Logotipo calarca.net

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

InicioEscríbanos sus inquietudesLea nuestro Libro de VisitasCompartir esta página en FacebookRecomendar en Twitter
 

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

 LUNAS NUEVAS

José Nodier Solórzano CastañoPor José Nodier Solórzano Castaño. (josenodiersolorzano@hotmail.com)

"Que te acoja la muerte con todos tus sueños intactos"

Algunos pesimistas expresan que, así como los dioses nos abandonaron a nuestra suerte, pobres de nosotros, la poesía huyó de nuestras vidas. Mortificada tal vez, piensan algunos, por los maltratos a que ha sido sometida por tanto versificador banal y utilitarista o, de pronto, por los embates persistentes de los capellanes de la pragmática, de quienes creen que el mundo fue diseñado en exclusiva para sus obsesiones racionalistas, es decir, de quienes estiman el planeta como un cuadrilátero de la competitividad contra el hedonismo y de la especialización contra la sabiduría de la experiencia humana.

A veces pienso que la poesía fue una espía que los dioses, escépticos, mandaron al planeta para seguir el rumbo de nuestras pulsiones. Asustada, escapó cuando comprendió que nuestra estulticia era de mayor porción en la estantería de la condición humana. Un día vio cómo los soviéticos intentaron someter al resto de mortales con su idea del comunismo ortodoxo. Otra mañana lloró de la desdicha cuando los militares alemanes, enfebrecidos con un hirsuto nacionalismo, asesinaron a seis millones de judíos y proscribieron a una nación entera. Y todos los días, compungida, advierte como los norteamericanos matonean, y bombardean, a quienes no se comportan de acuerdo con sus intereses comerciales.

Otras veces creo que la poesía solo escapó de algunos libros escritos, y que anda regada por el mundo, amalgamada en las canciones del rock clásico, en un rasgueo de guitarra eléctrica, en la voz engolada de un baladista español que hace trepidar el corazón de una dama; en el bello lenguaje de las novelas de García Márquez, Javier Marías, Juan José Millás o Antonio Muñoz Molina; o en las vidas ejemplares de Gandhi, Mandela, Luther King, Esquivel, Malala; en la mejor poesía de Juan Manuel Roca o de William Ospina, en la belleza de Jennifer Lawrence o de Elisabeth Marín Beitia, en el piano que pulsa la excentricidad de Thelonius Monk o en el saxofón de Charlie Parker, en los cuentos de Julio Cortázar, en su Axolot, por ejemplo, en la voz profunda de una negra que canta al lado de una trompeta, en el cuadro terrible de Goya que nos increpa de frente, en fin, que la poesía, como organismo ubicuo, pervive en lo mucho de digno y hermoso que encontramos, con fecha de vencimiento, en la ruta de los mortales.

Y hablo de la poesía, con la torpeza propia de quien casi todo lo ignora, porque mañana, en el Museo Quimbaya, en la sesión del Taller Relata, Ómar Ortiz, poeta colombiano y gestor cultural de Tuluá, presentará Luna Nueva, revista para nocheros. Y de nuevo, como lo hace de manera permanente en el Quindío la revista de reseñas literarias Santo y Seña, de los escritores Ángel Castaño y Hugo Hernán Aparicio, y de la gestora cultural Cindy Cardona, nos recordará la vigencia de todas las poesías.

Y diremos con Álvaro Mutis, al releer el número 39 de Luna Nueva, "que te acoja la muerte con todos tus sueños intactos". Y por un momento recordaremos que el poder de los seres humanos solo sirve cuando procura justicia y bondad. Amén, dijo el poeta.

 NOTAS ANTERIORES

Fuego amigo | Histeria de hombres | El placer de mentir juntos | El sueño (in)tranquilo de los fundadores | El sueño intranquilo de los fundadores | También soy capaz | El inquilino | Carnaval Literario | Oportunidad para reflexionar | Café: Bienvenidos al pasado | Noticias de Gaza | Amores que matan | Quietismo suicida | ¿Cuál junta cívica? | Domingo sin sol | Tierra batida | Fuera de juego | Tierra de nadie | Prefiero no hacerlo | Perder es ganar un poco | El honor perdido de un país | La dignidad del "no" | ¿Para qué educar? (3) | El prestidigitador | ¿Para qué educar? (1) | Rara avis | Sale el espectro | El príncipe de Anapoima | Espejito, espejito... | Damas de helio | La misa ha terminado | Honor perdido | Se busca | El eterno femenino | En plata blanca | Ya viene el 25 de enero (II) | Ya viene el 25 de enero (I) | Sombra de uñas largas | Se necesita sangre | Calarcá S. A. | El mesías nunca llegará | Reconciliación de dos mundos | Textículos | Nos piden auxilio | Bodas de sangre | La economía naranja | Los significados de Amparo | Los cruzados de la guerra | La alegría de leer | Artes visuales | Que nadie llore después | Nada es broma | Lobos al acecho | Adán engaña a Eva | ¿Casa quindiana? | "Yo tengo un sueño" | El camaleón | Las traiciones del liberalismo |

Quédate en Calarcá

Inicio Escríbanos Lea nuestro Libro de Visitas Compartir esta página en FacebookRecomendar en Twitter
 
YIPAO
IMÁGENES CALARQUEÑAS
Imágenes Calarqueñas
MONUMENTO AL CACIQUE
Ver Monumento al Cacique Calarcá

Ubicado en el Barrio La Huerta.