Logotipo calarca.net

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

 
Inicio     Escríbanos sus inquietudes    Lea nuestro Libro de VisitasCompartir esta página en FacebookRecomendar en Twitter

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

 TEXTÍCULOS

José Nodier Solórzano CastañoPor José Nodier Solórzano Castaño. (josenodiersolorzano@hotmail.com)

"Heredamos una tradición, a veces ominosa, que la clase dirigente se resiste a criticar"

Si uno pensara qué necesita la sociedad quindiana, justo ahora, es que se entere que ya llegó el siglo veintiuno. Y lo digo no porque anhele que las ventiscas de la postmodernidad, con sus amores líquidos y estéticas efímeras, arrasen lo que somos sino porque no podemos momificarnos a la vera del camino, mientras creemos que las bondades caen del cielo, y que los valores, con aroma de refrito cristiano, saldrán del cuarto de San Alejo, repotenciados, para salvar a una comunidad que no quiere mirarse en el espejo de sus propios complejos.

Cuando hablo de complejos invoco a los recibidos por parte de antepasados que, en medio de la violencia que ellos incubaron, fueron inferiores a sus tareas generacionales. Nos legaron un pedazo de tierra, con una historia sin contar de manera cabal; dejaron unos valores que nos enseñaron, según sus imaginarios decimonónicos, que la mujer es inferior, que somos machos y que quien peca y reza gana para sí el reino de la mentira. Heredamos una tradición, a veces ominosa, que la clase dirigente se resiste a criticar.

Si nos enteráramos que llegó el siglo veintiuno al menos sabríamos quién es Hugo Zapata, Fernando Arias o Maria Teresa Hincapié, y la importancia de contar entre nuestros artistas con un hombre de las calidades estéticas de Umberto Senegal.

Inició Senegal su carrera como escritor con el libro "Desventurados los mansos", y desde esa época, 36 años atrás, avisó su afán de ser innovador, tal vez con el íntimo deseo de arrojar al mar verde de nuestra vegetación las pesadas llaves de la casa construida por su tío Rodolfo y su padre Humberto, los Jaramillo Angel, dos escritores del siglo veinte.

Senegal fue pionero en Colombia del Haikú, forma poética que estudió, y del flash fiction, denominado el cuarto género y que, vaya paradoja, irrita a algunos de sus contemporáneos, quienes, metidos en los rieles de la tradición verbal, a veces desmesurada, no comprenden que él desbroza un camino, con maestría formal e inteligencia en la trama, textos, textículos, que nos ponen frente al asombro, como lo dice Carlos Alberto Villegas Uribe.

El nuevo libro de Senegal, publicado en la editorial Cuadernos Negros —emprendimiento que gestó con Leidy Bibiana Bernal— es "Microrrelatos para cronopios", una obra refinada de su literatura. En cincuenta y siete cuentos está esbozado el universo de Senegal. Hacen parte de sus temáticas, por ejemplo, la recreación de sus apremios sexuales, su afición a la literatura negra, a la música, hasta sus continuos escarceos con lo absurdo y lo fantástico.

Senegal anunció la expresión del siglo veintiuno: la brevedad. Y no quiere decir que a todos nos corresponda gustar de su hallazgo, pero si intuyo que él sabe, maestro que es de la literatura, lo que desean leer nuestros niños y jóvenes.
 NOTAS ANTERIORES
Nos piden auxilio | Bodas de sangre | La economía naranja | Los significados de Amparo | Los cruzados de la guerra | La alegría de leer | Artes visuales | Que nadie llore después | Nada es broma | Lobos al acecho | Adán engaña a Eva | ¿Casa quindiana? | "Yo tengo un sueño" | El camaleón | Las traiciones del liberalismo |

Quédate en Calarcá

Inicio        Escríbanos        Lea nuestro Libro de Visitas Compartir esta página en FacebookRecomendar en Twitter
 
YIPAO
IMÁGENES CALARQUEÑAS
Imágenes Calarqueñas
MONUMENTO AL CACIQUE
Ver Monumento al Cacique Calarcá

Ubicado en el Barrio La Huerta.