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HOTELERÍA Y TURISMO

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El HOTEL ES PARA LOS TURISTAS, NO PARA LOS PROPIETARIOS

Wilson BeltránPor Wilson Beltrán.
wbeltran@eam.edu.co

Cuando Don Pedro y Doña Berta fueron a construir su hotel pensaron no solo en la decoración, sino también en las flores que tendrían en los jardines, en los colores preferidos para sus áreas sociales y por supuesto en sus familiares que serían los nuevos empleados que contratarían para hacer su entrada triunfal en el mundo de la Hotelería y el Turismo del departamento. Todo eso está muy bien, el único detalle que no tuvieron en cuenta es que ellos no son hoteleros, no tienen experiencia en este campo y tampoco se asesoraron de los que saben, de los Gremios o entidades gubernamentales, por lo tanto, su hotel no cumple con la reglamentación mínima enunciada en las Normas Técnicas Sectoriales Hoteleras o en las Normas de Turismo Sostenible.

Grave error, pues la Normatividad es clara y muestra en sus numerales y listas de chequeo los procesos y procedimientos que se deben seguir tanto en la construcción como en la operacionalidad del alojamiento. Además, se tiene en cuenta en todo momento a los Turistas y sus necesidades. En cambio la visión de Don Pedro y Doña Berta está enfocada en lo que a ellos les gusta y en lo que ellos quieren, por eso su Hotel no tiene wifi, agua caliente ni televisor en la habitación pues consideraron que esos servicios al igual que muchos otros no tenían incidencia en la decisión de compra de los clientes. Y así no lograrán impactar a un gran número de turistas pues quien conoce del tema sabe que cada persona, cada familia y cada grupo empresarial viene con gustos diferentes y necesidades particulares que se deben cubrir para lograr la satisfacción del cliente y si no están los estándares mínimos de calidad, atención y servicio tanto en instalaciones como en procesos, difícilmente se lograr el objetivo.

El Hotel de Don Pedro abrió sus puertas con éxito, sus familiares y amigos lo visitaron los primeros meses, pero después vino lo que se temía, pocos turistas, bajos ingresos y muchas deudas por pagar como la nómina que no da espera pero desespera, los servicios públicos, los proveedores o los impuestos. Es una locura dice Don Pedro, a mí nadie me dijo nada sobre esta situación, se enfada y empieza a pensar "equivocadamente" sobre la hotelería de la región. Pero él no se acuerda que sus asesores de confianza fueron personas ajenas al mundo de la Hotelería y el Turismo, y ni ellos ni Don Pedro hablaron sobre normatividad que se debía tener en cuenta y mucho menos de la gestión comercial, de las alianzas estratégicas con otros alojamientos y atractivos o de los planes para temporada baja o alta que debía tener.

Don Pedro construyó su hotel para que le diera satisfacciones y no problemas, pensaba en un futuro de descanso, tranquilidad y mucha paz pero ahora no sabe qué hacer, es triste ver que sus ahorros de toda la vida no están dando los frutos que él esperaba. Su alojamiento no está generando ingresos ni para cubrir el punto de equilibrio y ahora hay otra preocupación mayor, y es que como el Hotel está en una zona rural, las labores de mantenimiento no se hacen esperar, la humedad aparece con una facilidad increíble, la pintura de las fachadas se está decolorando, hay problemas con los pozos sépticos y la maleza crece tan rápido como puede por todas partes. Y eso sin contar que sus familiares no están cumpliendo con sus labores como empleados, los inventarios tienen faltantes en cocina y en minibares, los descuentos no autorizados están por todas partes y algunos llegan tarde a trabajar o no llegan cuando más se necesitan en el Hotel. Y es que como todos son familia, pues son más flexibles con sus funciones y responsabilidades.

Pero entonces ¿qué hacer? ¿Cómo salir de esa situación? Por ahí dice el dicho que "somos culpables por lo que pensamos, sentimos, decimos y hacemos", pero en este punto no hay que buscar culpables, hay que poner los pies en la tierra, la mirada en lo alto y el corazón en amor, y ya bien calmados hacer un análisis de la situación buscando en todo momento ser propositivos y no problemáticos para que las posibles soluciones lleguen a la mente y se puedan iniciar acciones inmediatas que cambien la situación económica del Hotel de Don Pedro lo antes posible. Pero entonces, ¿Cuál es la mejor opción a seguir?

Aquí les dejo a mis estimados estas alternativas que se podrían tener en cuenta. Léalas, analícelas y determine usted mismo cuál es la mejor, o si considera otras, no dude en compartirlas aquí abajo en los comentarios en redes sociales.

  • Pedir ayuda a los Gremios de Hotelería del Departamento para que hagan un diagnóstico de su empresa y así determinar los pasos a seguir.
  • Ofrecerlo a las Agencias de Viajes o personas interesadas para que lo tomen en "arriendo" y se encarguen ellos directamente de su comercialización y operación.
  • Programar una operación mínima en temporada baja para minimizar gastos y así poco a poco ir saliendo de la crisis.
  • Contratar un experto que tenga muy buenos conocimientos en operación y mercadeo hotelero para que ayude a Don Pedro a sacar adelante su hotel.

Y usted ¿Cómo le podría ayudar a Don Pedro?