Cargando...
Logotipo calarca.net

JOSÉ NODIER

Logotipo calarca.net
Buscar dentro de calarca.net usando:
UNIDOS POR EL PATRIMONIO

José Nodier Solórzano CastañoPor José Nodier Solórzano Castaño.
josenodiersolorzano@hotmail.com

"Una nación está viva cuando su cultura está viva"

Nada es más necesario en tiempos de realidades virtuales, de democratización de la información por internet, de asunción de valores universales, que la protección de las culturas locales. Ellas, como lo sabemos, expresan identidades —que no identidad, por favor— y diversidad.

La creación en días pasados de un contingente de cascos azules en Italia, por parte de la Unesco, dice bien de las aspiración de su directora Irina Bokova, y a través suyo de la sociedad moderna de preservar el patrimonio. En las termas de Diocleciano, monumento romano, el gobierno italiano selló este convenio con la Unesco, con la idea de remitir a estos agentes del patrimonio a cualquier lugar del mundo donde el arte y su historia estén en riesgo. Esa operación, denominada Unidos por el Patrimonio, es una metáfora de vida, una forma de reclamar para sí los relatos de nuestro pasado.

Y lo hicieron de esta manera porque rechazaron la destrucción de Palmira por parte del Estado Islámico, y la comprendieron como una afrenta universal, como una baja más de la guerra, perpetrada en el mismo corazón de la historia.

La destrucción del Mausoleo de Palmira, del museo de Palmira, del templo de Baal, con 2.000 años de antigüedad, del templo de Bel, deidad suprema de Babilonia, y de tres torres funerarias, entre otros patrimonios, significan la idea del hombre por acabar, por intolerancia religiosa o ideológica, emblemas cuya expresión es que en un territorio específico vivieron personas con pensamientos divergentes. Palmira fue una ciudad esencial en la famosa ruta de la seda en el desierto, y una colonia de los romanos antiguos.

Hablo de lo anterior porque necesitamos apropiarnos de la cultura local. No podemos tolerar que nuestro patrimonio, como ocurre en Calarcá con las casas antiguas, sea tirado al piso como si nada pasara o que las agencias del Estado miren con desdén el esfuerzo enorme de emprendimientos culturales de la dimensión del Cuyabrito de Oro, para citar un caso, que en buena parte nos cuenta lo que fuimos y somos.

Durante más de quince años la Fundación Festival Infantil de la Música Colombiana, liderada por Tobías Bastidas, ha desarrollado un proyecto que es un ejemplo en el país, y que aquí muchas veces se mira con cierto desdén, sobre todo por quienes piensan que la cultura no es productiva o que el patrimonio, como discurso y práctica social, es inocuo porque no devuelve réditos económicos.

Este año, del 25 al 28 de agosto, Tobías y su familia, dedicada a la preservación de la música andina colombiana, invitarán a niños concursantes de todo el país, y harán un festival simultáneo con los ganadores de otras versiones.

No está bien que rompamos los espejos de nuestra historia. Y menos cuando intentamos mirarnos el rostro cuarteado, señalado, por la violencia. Recomponer esa imagen, configurarla, el llamado postconflicto, requiere del poder entrañable, liberador, de las culturas regionales.

Está bien que acojamos a Tobías Bastidas, un hombre de paz y creatividad, como un ejemplo de nuestro tiempo. Nos ha enseñado que la sencillez no riñe con la ambición estética. Y que una nación, como dice la Unesco, está viva cuando su cultura está viva. Así de simple y difícil.

OTROS ARTÍCULOS