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JOSÉ NODIER

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CARTA ABIERTA

José Nodier Solórzano CastañoPor José Nodier Solórzano Castaño.
josenodiersolorzano@hotmail.com

Al gobernador del Quindío Padre Carlos Eduardo Osorio Buriticá

Vamos a cumplir un año de su posesión. Votamos los quindianos en procura de finiquitar una época oscura, que nos llenó de angustia y pesimismo. Si bien su elección fue difícil porque enfrentó poderes mayores, nunca esperamos con su victoria una sublevación contra el sistema político o que su gobierno nos trajera una revolución. Tal vez, sí, una serena evolución.

Ha sido un año difícil, lo sabemos, porque encontró usted un territorio minado por garantías hostiles. Claro que hemos advertido su inexperiencia como gobernante; claro que hemos vivido la lentitud de una administración que nació y creció en medio de emboscadas propias y ajenas.

Muchos pensamos todavía que no nos equivocamos, así algunos, que esperaban otro estilo de gobierno, ahora se rasguen las vestiduras, justo cuando ya se avecina un año complejo desde lo electoral. Sabemos también que su gobierno será insuficiente en el tiempo y en las metas para amortiguar y restaurar la desertización espiritual que heredamos de años y decenios de relajo ético. Habría que pensar, desde ahora, en alternativas políticas que den cobijo hacia el futuro a nuevas ilusiones.

A muchos nos gusta que usted vaya a dar la cara a nuestros campesinos, y que en los municipios coadyuve a pensar y practicar un desarrollo sostenible y que, desde la Secretaría de Agricultura, se piense de verdad en la seguridad alimentaria.

Nos gusta, por ejemplo, que usted en el campo cultural haya entregado las decisiones del sector a un artista y gestor cultural como James González Matta, y que en asocio con la Secretaría de Educación se decida ahora la apertura de seis primarias artísticas en diversos municipios del Quindío.

Le quedan tres años de gobierno, y durante ese tiempo quienes pensamos en el Quindío del mañana, no podemos eludir temas fundamentales como la necesidad de uno o varios reservorios de agua y que usted entienda, con los alcaldes de Armenia y de los demás municipios, que el modelo de desarrollo económico y urbanístico fracasó –¡miren el colapso vial de Armenia, mírenlo desde sus despachos!- y que el turismo depredador que los gobiernos y los gremios aúpan y estimulan nos lleva, ciegos y estultos, hacia el abismo.

Flujos migratorios -en especial desde Bogotá, con su vendaval de pensionados- y la llegada intempestiva de inversionistas extranjeros en Salento y Filandia, ya generaron un desplazamiento interno que, obvio, nos debería hacer reflexionar. En el año pasado Colombia aumentó 17% de turismo extranjero y ahora, después de firmada la paz, millares de visitantes vendrán a nuestra tierra, en el ejercicio universal del llamado turismo depredador.

¿Acaso no ven nuestros dirigentes, incluidos los que reclaman competitividad y comercio que las calles de Armenia no soportan más vehículos y que el agua escasea en las fuentes?

Nos desquician los fenicios, señor gobernador. Nos quieren llevar, por cuenta de sus negocios, al borde de la fatalidad colectiva. Necesitamos que usted, con su tranquilidad y bonhomía, detenga este expreso conducido por el ansia de rédito y por la improvisación en la planeación de nuestro territorio. Despreciamos el ecoturismo, y hoy pagamos esa equivocación.

Nos enredan quienes con sus discursos de progreso a ultranza, con sagacidad de mercaderes, nos quieren vender un porvenir de luces de neón.

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