Cargando...
Logotipo calarca.net

JOSÉ NODIER

Logotipo calarca.net
Buscar dentro de calarca.net usando:
¿CUÁL RESISTENCIA CIVIL? (2)

José Nodier Solórzano CastañoPor José Nodier Solórzano Castaño.
josenodiersolorzano@hotmail.com

"El odio de un solo hombre no puede ser el norte de una nación"

A un hombre, a quien le asesinan su padre, le quedan pocos caminos en la vida. Uno, claro, es perseguir a los culpables con el bastón de la justicia. Otro, es intentar a través de ese dolor sembrado en su corazón, entender los móviles profundos de esa muerte para poder desentrañar las causas de tanta oscuridad. Y le resta el camino ciego: propender la venganza y aniquilar la misericordia.

En casi sesenta años de violencia sin tregua las generaciones de Colombia, algunas, no han querido entender el por qué somos así, y qué dispositivo social hace que la muerte deliberada se haya convertido en un asunto que trasciende los ámbitos privados, naturales, para volverse un asunto de la cultura, como bien lo expresa la actriz Patricia Ariza.

Lo digo porque la resistencia civil del Senador Álvaro Uribe Vélez es el triste llamado de un hijo que aún no termina por vengar la muerte de su padre. Y ese dolor, convertido en odio, lo transforma en la zozobra de sentir, en medio de multitudes sedientas de sangre, que su soledad personal, sus segundos cien años, ya se avecinan.

Y claro lo que se tornó en un asunto cultural, experimentado en cualquier esquina, en un aula de clase, en una fila, en el estadio, en las redes sociales, o en la misma sala de la casa, es que el odio, nacido del miedo, campea por todos nuestros actos como sociedad.

¿Por qué nuestros dirigentes sociales y políticos se enconchan en sus propias lógicas y dejan de escuchar a los que, según ellos, no ganaron? ¿Por qué nuestra historia es de vencedores y derrotados? ¿Qué hace que un político, amante de multitudes, se esconda en su despacho? ¿ Por qué un hombre oculta su pánico tras un arma o un bolígrafo? ¿Qué hace que un niño crea en el matoneo para resolver sus diferencias? ¿Por qué un hombre o una mujer se parapeta tras anónimos o perfiles falsos para menoscabar al otro? ¿Por qué tanta violencia indiscriminada en las redes sociales?

No hay una sola respuesta, obvio, pero si podemos intentar que, entre todos, desbrocemos un camino: educación, reeducación, cultura y dulzura con el otro, que no es más que una forma de comprensión y tolerancia.

Tal vez nadie le dijo a ese hombre, al que le mataron el padre, que el camino ciego de la venganza, traía la riposta envenenada de los asesinos. Tal vez nadie le recomendó a ese hombre entristecido, cargado de tigre, la lectura de Las memorias de Adriano, o Seda de Baricco, o Las ciudades invisibles de Italo Calvino, o los cuentos de Libaniel Marulanda, o los poemas de Carmelina Soto, o las pinturas de Ómar García Ramírez o de Henry Villada, o los poemas de Baudilio Montoya, en fin, nadie le dijo que en la historia, en la cultura y las artes están las llaves para la reconciliación con el alma propia y con la ajena.

El odio de un solo hombre no puede ser el norte de una nación. Tenemos derecho a resolver nuestros temores en santa paz. Tenemos derecho a mirar nuestra vida, el destino, en la quieta superficie del agua.

OTROS ARTÍCULOS