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 OPORTUNIDAD PARA REFLEXIONAR

José Nodier Solórzano CastañoPor José Nodier Solórzano Castaño. (josenodiersolorzano@hotmail.com)

"Las artes cruzadas son una oportunidad para reflexionar y conversar sobre las diferencias y los pareceres mutuos"

Los países desarrollados, además de crear una estructura económica, establecen como proyecto común un modelo educativo de acuerdo con sus ambiciones. Estados Unidos aspira a la competitividad personal de sus ciudadanos, y de allí deriva su terrible decadencia social. Holanda, Finlandia y Francia sueñan el ejercicio del libre albedrio, en el contexto de una sociedad que cumple reglas. Los tigres asiáticos, a través del valor social de la disciplina, pretenden copiar el afán de producir barato para el consumo, como mito de riqueza, sin examinar el impacto de ese propósito en el ecosistema emocional y natural de la comunidad.

Reitero el tema educativo, porque mucho me temo que en nuestro país no entendemos la importancia de crear un sistema propio, cuya entraña tenga raíz en las culturas regionales, en la restauración de nuestra relación con la naturaleza y en la construcción de una sociedad dialógica y plural, que aspire a superar la fragmentación que hoy existe: educación para la ciudadanía y la convivencia.

Ese sistema educativo no puede configurarse a espaldas de nuestra cultura y de los valores agregados de las disciplinas artísticas. Hacerlo, construir un modelo sin la cultura, sería torpe. Las artes, como proceso pedagógico, auspician la creatividad y el pensamiento divergente, que nos sirven para profundizar las inteligencias individuales y sociales.

Buena parte de esa ilusión está inmersa en los propósitos del Encuentro Nacional de Escritores Luis Vidales de Calarcá. Creado hace ocho años con el concurso de Gladis Sierra Parra, de Jorge Humberto Guevara Narváez, por años ha tenido el aporte valioso de personas como Jaime Lopera Gutiérrez, Libaniel Marulanda, Lina Maria Cocuy, Alvaro López, Blanca Stella Montealegre, Juan Felipe Gómez y Ángel Castaño.

Diseñado como un proceso educativo, que desarrolla un ciclo pedagógico en quince instituciones educativas de Calarcá, hoy, con la dirección de Maria Eugenia Duque y de Alberto Pineda, busca la apropiación por los estudiantes y los docentes de la idea de que leer, más que un deber para adquirir conocimiento útil, es un placer que está unido a la imaginación de mundos posibles.

La idea de celebrar eventos culturales solo para el entretenimiento, para la fiesta ególatra de los artistas, decae con el esquema de programación del séptimo encuentro de escritores, que este año, además de la apuesta pedagógica, pretende reflexionar sobre lo que algunos llaman las artes cruzadas, en este caso la literatura y la música.

Veinte escritores de primer nivel —como la ecuatoriana Gabriela Alemán, Sandro Romero Rey, Mario Jursich, Sergio Ocampo Madrid y Adalberto Agudelo— y cerca de cuarenta músicos del Instituto de Bellas Artes de la Universidad del Quindío, y el trompetista cubano Alberto Martínez, entre otros, participarán de este carnaval de las palabras y los sonidos en la tierra del poeta Luis Vidales, fundador del partido comunista de Colombia.

Las artes cruzadas son una oportunidad para reflexionar y conversar sobre las diferencias y los pareceres mutuos. Para entender, como lo simboliza el Encuentro Nacional de Escritores de Calarcá, que la educación es la tabla de salvación de una sociedad desgarrada, violenta y enferma.

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