Logotipo calarca.net

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

InicioEscríbanos sus inquietudesLea nuestro Libro de VisitasCompartir esta página en FacebookRecomendar en Twitter
 

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

 MISCELÁNEA DE AUSENCIAS

José Nodier Solórzano CastañoPor José Nodier Solórzano Castaño. (josenodiersolorzano@hotmail.com)

"Los calarqueños miramos impávidos hacia todas partes y hacia ninguna"

En una sociedad se abren agujeros negros por donde caen, en el claroscuro de su historia, los ideales comunes. Boquetes que permiten ver el fulgor de las ausencias. Laderas existenciales para los pueblos. Para Calarcá dos momentos de su pasado reciente empañan la visibilidad del horizonte.

La muerte de Lucelly García de Montoya, sin relevo digno, abrió la puerta a una época oscura que aún no termina. Emergieron liderazgos inanes en el ámbito político, apegados al libreto de la praxis clientelista, en un pueblo que rumia sus melancolías.

Y la ocurrencia del sismo de 1999. Pero más que esa desgracia, con pérdidas humanas, lo insensato acaeció por cuenta de la clase dirigente en ese momento. Mientras los calarqueños llorábamos nuestros detrimentos, a la vez fuimos testigos de cómo enterrábamos, con los muertos, el carácter ciudadano que sobrevivía a ese dolor.

Acaba el Consejo de Estado, después de dieciséis años, de proferir un fallo que condena a la nación por los saqueos en Calarcá, en particular en el granero de don Heliodoro Acevedo Otero. Además de certera esta sentencia, por el desgobierno que hubo en 1999, es simbólica esta decisión justo ahora, cuando vivimos un tiempo peor, porque, además de la corrupción y del desgreño funcional, los calarqueños miramos impávidos hacia todas partes y hacia ninguna.

No se entiende que después de la doble destitución del alcalde actual, como convidados de piedra, callemos ante las instituciones y sobre todo ante la gobernación del Quindío, por cuenta del desamparo y la manipulación política que afloran en razón a esa fatalidad administrativa.

Uno hasta comprende que los ciudadanos guardemos silencio frente a los abusos tarifarios de la empresa Multipropósito, que no digamos nada en relación con el ofensivo abandono al corregimiento de Barcelona o, por ejemplo, frente a la burla que constituye la paquidérmica ejecución de obras en la Avenida Colón, pero ese silencio, rayano con la bobería colectiva, abona el cinismo que campea en el Concejo Municipal y en la administración municipal, donde ya se aprestan los mismos que coadyuvaron la debacle, a tomar el partidor de las elecciones de gobiernos locales.

El corregimiento de Barcelona cumplirá en diciembre cien años de existencia, y su fiesta hará parte de los mismos lugares comunes de las celebraciones en el Quindío. Tal vez un reinado de niñas de barrio, empobrecidas y vilipendiadas por la agreste mirada masculina; de pronto un espectáculo de música popular, de canciones de despecho, pagado por una licorera; mucha cerveza, patrocinadora de la desgracia al amanecer; una insípida ceremonia católica, asistida por damas enjaezadas; una sarta de condecoraciones vergonzosas y, de seguro, los discursos de los oportunistas de micrófono, que dedicarán su retórica fútil a ensalzar la rutina política que nos gobierna.

Barcelona es la mejor exhibición de nuestra negligencia. Es el producto de esa miscelánea de ausencias históricas, cuyo significado es el desprecio por un territorio y una comunidad que nos han dado más de lo que merecemos.

¿Quién responde en el desierto? ¿Quién recurre a la reserva ética que aún tenemos para proponer una nueva gestión ciudadana? ¿Quién escucha detrás de las tapias de esta indolencia colectiva?

 NOTAS ANTERIORES

La mujer desnuda | Lunas nuevas | Fuego amigo | Histeria de hombres | El placer de mentir juntos | El sueño (in)tranquilo de los fundadores | El sueño intranquilo de los fundadores | También soy capaz | El inquilino | Carnaval Literario | Oportunidad para reflexionar | Café: Bienvenidos al pasado | Noticias de Gaza | Amores que matan | Quietismo suicida | ¿Cuál junta cívica? | Domingo sin sol | Tierra batida | Fuera de juego | Tierra de nadie | Prefiero no hacerlo | Perder es ganar un poco | El honor perdido de un país | La dignidad del "no" | ¿Para qué educar? (3) | El prestidigitador | ¿Para qué educar? (1) | Rara avis | Sale el espectro | El príncipe de Anapoima | Espejito, espejito... | Damas de helio | La misa ha terminado | Honor perdido | Se busca | El eterno femenino | En plata blanca | Ya viene el 25 de enero (II) | Ya viene el 25 de enero (I) | Sombra de uñas largas | Se necesita sangre | Calarcá S. A. | El mesías nunca llegará | Reconciliación de dos mundos | Textículos | Nos piden auxilio | Bodas de sangre | La economía naranja | Los significados de Amparo | Los cruzados de la guerra | La alegría de leer | Artes visuales | Que nadie llore después | Nada es broma | Lobos al acecho | Adán engaña a Eva | ¿Casa quindiana? | "Yo tengo un sueño" | El camaleón | Las traiciones del liberalismo |

Quédate en Calarcá

Inicio Escríbanos Lea nuestro Libro de Visitas Compartir esta página en FacebookRecomendar en Twitter
 
YIPAO
IMÁGENES CALARQUEÑAS
Imágenes Calarqueñas
MONUMENTO AL CACIQUE
Ver Monumento al Cacique Calarcá

Ubicado en el Barrio La Huerta.