Cargando...
Logotipo calarca.net

JOSÉ NODIER

Logotipo calarca.net
Buscar dentro de calarca.net usando:
OCTUBRE ROJO

José Nodier Solórzano CastañoPor José Nodier Solórzano Castaño.
josenodiersolorzano@hotmail.com

La consigna comunista siempre fue un grito por los más pobres de Colombia

En La Estrategia del Caracol, la película colombiana de Sergio Cabrera, se evidencia la mejor metáfora de lo que es nuestra realidad: un mundo de subterfugios que elude la coherencia, soslaya la ley y enaltece el engaño. Así actuaron nuestros partidos políticos, conservadores y liberales, y así quedaron: convertidos en cascarones, en estructuras vacías de significado ideológico, a las que se les perdió el respeto y la confianza. Sobreviven, sí, pero su permanencia en el espectro político obedece más a las mecánicas del Estado que a sus propias simbologías colectivas.

Este año cumple cien años la revolución rusa. Y si bien la izquierda de Colombia intenta desmarcarse en buena parte del legado soviético, de La Revolución de Octubre como se conocía antes del Comunismo Chino, el maoísta, o ahora de la misma herencia Cubana, lo que sí entiendo es que la primavera de la izquierda colombiana, ya desligada en su discurso y en la práctica de la lucha armada, podría venir si resuelve, en su interior, las inmensas fracturas de su organismo.

El partido comunista de Colombia fue creado en 1930, y desde ese momento se ha convertido en portavoz de los más necesitados en el país, y también en refugio de ortodoxos que entienden el universo como el trazo de una línea recta.

Fue su cofundador el poeta Luis Vidales, y en ese partido histórico, mucha veces vilipendiado y estigmatizado, en especial durante la denominada Guerra Fría, militaron intelectuales como Gerardo Molina y Gilberto Viera. Su importancia política, antes de la irrupción de las guerrillas de corte comunista, fue clave en la construcción de alternativas sociales, ya fuera en la defensa de los derechos de las mujeres o en la aglutinación sindical o en la expresión de los movimientos estudiantiles.

La consigna comunista siempre fue un grito por los más pobres de Colombia. Y aún lo es, porque las causas de su lucha de clases, su nido existencial, aún siguen vigentes, sobre todo en un tiempo de derechización de la vida cotidiana, es decir cuando el capitalismo salvaje ha exacerbado sus fines a través del consumismo al infinito.

Si bien estimo que el partido comunista no responde las expectativas de estos nuevos tiempos, cuando se pretende la deconstrucción de verdades absolutas y la entronización de ideas relativas según el contexto, lo opuesto a sus dogmas y arcaísmos ideológicos, la estela de dignidad y coherencia de alguna seccionales del partido, es mérito para desentrañar el por qué el establecimiento persiguió y asesinó, sin compasión, a millares de su militancia, cobijados bajo la sombrilla agujereada de la Unión Patriótica.

En el Quindío el Partido comunista, orientado por Gabriel Pérez, Nelson Guzmán Baena, y el legendario José Isaac Mosquera Palacios, se apresta a celebrar su centenario de origen en Rusia, los sesenta años del Semanario Voz, el Vigésimo segundo encuentro nacional, y el sexto Congreso en marzo de la Unión Patriótica.

Una comisión de la verdad, en el post conflicto, debería decir que el Partido Comunista ha cometido muchos errores, en particular cuando algunos sectores recalcitrantes no se desligaron a tiempo de la lucha armada, pero también debería manifestar su enconada defensa de los excluidos, de los marginados y de quienes, por su origen, nacen sin patria en la patria: Los desheredados per se.

OTROS ARTÍCULOS