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CALARCÁ

JOSÉ NODIER

SE ROBARON AL QUINDÍO

José Nodier Solórzano CastañoPor José Nodier Solórzano Castaño.
josenodiersolorzano@hotmail.com

La corrupción en el Quindío ha sido una conducta transversal en nuestra historia

A llorar se dijo. Lloran los guaduales. Se robaron al Quindío y, claro, salen las plañideras de siempre, los ciudadanos moralistas de pasillo, atrio y café a rasgarse las vestiduras de papel. Son los mismos que por años han tolerado que aquí se elija como se elige.

El Quindío fue fundado en el contexto del Frente Nacional, un modelo político de apaciguamiento de la violencia partidista, un pacto de mitigación de la crueldad que, poco a poco, se convirtió en un contubernio, en una alianza para repartirse el erario público entre los dos partidos tradicionales.

Ese cerramiento de la democracia generó exclusión, volvió periférica la expresión distinta y propició la profundización de la inequidad social y económica. El remedio fue bueno por unos momentos, y luego sería el jarabe envenenado de nuestra democracia.

El partido conservador y el partido liberal se repartieron la burocracia y privatizaron de facto al sector público del Quindío. Los auxilios parlamentarios y las becas, asignadas a nuestros congresistas, sirvieron al principio para que decenas de personas estudiaran en las universidades y, luego, para que las casas de los políticos engordaran sus arcas.

La corrupción en el Quindío ha sido una conducta transversal en nuestra historia. Nadie puede olvidar, por ejemplo, que parlamentarios como Guillermo Jaramillo Palacio propiciaron la construcción de un estadio en Calarcá -el estadio más costoso de Suramérica en su momento- mientras levantaba con los mismos recursos su propia vivienda cerca de Barcelona en Calarcá, o que la Anapo, liderada por Alba Estela Buitrago o Efrén Tovar, hiciera fiesta particular con los recursos de la Alcaldía de Armenia; o que Amparo Arbeláez o Belén Sánchez Cáceres o Sandra Paola Hurtado, en fin, hicieran de sus gobernaciones una especie de cueva de Alí Babá.

¿Por qué lloramos sobre la leche derramada?

Aquí muchos dirigentes sociales callaron ante los fenómenos del contrabando, a finales de los años setentas, y ante la paulatina narcotización de nuestras relaciones políticas. Y muchos más, y millares de ciudadanos de a pie toleraron que un político, autodenominado El Camello, infestara la contratación pública con artimañas y trampas y luego decían, sin sonrojarse, que al menos con ese señor se veían las obras.

¿Y qué decir de los presuntos intelectuales del Quindío y de buena parte del periodismo?

Naba bueno se puede decir, excepto que se coligaron con el poder para callar lo que de bulto se veía. Por ejemplo que Carlos Ledher era un narcotraficante o que Carlos Alberto Oviedo era el brazo jurídico y político de un cartel de la droga. ¿Por qué gemimos ahora?

No puede existir aislada la corrupción en el sector público y sin la complacencia de los gremios económicos. Los ingenieros, los comerciantes, los contratistas, los abogados -no todos, lógico- son corresponsables de la debacle moral del Quindío, como también lo son en los centros educativos, aquellos que, sin lectura crítica de la realidad, dejaron por fuera la ética de los currículos académicos.

¿Por qué lloramos ahora?

Es ilógico que lo hagamos, cuando hemos votado durante más de cincuenta años por los mismos corruptos, y cuando en las pasadas elecciones refrendamos con nuestra votación a partidos como el Centro democrático, el Partido Liberal y Cambio Radical, agrupaciones políticas que cohonestan la podredumbre en el país.

¿Por quién votarán ahora los moralistas de pasillo, atrio y café?

MANUEL GÓMEZ

TERNURA, AFECTO, ALEGRÍA, AMISTAD

Manuel Gómez SabogalPor Manuel Gómez Sabogal.
manuelgomezuq@gmail.com

Las personas buenas existen. Son maravillosas y no tienen en su diccionario las palabras odio, rencor, intolerancia. Son personas que creen en los demás y en lo que los otros hacen.

Se van, pero dejan una huella gigante en quienes las conocieron. La gente que las vio crecer, hacer, vivir, sentir, sabe que nunca han estado impregnadas de maldad, corrupción, componendas, hipocresía.

Se dejan ver en diferentes lugares en los cuales aprenden historia, literatura y mucho más y enseñan sin saberlo. Enseñan bondad, ternura, afecto, alegría, amistad.

Así era Milena. Se pasaba. Era maravillosa, increíble y antes que nada, una gran mujer, una gran persona. Inigualable.

Afortunadamente, quienes la conocimos, vimos siempre ese brillo de su amistad en todo lo que hacía. Estaba en todo. Le encantaba la cultura. Asistía a cuanto evento hubiera. Si había un cine club, allí estaba. Cada programa cultural era devorado con gusto por Milena.

El taller literario era su pasión. Asistía a cada sesión y saludaba con cariño a cada uno de los integrantes. Siempre aprendía y enseñaba, porque eso lo vivimos quienes tuvimos momentos a su lado.

Aprendimos mucho de ella. Aprendimos que en ella estaban la ternura y el afecto permanentes. Irradiaba alegría, pues sonreía siempre y estaba atenta a cada explicación, a cada conferencia. Vivía no solamente la amistad, sino que hacía que los demás entendiéramos que la amistad era algo innato en ella. Y que la amistad debía impregnar cada poro de nuestras vidas.

Asistimos a la celebración eucarística con sus cenizas. Poco a poco, la iglesia del café se iba llenando. La misa era a las cuatro de la tarde y como si la invitación fuera a un taller o a una charla donde estaba Milena, así fue el lleno en la iglesia.

Ternura, afecto, alegría y amistad llenaron la iglesia. Afuera había personas de pie, pues no hubo espacio suficiente al interior de la iglesia.

No hubo preguntas, ni la gente quería saber algo al respecto. Veíamos una iglesia llena, iluminada y la gente con gran respeto, asistía a la ceremonia religiosa. El silencio predominó durante la misma, pues el recuerdo de Milena estaba presente en cada uno de los asistentes.

Gracias Milena por permitirnos ese tiempo contigo. Gracias Milena por tu asistencia a todos los eventos culturales, los cuales viviste con gran pasión y cariño. Gracias por todo lo que nos enseñaste. Tu recuerdo perdurará, porque nos diste un gran ejemplo de vida.

Si hubiese más Milenas en este mundo, seguro que habría más ternura, afecto, alegría y amistad.

Para cerrar, nada mejor que las palabras de una madre que supo a quién tenía a su lado siempre. Las palabras de una adolorida madre, que reflejan lo que se siente cuando se encuentra ante ese cariño brindado por quienes vivimos la celebración eucarística.

Amigos, las muestras de afecto y solidaridad, manifestadas durante la enfermedad y luego ante la partida hacia la eternidad, de mi hija Alicia Milena, son un bálsamo para mi dolor y el de mi familia, en estos momentos. Todo esto me ha puesto a pensar que el paso de Milenita por este mundo no fue infructuoso, porque hizo lo que más le gustaba, cosechar valiosas amistades que supieron ver en ella lo que un corazón noble podía albergar por quienes se ganaban su amistad y su cariño. Un Dios les pague no es suficiente para agradecerles lo que, de una u otra manera, hicieron por mi hija, pero es lo mejor que puedo ofrecerles. Con gratitud y aprecio.

Martha Cecilia Jaramillo Londoño

LA NOTA DE JOTA

1.- MÁS DERECHO, MÁS JUICIOSOS

José Jota Domínguez GiraldoPor Jota Domínguez Giraldo — 26-04-18
jotajotadominguez@gmail.com

Conocidos los capítulos del caso de Luz Piedad Valencia, Francisco Valencia Salazar y otros, y que según la Fiscalía se realizaron en contra de la administración pública y de los recursos del Estado, quedan otros capítulos en los que no dudo, los quindianos estarán ansiosos por conjeturar.

Después del primer capítulo de la declaración citada; el segundo la detención ordenada por el Fiscal General; el tercero la imputación de cargos; el cuarto la reclusión intramural, nos quedan las apelaciones respectivas y posteriormente la cuantía de la pena y la confirmación de los lugares de la reclusión y si se quiere, las apelaciones ante las instancias superiores. Tienen aquí los quindianos por muchos años un banquete para sus conversaciones. Francamente mi vocación de ser hombre de derecho y mi prudencia me obligan a permanecer expectante ante las decisiones finales de la justicia, según manda el artículo 29 de nuestra Constitución Política de Colombia, que nos habla del debido proceso, ante juez o tribunal competente y con observancia de la plenitud de las formas propias de cada juicio y que a toda persona se le presume inocente mientras un juez de la república no los haya declarado judicialmente culpables y que tienen el derecho a impugnar la sentencia condenatoria. Falta por conocer las actuaciones y decisiones de la Procuraduría, de la Contraloría y las decisiones accesorias por las decisiones finales de los jueces. También falta conocer si otros funcionarios activos y concejales serán llamados a comparecer a este juicio, pues el Fiscal General habló del mal manejo de los recursos y patrocino de campañas políticas en los que están inmersos otros funcionarios y establecer también sobre si estos acuden la Procuraduría y la Contraloría a aplicar las sanciones.

Resulta muy difícil pedir calma ciudadana para el tema, pero se debe entender que son los jueces los que finalmente están obligados a tomar la decisión más acertada. Aquí todavía se discute sobre las investigaciones a Mario Londoño y de las sanciones contra Amparo Arbeláez, David Barros, concejales de Armenia de otras épocas y otros. No entiendo pues la desesperación de algunos clamando al Fiscal General para que llame a juicio a la doctora Sandra Paola Hurtado, por un asunto sobre el que la Procuraduría falló en primera instancia. Esto no es un partido de baloncesto o de tenis, donde uno es el que ataca y el otro se defiende.

Yo no veo por ninguna parte norma que diga que los periodistas y los corrillos en los cafetines son los que sancionan. No hay razones para invitar a la ciudadanía a luchas personales partidistas pues el tema no es personal ni partidista, es eminentemente jurídico. Eso esperamos.

2.- OTRA VEZ LA CIUDAD MILAGRO

Armenia se consume diariamente en una crisis económica que todos reconocen en silencio. No se comenta, pero se siente. Las calles hoy más desocupadas y no propiamente por el invierno, menos vehículos hoy y no propiamente por el pico y placa, los negocios menos visitados hoy y no propiamente porque abren tarde, las cafeterías con menos clientes hoy y no propiamente porque no haya leche deslactosada, los centros comerciales más vacíos hoy y no propiamente porque cobren el parqueadero, menos gente en los buses municipales e intermunicipales hoy y no propiamente por los atracos y los restaurantes casi vacíos hoy y no propiamente porque haya mala atención. La recesión es fuerte hoy, pero más que eso, ya se siente la incomodidad con las autoridades municipales y por qué no decirlo, también departamentales, a los que no se les observa la más mínima intención, ojalá desesperación, por hacer mejor las cosas y no digo "mejores cosas" pues de eso no se ha hecho la primera.

La construcción que es considerada hoy pilar fundamental de nuestra economía está al borde de la crisis mayúscula por falta de direccionamiento administrativo desde la alcaldía, y más grave aún, asustado por un procurador al que se le permitió cogobernar, hacen de esta ciudad otra vez, hay que decirlo "la ciudad milagro"; los taxistas con taxis y sin trabajo, los almacenes de ropa con maniquíes pero sin clientes y la ciudad que parece sin gobierno con motos hasta debajo de los carros, las avenidas y calles convertidas en el parqueadero público más grande de Colombia muestran a Armenia hoy como una ciudad sin autoridad pública. Y, entonces, ¿cómo llamamos a esta ciudad tan querida por todos?, pues nuevamente hay que decirle "la ciudad milagro". Y así como recordamos al maestro Valencia que así tituló a esta ciudad, recordaremos al maestro Álvarez, que así dejó a esta ciudad.

Advierto que acepto opinión en contrario.

3.- LOS HUMANOS NO SE CANSAN

En la casa de cada uno de nosotros nos han dicho por siempre "que el que busca, encuentra". Pregunte eso a las señoras casadas y verán lo que contestan. Pues bien; el pasado miércoles 19 de abril de 2018, la agencia espacial estadounidense lanzó un satélite cazaplanetas (TESS) buscando signos de planetas que pudieran albergar vida más allá de nuestro sistema solar. Y qué tal que la encuentren.

Dicen las noticias que el aparato espacial es del tamaño de una lavadora, está diseñado para buscar signos de atenuación periódica de la luz en las estrellas más cercanas y más brillantes. Estas señales, conocidas como "tránsitos", pueden significar que hay planetas en órbita alrededor de ellas.

Se espera que el TESS revele unos 20.000 exoplanetas, entre los que podría haber unos 50 planetas del tamaño de la Tierra y hasta 500 planetas de menos del doble del tamaño de la Tierra, dijo la NASA.

"Con misiones como la del telescopio espacial que puedan ayudarnos a estudiar los detalles de estos planetas, estamos más cerca de descubrir si estamos solos en el universo".

¿Y qué tal que nos digan que no estamos solos y que hay vida en otros planetas? Qué tal que se encuentre gente bien rara dijo una amiga, y otra le contestó: "No creo, más raros que los humanos nadie y que los quindianos, menos".

ÓSCAR IVÁN

PUEBLOS VIVOS

Óscar Iván Sabogal VallejoPor Óscar Iván Sabogal Vallejo.
oscarsabogal8504@gmail.com

Las ciudades y los pueblos son organismos vivientes que sudan, que respiran, que poseen un perfil que resume el alma de su gente y tienen una personalidad que a veces se resiente y debe luchar con sus propios complejos. Eso todos lo sabemos y lo podemos corroborar, cuando en una pausa nos detenemos a pensarlos.

Calarcá ha pasado por muchos avatares como conglomerado, desde la infancia feliz de su fundación a finales del siglo XIX, cuando todavía ignoraba los desarrollos posteriores de su hermana menor Armenia, pasando por el trauma de La Violencia de los años cincuenta, donde sus calles se convirtieron en escenario de duelos y cantinas como en una película del lejano Oeste, hasta hoy sumida en la perplejidad que le causa no encontrar el camino que le permita reanudar sus propios diálogos interrumpidos.

Sí, los pueblos además de personalidad tienen memoria y dignidad, aunque algunos no lo sepan, y Calarcá tiene la dignidad resentida. No es dueña de su destino, perdió la autonomía de otros tiempos, desdibujó su perfil, carece de peso específico, tiene poca importancia. ¿Será por eso que muchos se han ido a la ciudad vecina en pos de otra identidad?

Los ciudadanos debemos contribuir a su renacimiento, y muchos lo estamos haciendo desde ángulos diferentes. El problema, que afecta muchos aspectos del municipio, tiene un origen esencialmente político igual que su solución. Se requiere de un acuerdo que permita definir qué es lo que queremos que sea la nueva Calarcá y cómo lograrlo. Lo primero no siendo tan simple es susceptible de conciliar. Lo difícil estriba en resolver el cómo.

Algunos consideran que el problema es elemental, que todo se resolvería con el hecho simple de cambiar el nombre de uno de los integrantes de las listas de candidatos de los partidos tradicionales que hoy detentan la representación en el congreso, por el de un calarqueño, buscar algunos votos prestados y asunto resuelto, cuestión de ampliar el clientelismo departamental hasta la Villa del Cacique, piensan ellos.

Otros tenemos diferente opinión, creemos que no tener un cacique, un jefe político inamovible, señor de vidas y haciendas, es una virtud y no un defecto de este organismo viviente que llamamos Calarcá. Que necesitamos, sí, representantes del municipio en diferentes instancias del poder, pero que sean producto de la deliberación consciente, dentro de un proyecto político de signo diferente al de los corruptos y clientelistas tradicionales que dominan el departamento, que logre el apoyo entusiasta de la ciudadanía. La dignidad no está en que nos den un renglón en una lista política al lado de los mismos de siempre.

Los pueblos tienen memoria y también aprenden, y los calarqueños no olvidamos que nos ha ido mal cuando no tenemos nuestros propios representantes, cuando dependemos de otros, que como los de ahora, desconocen como retomar el hilo para continuar nuestros diálogos interrumpidos.

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