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 JUSTA REPATRIACIÓN

Por Jaime Lopera G. (jailop1@gmail.com)

El reconocimiento que hace el editorial de EL TIEMPO del sábado 24 (de octubre del 2009), sobre la justicia que significa la reparación del expolio de los bienes arqueológicos que descansan en museos del extranjero, es una llamada de alerta para que los colombianos se hagan conscientes de que aun tenemos en España el Tesoro de los Quimbayas cuya repatriación se hace oportuna e inexcusable.

Los peruanos también están en lo suyo para resarcir el "conejo" que les hizo el profesor Harry Bingham cuando se llevó para la Universidad de Yale una parte considerable de los objetos y joyas de los Incas. Ya hay firmado un acuerdo con los EEUU para devolver, el año entrante, al menos 4.000 piezas de la ciudadela de Machu Picchu. Hay muchos más ejemplos de esta clase de exigencia internacional.

Como el gobierno colombiano no quiere problemas con los españoles, y el editorial está escrito en un diario que ya les pertenece, creemos necesario solicitar el refuerzo suyo para seguir estimulando el debate de los tesoros perdidos. Cualquier gota adicional presta su servicio en socavar la piedra y alentar al Gobierno colombiano para una acción proactiva.

Invocamos la solidaridad de todos ustedes en esta causa, inicialmente emprendida por la Academia de Historia del Quindío, porque en ella también se involucran todos los ciudadanos de bien que desean tener sus patrimonios públicos, sus tesoros de orfebrería y sus invaluables piezas históricas al alcance de sus ojos.

Un mensaje a la Dirección de EL TIEMPO, o a uno de sus principales editorialistas (luioch@eltiempo.com.co), podría mantener despierta esta reclamación.

Gracias.

ACADEMIA DE HISTORIA DEL QUINDÍO
Jaime Lopera, Presidente

 CARTA A LA CORONA ESPAÑOLA

Un afamado escritor quindiano (autor de la novela "Mi Vestido Verde Esmeralda" y del ensayo premiado en Chile, "Andrés Bello: crítico"), se suma así -escribiendo directamente a la Corona española y desde Nueva York-, a esta causa por el retorno al país del Tesoro de los Quimbayas.

Nueva York, 27 de octubre de 2009
Su Alteza Doña Letizia
Palacio de la Zarzuela
Madrid, España

Estimada Doña Letizia,

Cuando le preguntaron al Phillipe De Motebello, ex director del Museo Metropolitano de Nueva York (MET) por qué había devuelto varias obras de arte al gobierno italiano, entre ellas, un famoso recipiente griego, el historiador de arte respondió: "Durante estos últimos veinte años las políticas con relación a la colección de objetos han cambiando en todos los museos del mundo…Podría considerarse como un gesto de responsabilidad y a la vez de generosidad que debe servir como ejemplo a otras instituciones del mundo. Los italianos realizaron una campaña para lograr la devolución de estos objetos utilizando el argumento de que era parte de su identidad nacional y acusaron a los Estados Unidos de ser una potencia invasora y usurpadora de los tesoros de otras culturas".

El 21 de febrero de 2006, en un acto sin precedentes en la historia de los museos del mundo occidental, el director del MET firmó por primera vez un acuerdo con el Ministerio de Cultura italiano para devolver 16 piezas de plata del período helénico, y entre ellas se destaca un recipiente de 2.500 años de antigüedad de Euxitenos y pintado por Euphronios. Como muestra de gratitud el gobierno italiano le permitió al MET exponerlo hasta enero de 2008.

Sin duda, Phillipe De Montebello (París, 1936), quien estuvo a cargo de unos de los museos más importantes del mundo desde 1963 hasta 2008, hizo parte de su agenda la devolución de obras robadas y entregó a los italianos piezas que estuvieron en el museo por más de treinta años. No fue en vano que parte de su extraordinaria labor como director fue reconocida en 2008 cuando una exposición titulada "Los años de Phillipe de Montebello: curadores celebran tres décadas de adquisiciones", que recogió una selección de las 84 mil obras adquiridas durante su administración.

Entre las piezas seleccionadas se encontraban dos precolombinos colombianos. La primera era una pieza bella de oro de 22,9 centímetros. Se trata de un hombre, posiblemente un guerrero, que en algún momento llevaba una lanza, aretes, nariguera y otras decoraciones. Pertenece a una serie de objetos precolombinos hallados en el noreste de Suramérica, en Tumaco y Tolita Ecuador (siglo I aC-siglo 1dC). La segunda pieza es un adorno en forma de pájaro de la cultura muisca (siglos X-XVdC). Estas piezas precolombinas así como las que se exhiben en la colección permanente del MET, en la sección de las Américas fueron donaciones particulares. Sin embargo, la manera en que llegaron a manos de sus coleccionistas privados todavía no queda muy claro. Muchas de estas piezas posteriormente fueron obsequiadas a museos e instituciones como el Smithsonian en Washington, el de Historia Natural y el MET en Nueva York, entre otros. Por suerte, están en el inventario y existen documentos, en su mayoría, que acreditan su procedencia legal.

Sin embargo, el Tesoro Quimbaya, que se encuentra en el Museo de América, Madrid España, y que cuenta con una colección de 122 piezas de orfebrería de alta calidad, continúa bajo la propiedad ilegal del gobierno español. Como muchas historias malditas de tesoros, parte el patrimonio nacional de Colombia terminó en las vitrinas de los museos y universidades europeas, y en particular en Madrid. De cómo llegó el Tesoro Quimbaya allí se sabe, ya que el Presidente colombiano Carlos Holguín se lo obsequió en 1892 a la reina regente de España, María Cristina de Habsburgo. Fue un regalo espléndido a cambio de la intervención de la reina en el conflicto de demarcación de fronteras entre Colombia y Venezuela. El Presidente Holguín quedó muy bien, como todo un rey, y los colombianos solo vieron un chispero o mejor dicho el resplandor de las guacas que alumbraban en la Semana Santa, pero esta vez desde el otro lado del océano.

El Tesoro Quimbaya fue hallado en 1890 en el Departamento del Quindío, Colombia concretamente entre los actuales municipios de Filandia y Quimbaya. La Soledad como fueron llamadas las dos tumbas que contenían el ajuar funerario y los objetos de oro del cacique con los cuales fue enterrado, es una rica muestra de alta técnica en orfebrería. El historiador Jaime Lopera afirma que "son piezas de inestimable variedad funcional y estilística". Entre las piezas del tesoro se encuentran narigueras, orejeras, collares, pulseras, cinturones y poporos.

Durante los tres últimos años la Academia de Historia del Quindío ha desarrollado una infatigable labor para recuperar el Tesoro Quimbaya. Con el apoyo de las distintas academias del país, historiadores, expertos, guaqueros de profesión y convicción, y periodistas el Dr. Lopera ha solicitado a través de organismos oficiales como la UNESCO la devolución de un bien cultural, como son las piezas precolombinas del Tesoro Quimbaya. De hecho existen bases jurídicas, respaldadas por acuerdos internacionales para continuar con el trámite de petición.

Por lo tanto no me puedo callar y dejar de unirme a miles de voces de ciudadanos que vivimos en el exterior. No represento a ningún gobierno en particular ni tampoco tengo la investidura de un cargo oficial que me impida expresar mi apoyo absoluto e incondicional para lograr tal objetivo. Por más de dos décadas he vivido en Nueva York y desde este laboratorio de ideas he tenido la oportunidad de ver las exposiciones más representativas de distintas culturas y épocas históricas. Además, en mi calidad de escritor, coleccionista e investigador de la cultura y la lengua he tenido la fortuna de visitar algunos de los museos y bibliotecas del mundo que albergan colecciones invaluables por la calidad y particularidad de sus obras. Es por ello y otras razones que entiendo la necesidad de reclamar y afianzarse en el arte como un acto de libertad.

UN POCO DE HISTORIA DE RECLAMOS

Cabe recordar que La Inmaculada Concepción del pintor sevillano Bartolomé Esteban Murillo (1618-1682), conocida como la Inmaculada de Soult fue robada y sacada de España por el general Nicolás Jean De Dieu Soult, Duque de Dalmacia, jefe del Segundo Cuerpo del Ejército de Napoleón Bonaparte. Este cuadro, que estaba en Los Venerables de Sevilla y fue comisionado por Justino de Neve, fue parte del botín de los soldados franceses, así como muchas otras pinturas expoliadas durante la Guerra de Independencia. Los altos mandos franceses ordenaron el saqueo de obras en conventos e iglesias, especialmente de Andalucía. La Inmaculada fue a parar al Louvre y solo hasta 1941 fue devuelta al Museo del Prado en Madrid.

Además es necesario señalar el caso de José Bonaparte. En 1813, y después de la derrota de las tropas francesas en Victoria, el reinado de José I llegó a su fin. Waterloo selló la desaparición del imperio napoleónico y los bonapartes perdieron sus derechos nobiliarios. José Bonaparte huyó hacia los Estados Unidos y se estableció en las cercanías de Bordertown, en New Jersey a pocos kilómetros de Filadelfia, en una hacienda llamada Port Breeze. Allí mandó a construir un palacio con salones y jardines de estilo francés. En su equipaje traía una gran colección de obras, entre ellas, de Velázquez, Murillo, da Vinci y Rubens. Entre 1832 y 1835 parte de la colección fue subastada en Londres. Jamás se cuestionó la procedencia y legitimidad de la colección josefina. Las obras están hoy en las galerías y museos en Nueva York, Londres, París y Roma.

A los judíos sobrevivientes del holocausto tuvieron que compensarlos y devolverles muchas de las obras que les robaron los nazis en la Segunda Guerra Mundial. En 2003 durante los escalofriantes bombardeos a Bagdad, conocida como la "Ciudad de la Paz", y que fueron transmitidos en vivo por televisión para derrocar a Husein, una de las colecciones de arte de Mesopotamia y considerada de las más antiguas de la Humanidad sufrió pérdidas irreparables. Sin embargo, gracias a los esfuerzos de los curadores y de los ciudadanos que escondieron muchas obras en sus casas, hasta debajo de las alfombras milenarias para adorar a Alá, numerosas obras se salvaron. En gran parte se debió a que, después de que las fuerzas de la coalición impusieron un gobierno civil y se logró cierta estabilidad en Ias calles de la ciudad fundada en las riberas del Tigris en 762, muchos iraquíes devolvieron las obras. Aquella que había sido alguna vez la perla de mundo musulmán, en donde convivieron los zoroástricos, cristianos y judíos, y la aristocracia reinante impuso su grandiosidad económica y cultural propia de una urbe, estaba una vez más en escombros. Sin embargo, los civiles hicieron cola frente a las puertas del Museo de Bagdad porque, entre otras cosas, uno de los pocos aspectos que los unían era un pasado común y así lo testimoniaban sus obras de arte.

No es ni mucho menos descabellado exigir la devolución de parte del patrimonio nacional colombiano que está en manos de los españoles. A los gringos siempre los acusan de usar su poder militar para imponer una ideología. El impero español nos dejó como herencia, para bien o para mal, nuestra lengua y cultura. Pues me alegraría mucho que de igual manera los mismos descendientes de los españoles, encargados de promover políticas culturales en España y comprometidos con extender puentes que acerquen las Américas y el país ibérico, imitaran un aspecto positivo de los gringos, es decir, el ejemplo que dio al mundo, por ejemplo, el Museo Metropolitano de Nueva York, a través de Phillipe De Montebello, y el Museo Getty en San Francisco al devolver varias obras de arte a sus respectivos dueños.

El Tesoro Quimbaya debe ser devuelto a Colombia y en particular al Museo Quimbaya de Armenia Quindío, Colombia como parte de la colección permanente del Banco de la República.

Dr. Alister Ramírez-Márquez
Escritor
Profesor de español y literatura de The City University of New York
Miembro colaborador de la Academia Norteamericana de la Lengua Española

 OTROS DOCUMENTOS SOBRE EL TESORO QUIMBAYA

El Tesoro de los Quimbayas

Carta al Ministerio de Cultura

Ordenanza Nro. 0015 del 25 de julio del 2005, por medio de la cual se crea una comisión de alto nivel para la sensibilización, recuperación y repatriación del "TESORO QUIMBAYA", que constituye patrimonio cultural de la nación y se dictan otras disposiciones.

Palabras del Doctor Julio Ernesto Ospina Gómez, diputado del departamento del Quindío y ponente del proyecto, en el acto de socialización de la Ordenanza Nro. 0015.

Resolución del octavo Congreso Nacional de Academias de Historia, por medio de la cual el mundo académico se une al justo reclamo que se hace en favor de la repatriación del famoso "TESORO QUIMBAYA" que reposa en el Museo de Madrid desde hace 110 años.

Carta al Senado acusando recibo de la comunicación del 28 de marzo pasado, firmada por el Secretario Privado de la Presidencia del Senado, Dr. César Serna Ramírez, quien anuncia que la competencia por este asunto será asumida por la Comisión Segunda de esa Corporación.

Carta al Dr. Andrés Pastrana pidiéndole ubicar y configurar los procedimientos formales para la reclamación de una parte del Tesoro de los Quimbayas, actualmente en los Estados Unidos.

 DEL MISMO AUTOR

La Aventura del Tesoro de los Quimbayas
Museo de occidente
Guayacanes
La Colonización del Quindío
El Libro de F. J. MADRIZ
Tips sobre el Papado
El Café
Discurso en la entrega del libro Concejo de Calarcá 100 años

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CACIQUE SENTADO
Cacique sentado - Tesoro Quimbaya
Cacique de oro del Tesoro de los Quimbayas que aparece sentado en un taburete, signo de poder. Lleva colgado del cuello un recipiente en forma de calabaza, que se supone contenía la cal usada al mascar hojas de coca, cuyo uso solía ser ceremonial. Colombia (200-1000 d.C.).
RECIPIENTE
Recipiente Antropomorfo - Tesoro Quimbaya
Recipiente antropomorfo de oro con tapadera en forma de serpiente cuya cabeza, rematada por un cabujón, debió tener una esmeralda. Los huecos del rostro del cacique contuvieron incrustaciones, probablemente de piedras semipreciosas o conchas, que simulaban pintura facial. Colombia, Tesoro de los Quimbayas (200-1000 d.C.)