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CARLOS ALBERTO

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¿CESÓ LA HORRIBLE NOCHE?

Carlos Alberto Villegas UribePor Carlos Alberto Villegas Uribe.
cavillegasuribe@yahoo.com

Por fin el diario La Crónica se ocupó del proceso de los encadenados a la Alcaldía de Calarcá.

Y tuvo la elegancia de hacerlo saber a través de mi correo electrónico. Me alegra saber, por la propia Crónica, que algunos representantes del sentir calarqueño, han sido, por fin, escuchados por la Gobernación del Quindío, la Defensoría del Pueblo y el propio Alcalde de Calarcá, como se puede leer en la encomiable nota periodística de Luisa Fernanda Narváez Marulanda.

Acto de buena fe que, sin embargo, no los exime de su silencio durante el proceso. Porque silencios como los del periodismo regional obligan a los ciudadanos a afrontar las vías de hecho.

Encadenados a la Alcaldía
Encadenados a la Alcaldía
Encadenados a la Alcaldía
Encadenados a la Alcaldía
Encadenados a la Alcaldía
Encadenados a la Alcaldía

Sin embargo, en honor a la verdad, debo señalar que, a diferencia de La Crónica, diario local que debería proveer información ecuánime a las personas del ámbito de cubrimiento, otros diarios y medios alternativos de Colombia y el mundo sí se preocuparon de mostrar lo que sucedía en Calarcá en el mismo momento del hecho. Actuaciones que no solo preocuparon a los defensores de los derechos humanos y los miembros del partido comunista como les gustaría hacerlo creer a los seguidores del Alcalde. Porque, si hasta Mario Bennedetti, integrante del partido de la U, estuvo atento y se manifestó contra las acciones del Alcalde, es porque la situación de Calarcá es preocupante.

Según el comunicado (27 de enero) de su oficina de prensa, "Benedetti explicó que la comunidad lleva dos años insistiéndole al Alcalde que estas obras de peatonalización van a afectar al comercio, los residentes del sector y al ordenamiento territorial y no han sido escuchados". "La comunidad está inconforme con el costo de las obras que asciende a 7.700 millones de pesos y la forma como el alcalde las va a financiar. Yo le pido al Alcalde López Murillo que se siente con la comunidad en una mesa de trabajo, los oiga y solucione este problema" habría dicho tal senador.

Estamos seguros de que no fueron, ni mucho menos, las palabras de Benedetti, ni la presión de los medios que registraron el hecho. Y sí la valerosa acción de los encadenados la que produjo la reacción oportuna de la opinión nacional e internacional y la que provocó la mesa de trabajo que, por fin, registra La Crónica. Pero no se puede dudar que la divulgación del hecho, a nivel nacional e internacional, colaboró en el acercamiento a la solución del problema.

Por ello, registrar los hechos solo cuando los opositores se sientan a dialogar, después de tener que recurrir a lamentables acciones de hecho, es tanto una falta de olfato periodístico, como un incumplimiento del deber constitucional que legitima su presencia: el derecho ciudadano a una adecuada información. Esta ausencia en el mismo momento del suceso equivale a dejar sin voz a los ciudadanos que creen tener en los medios de comunicación una buena herramienta para ventilar los asuntos que le atañen y para enterarse de la realidad que los afecta. Como testigos del acontecer local, a La Crónica le pasó la de los bomberos dormilones, llegaron tarde al cumplimiento su función.

No obstante la omisión del registro, es válido y legítimo que La Crónica se preocupe de atender las inquietudes de sus lectores, aunque sea para conservar la imagen ética que debe orientar su acción profesional. El Quindío, como Colombia, donde campea la corrupción desde el propio sillón presidencial, no necesita un periodismo de publireportajes, sino una tarea de vigilancia y ecuanimidad. Y deben ser los medios de comunicación, y sus periodistas, los llamados a dar testimonio ético, denunciando, señalando y ofreciendo la posibilidad de opinar y manifestarse a todos sus conciudadanos. Gracias a La Crónica por el gesto cordial y por la intención de enmendar la plana. Y felicitaciones los ciudadanos que defendieron y defienden los intereses y derechos constitucionales de los calarqueños, los quindianos, los colombianos.

Invito, de nuevo, a todos los exrobledistas para que aprovechen esta ventana de opinión que ha creado Luis Fernando Noreña.

No puede ser que se interesen más los foráneos y quienes no caminan las calles de Calarcá por los problemas que agobian al pueblo. ¿O todavía no hemos aprendido a utilizar las herramientas básicas del blog para hacer comentarios y opinar sobre el pedazo de tierra que cobijó nuestros sueños y anhelos? Si esto fuera así, que no lo creo, este es el momento de preocuparse por superar el analfabetismo tecnológico.

Un municipio que, como muchos de otros de los municipios colombianos, se hunde en los tremedales del desgreño administrativo, la inconstitucionalidad y la politiquería y en donde solo seis personas tuvieron el coraje de enfrentarse a las decisiones lesivas de una administración, necesita las voces activas de sus ciudadanos, estemos donde estemos. Los encadenados a la alcaldía de Calarcá nos han demostrado que seis golondrinas sí hacen verano o, por lo menos, contienen la inundación de un asfalto que dejará endeudado el futuro de las nuevas generaciones.

La opinión pública cuenta y hace parte de la solución razonada y la tecnología nos brinda la oportunidad de manifestarnos.

Madrid, enero 30 de 2010.