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LA PULGA EN LA OREJA

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EDITORIAL

Los balances electorales de partidos y personas desbordan optimismo sin importar la obtención o no de una curul en los cuerpos colegiados o en los cargos ejecutivos territoriales. Cada quien hace sus cuentas y piensa que ahora tiene más amigos, desconocidos claro está, pero, convencidos de la capacidad del "perdedor triunfante" como podríamos llamarlo por su fortaleza para asimilar el duro golpe de quedar en nada.

La realidad nos indica que "todo tiempo pasado" sin ser mejor, nos ofrecía para los cargos en Concejo, Asamblea, Alcaldía y Gobernación, personas con capacidad y liderazgo porque el hecho de ser nombrados sin gastar dinero ni vender su nombre a los traficantes del poder, era algo importante para la salud administrativa de toda la nación y, en particular, para los municipios.

Desde la implantación de la votación popular para los cargos citados, se aprecia que tales curules no se alcanzan por méritos, los postulados durante cuatro años, no hacen más que presentarse con un respaldo financiero que asusta dos o tres meses antes del evento comicial. Esa situación no dice otra cosa sino que los candidatos avalados por partidos y firmas tienen cómo comprar la silla pretendida y su función previa consiste en convencer a los sufragantes de sus bondades políticas, es decir, que tienen bolsillo y seso para ser ediles o administradores.

Pero, ¿de dónde sale el billete para comprar los cargos? Dicen que la gobernación vale dos mil millones de pesos, nuestra alcaldía más o menos quinientos y cada puesto de los quince del Concejo algo así como cien millones. Sin lugar a dudas se requiere comprar cada uno de los puestos y, siendo negocio, debe ser negocio redondo porque esa cantidad no la tienen muchos y para devolver a los inversores o pagar en los bancos o en caso extremo a los gota-gota, se requieren las tajadas de los contratos, la mermelada y todas las compuertas del erario abiertas para devolver, con altos intereses, a los mercachifles políticos que son muchos. El resultado es simple: votamos y elegimos la corrupción.

Cuando el presidente nombraba Gobernador y este a los alcaldes, sabíamos que los nominadores buscaban honestidad y honradez como prendas de los nombrados. Cuando los Concejales eran a título gratuito, la sala del Concejo tenía como presupuestos fundamentales honorabilidad e inteligencia y, muchos calarqueños, libraron duras batallas contra los ejecutivos que intentaron saquear las finanzas municipales, a pesar de las excepciones, probado está que los compradores de los cargos vienen a cobrar no solo a los caudales de la ciudad sino a los contribuyentes, además, se prestan para cualquier alianza con el Alcalde que también requiere pagar su puesto.

Las pasadas elecciones no dicen nada todavía. Estamos expectantes, esperanzados en que la nombrada Alcaldesa, traiga en su cartera muchos proyectos para cambiar la fea cara de nuestra ciudad y, en su mente, la inteligencia que requiere nuestra comunidad, ausente hace muchos años de nuestra tierra.

CALARCÁ COMPETITIVA

Las ciudades crecen en la medida de sus posibilidades industriales y comerciales, Armenia, por la capacidad de sus gentes para agrandar sus negocios y creer en la pequeña y mediana industria, nos relegó a plano inferior hasta hacernos parecer uno de sus barrios. Competir es tratar de ser como o más que otro. Desde antaño quisimos ser más que Armenia pero, no pudimos con el encargo a pesar de haber visto nacer y crecer industriales de la talla de Danaranjo y Vicente Giraldo, los hermanos Téllez, por contar apenas a los más destacados. Ellos se fueron de nuestro pueblo por razones tales como pocos compradores, mano de obra sin calificación, bancos dependientes y muchas otras que han sido estudiadas pero, nunca solucionadas. Digamos algunas que todavía pesan:

  1. - No apoyamos la zona metropolitana a sabiendas de las ventajas que tiene.
  2. - En Calarcá la gasolina es mucho más cara, hasta 500 pesos por galón.
  3. - En Calarcá no hay Centros Comerciales, no pudimos sino con supermercados.
  4. - La proliferación de almacenes todo a mil es indicativo de bajos ingresos y pocos compradores.
  5. - Los servicios públicos son caros con respecto a los de la capital del departamento.
  6. - No tenemos solidaridad con quienes se presentan a cargos en la Duma o la Gobernación.
  7. - Los políticos de la ciudad dependen absolutamente de los de Armenia.
  8. - No tenemos servicio de transporte a todos los barrios de la ciudad.
  9. - Las EPS, funcionan mayormente en Armenia y debemos ir hasta allá para recibir atención.
  10. - Buses y busetas están en mal estado y son contaminantes.
  11. - La vivienda crece en Armenia y en Calarcá se estanca por valorización.
  12. - Tenemos apenas dos calles principales por donde transitar y comercializar.
  13. - Tenemos un solo parque para atender a cien mil habitantes.
  14. - La ciudad es insegura a una cuadra de la plaza.
  15. - No tenemos atractivos turísticos suficientes.
  16. - Las calles están destrozadas.
  17. - Las galerías no funcionan.
  18. - La movilidad es un desastre.

Yenny Trujillo - Alcaldesa electaSIETE ALCALDES PARA UN PUEBLO ABANDONADO

El trienio de Juan Carlos, nos dio pie para lograr un récord inamovible, siete alcaldes en dos años y medio: Juan Carlos Giraldo (2), Julio Ernesto Ospina, Carolina Barahona, Liliana Valdés, Jesús María Zuluaga y Liliana Valdés, siete profesionales para cerrar, por fin, este periplo político tan azaroso. El resultado no se traduce en obras ni progreso, hicieron lo que "se pudo con lo que había", menos mal, tienen disculpa cada uno con el anterior. Esperemos lo mejor ahora que "habemus Alcaldesa", con afán de servicio, títulos académicos suficientes y un pueblo con expectativas y necesidades al por mayor.

ECHARON AL MEJOR

Estábamos esperando el fallo nacional cuando la noticia de "¡echaron al Alcalde!" corrió como pólvora, la gente a comentar y los contratistas a temblar. Venganza, dicen unos; es la ley dicen otros. Aun cuando la culpa sea de la vaca, se determinó que el mejor Alcalde de Colombia, fuera eliminado de la competencia por viejo, con edad de retiro forzoso, lo mandaron a casa a descansar de tanto trajín, especialmente electoral, y donde la gobernadora, su amiga, cayó estruendosamente. No fue Jesús María, sino las políticas y los políticos que solo llegan a Calarcá, cuando se abren las urnas electorales. Nos perdimos el premio al mejor Alcalde, le dejamos el camino abierto a Jenny, posiblemente no la acepten por joven con cara de niña.

EL CONCEJO

Luego de cuentos y recuentos, al fin de cuentas, quedaron:

Benjamín Castañeda Bermúdez, Jeniffer Alejandra Molina Lurduy, William Tafur Hernández, Juan David Ospina Salcedo, Carlos Arturo Triviño Rodríguez, Rubén Darío Flórez Henao, Fernando de Jesús Moncada Hernández, Gustavo Adolfo Herrera Zapata, Óscar Mauricio Cohecha Caballero, Wilson Castañeda Pérez, José Alberto Díaz Gil, María Janeth Álvarez Zárate, Guillermo Augusto Gómez Rodríguez, Orlando García Tamayo y John Fáber Rave Nieto.

La ciudadanía espera que los quince elegidos conformen un equipo donde no primen los intereses personales ni partidistas. Llevamos lustros de atraso por falta de administradores y ediles comprometidos con las causas comunitarias. Los felicitamos y les pedimos reordenar la administración que viene de capa caída desde hace muchos años.

OCLOCRACIA

EL CORRAL DONDE EL ZORRO CONVENCE A SUS VÍCTIMAS

Por: Cognitio

Cuando los desaciertos, abusos y ambiciones se introducen en el riñón de una democracia, comienza un proceso de caos administrativo, cultural y material que impide el logro de los principios elementales de la convivencia democrática. Esta degeneración de la democracia, en realidad es la desnaturalización de la voluntad ciudadana, encarnando los intereses de algunos y no de la población en general.

Este proceso de decadencia se define como oclocracia, caracterizada por el ejercicio corrupto y abusivo del poder, por el despotismo y por la influencia de intereses. El interés de los oclócratas es ejercer el poder con el objetivo de mantener el mismo de forma corrupta, buscando una ilusoria legitimidad en el sector más débil y poco capacitado de la sociedad, hacia el cual vuelcan todos sus esfuerzos de propaganda manipulatoria.

Lejos de generar condiciones que permitan elevar a la gente y ayudar a su superación personal y fortalecer la calidad de vida consolidando la igualdad de oportunidades, el oclócrata y su equipo someten las conciencias e impiden a los débiles y necesitados llegar a la superación de sus actuales condiciones de vida.

En tal contexto, la manipulación ejercida por el poder se transforma en la moneda corriente para imponer e inculcar al pueblo un modelo de vida permanentemente afectado por la falta de equidad y por la eliminación de la igualdad de oportunidades. Es así como la pobreza se entroniza como un estado imposible de superar por los propios afectados, ya que los resortes de la mejora personal se van debilitando constantemente.

De esta manera, la pobreza es vista por los mismos afectados como un estado irreversible que ha de necesitar instalar sistemas de auxilio y apoyo asistencialista indiferentes a la educación y a la mejora cultural de la población. Por eso, el caldo de cultivo de la oclocracia es la ausencia de una política educativa que ayude a pensar de manera crítica y autónoma. A ello responde una perversa ecuación: debilitar la educación para fortalecer la oclocracia.

Con diferentes metodologías y técnicas manipulatorias, todas las propuestas del oclócrata apuntan a un objetivo central: generar imágenes mentales para convencer. Para convencer hay que apelar a las emociones y esto no es posible si no se crean imágenes mentales atractivas y llenas de seducción. Por eso, se busca a toda costa utilizar todos los medios posibles para llegar a tan anhelada meta ofreciendo imágenes gratas y coloridas que cualquier humano espera.

La habilidad del oclócrata en construir imágenes para ser consumidas por un público ávido de resolver los reclamos legítimos de una vida digna, constituye el meollo de la dinámica de acceso al poder. Pero cuando el pueblo aprende y sabe pensar, pone en peligro la avidez del oclócrata y demagogo y amplía las capacidades para crecer.

"Algunos gobiernos son como las guitarras, se toman con la izquierda y se hacen sonar con la derecha".

LOS QUE PARECEN PASACALLES POLÍTICOS

Traemos a cuento una nota sobre las propagandas traducidas en pasacalles y gigantesca parafernalia propagandística que no ayuda en elecciones porque para los casos de concejales, no tienen foto sino un número que confunde.

"No tengamos envidia de los que están encaramados, porque lo que nos parece altura es despeñadero". Lucio Anneo Séneca.

Hoy, luego de la jornada electoral, de la que no hablaré porque esta columna se escribió a mediados de la semana pasada y si supiera predecir el futuro no tendría que trabajar, la atención estará puesta en boletines, curules, umbrales, quemados, sorpresas, cuentas por pagar, recuentos, egos apuñalados de muerte y ahogándose en alcohol, anuncios de próximos estudios en Harvard o Stanford, falsos abrazos de condolencia, periodistas inventando felicitaciones para no perder la pauta futura y lagartos repartiendo hojas de vida tras haber abandonado a sus candidatos perdedores, que según ellos no quisieron hacerle caso a sus advertencias premonitorias.

Pero una de las cosas que nos atormentará todavía durante algunos días es la plaga de pasacalles que no sé si es impresión mía, crece de elección en elección. Seguro que por no saber de publicidad es que piense que esos pasacalles son una estupidez tan grande y un desperdicio económico que solamente beneficia a quienes los imprimen. Uno no entiende cómo pueden pensar que esos trapos sean útiles y que uno va a votar por alguien que no dice un carajo sino que se pone al lado de un número tachado, convencido que a pesar de su cara de tonto, uno va a creer que el afeitado o la peinada de salón para la foto, es inteligente, confiable, honrado, amistoso y estaba luchando por uno.

La vida de algunos se parece al destino del pasacalle del candidato perdedor. Puestos por encima de todos, convencidos que por estar allí se convertirán en el blanco de las miradas de los demás, se parecen a esos apocados y carangas que creen que la altura del cargo es la manifestación de su importancia, lo que es falso porque los cargos no reemplazan la mediocridad, solo la disfrazan. Y como de tontos nunca hay escasez, por eso es que muchos recurren a lo mismo. ¿Acaso no se dan cuenta que de tantos pasacalles, ninguno se ve?

Atados a un poste o dos, algunos creen que pegados de alguien o algo más alto que ellos, eso elevará su categoría. Pobres diablos. Esos son los típicos "usted no sabe quién soy yo" que usan sus apellidos, dinero o apariencia para discriminar a otros y sentirse por encima de todos. Rémoras inútiles que no hacen sino parasitar en los que sí hacen.

El pasacalle del candidato perdedor que nadie quiere, termina su existencia por cuenta de la lluvia y el sol, que pone al cabo del tiempo en evidencia de lo que realmente estaba hecho y que quien aparecía allí era algo desteñible y pasajero. El pasacalle del perdedor, que primero se desprende de un lado y el viento lo convierte en la deshilachada bandera del fracaso y luego se desprende del otro y termina pisoteado por todos, se parece a esos que artificialmente llegan a lugares de preminencia, pero luego se van desvencijando poco a poco y cuando se inicia su caída, nadie los reconoce y no ven la hora de botarlos a la basura.

EL ACOSO MENTAL EN TIEMPOS ELECTORALES

Por: Cognitio

La época en que el demagogo fabrica imágenes para convencer y dominar.

Durante la puja por el poder que estamos presenciando en el actual período electoral, se ponen en evidencia distintos mecanismos psíquicos y recursos cognitivos para asegurar la captación y sujeción del votante. Con diferentes metodologías y técnicas, no pocos políticos apuntan a usar las mentes de los potenciales simpatizantes y a generar imágenes "dulces" para convencerlos. En este sentido, se podría decir que no hay político que no concuerde en asignar a la mente y a las emociones de los votantes un papel decisivo y contundente para lograr sus expectativas.

Para convencer hay que apelar a las emociones y esto no es posible si no se crean imágenes atractivas y llenas de seducción. Por eso, se busca a toda costa utilizar todos los medios posibles para llegar a tan anhelada meta ofreciendo imágenes gratas y coloridas que cualquier humano espera.

La habilidad del demagogo en construir imágenes para ser consumidas por un público ávido de resolver los reclamos legítimos de una vida digna, constituye el meollo de la dinámica de acceso al poder. En tal sentido, a quienes dependen de los condicionamientos hostiles del presente y no están en condiciones para pensar en el largo plazo, se les brinda un repertorio de promesas sustentadas en imágenes coloridas y esperanzadoras. En tal situación, no es difícil que la mente, debilitada por la necesidad, se adhiera a la imagen más seductora sin pensar ni reflexionar.

Es así como en todo este proceso se desliza una palabra que es la antinomia de la inteligencia libre: la captación. Para captar al otro se requiere que éste llegue a la adhesión incondicional hacia quien se postula para acceder al poder. De allí que todo sistema de captación logra su efectividad en proporción directa a la inmadurez del pensamiento y en proporción inversa a la capacidad crítica del ciudadano.

Pero cuando el que emite el voto sabe pensar, pone en peligro la avidez del demagogo. Plantear esto quizás no resulte agradable para cualquier asesor de campaña experimentado en el manejo del sistema relacionado con el aspecto cuantitativo del sufragio. De todos modos hay que plantearlo crudamente, si realmente anhelamos un escenario donde el derecho a votar sea la expresión de los valores de una cultura.

Pues la cultura cobra su mayor expresión de calidad cuando el entorno ciudadano ejerce, durante el ejercicio de ese derecho, su pensamiento crítico y su capacidad para pensar con autonomía y de manera consciente. Aquí emerge la madurez de la convivencia y de los valores de la sociedad y de la función política.

Quien sabe pensar, se prepara observando las diferentes posiciones de quienes se postulan, las compara, reflexiona a conciencia y analiza el campo de aplicación y el escenario futuro para determinar si cada propuesta conlleva racionalidad y sentido práctico. Cuando el ciudadano posee tales atributos, se convierte en alguien difícil de colocarlo en un terreno de captación, pues no accederá a las imágenes seductoras que podrían inhibir su razón en pos de una ilusión que apela a las fantasías del pensamiento mágico.

Una sociedad afectada por la necesidad y por una cultura que proclama éxitos estruendosos y el disfrute a través de la inmediatez del camino fácil, es una sociedad proclive a caer en los reflejos de imágenes hábilmente preparadas para convencer y provocar la adhesión. Tal captación se logra debilitando los mecanismos del pensamiento para que la imagen seductora se instale en la mente y desencadene la adhesión y la sumisión. Esta adhesión incondicional anula la capacidad para pensar y pone en evidencia la prevalencia de un pensamiento mágico e inmaduro impulsado por la fuerza de imágenes "dulces" y atractivas.

La seducción, como tal, es una suerte de ritual mágico de ofrecimiento. Esto lo practica desde un vendedor de cosas simples hasta el presidente de una empresa para con sus accionistas o empleados. El problema es el ofrecimiento; quien seduce ofrece algo que atrae; la cuestión consiste en determinar si lo que atrae es un bien real o aparente. Cuando está en juego un bien real, la seducción se convierte en un juego de inteligencias mancomunadas en la búsqueda de la mejora de una realidad hostil. Pero cuando está en juego un bien aparente, la seducción se convierte en un mero juego de imágenes que encubre la trampa y aprovecha el descuido.

El demagogo hábil utiliza un mecanismo de tracción de las "imágenes dulces" que edulcoran y llenan, con apariencias, los vacíos ingratos que padece un pueblo. Una "imagen dulce" es un placebo que genera la ilusión de la mente a través de la creación de escenarios aparentemente promisorios y proclives al placer y al bienestar sin esfuerzo.

El derecho a votar es un proceso cultural que debe estar cimentado en la madurez del votante y en su capacidad de pensar conscientemente y con autonomía. Por eso, una sociedad inteligente está regida por políticos inteligentes que ponen a prueba su honestidad y promueven la capacidad para pensar de los ciudadanos. De lo contrario, el poder se convierte en un recurso destructor que profundiza los orificios de la ignorancia, socava el talento social y provoca el hundimiento de los proyectos futuros.

ESPAÑOL - ASÍ SE ADAPTA UNA PALABRA IMPORTADA

Por: Jorge O. García E.

- Escribir como se habla.

En 1492, el mismo año en que Cristóbal Colón llegó al Caribe para traer a Europa el primer americanismo -canoa-, Antonio de Nebrija publicó su Gramática castellana, la primera de una lengua romance, es decir, derivada del latín. En sus Reglas de orthographía, Nebrija formuló el principio que, más de 500 años después, todavía sirve de columna vertebral al sistema ortográfico español: "Assi tenemos de escribir como pronunciamos i pronunciar como escribimos".

- De beefsteak a bistec.

Junto a la etimología de una palabra y a su uso diario, el principio fonético -escribir como se habla- es la ley de oro que ha hecho del español una lengua de ortografía relativamente simple en comparación con sus vecinas: en francés, por ejemplo, una palabra puede llevar hasta tres acentos gráficos. Además, la cercanía entre pronunciación y escritura es la base para la adaptación de cualquier extranjerismo, un proceso que la nueva Ortografía de la RAE detalla en torno a tres posibilidades:

  1. - Asimilar los fonemas del vocablo original inexistentes en español a los más próximos de nuestro sistema (del francés flèche > flecha; del inglés shoot > chute).
  2. - Modificar o simplificar grupos de letras y pronunciaciones ajenas a nuestro idioma, o estructuras silábicas de difícil articulación, para sustituirlas por las que resultan más naturales en español (del nahua tzictli > chicle; del inglés beefsteak > bistec).
  3. - Pronunciar las letras presentes en la lengua original con el valor fonológico que tienen en español (del italiano ciarlare > charlar; del francés bidet > bidé).

- De judo a yudo.

Siguiendo esos criterios, la nueva ortografía propone adaptaciones como yudo, sexi, mánayer, cáterin y pirsin en lugar de judo, sexy, manager, catering y piercing. Estas formas pueden, naturalmente, seguir usándose, pero deberán escribirse en cursiva. El tiempo y los hablantes dirán si prefieren el criterio de la Real Academia Española o el de la Real Federación Española de Judo.

"Si la palabra culo se encuentra en una frase, el público, por más sublime que aquella sea, no entenderá más que esa palabra". Jules Renard (1864-1910)

UN DÍA TRISTE

Por: Kaliche Peláez

Corrían los primeros días del año escolar 1959. En el Colegio Robledo, don Aníbal Agudelo y su Vicerrector don Gabriel Montoya, cuadraban los horarios y los programas del Pensum. La Planta de Profesores sufría sus alteraciones. A veces se daba traslado de profesores. Nos habían anunciado que llegaba un profesor nuevo para alguna de las materias pesadas: Física, Trigonometría, Química. Ese profesor venía del Rufino donde había sido Rey de los Unos. Ya había hecho estragos en el Instituto Montenegro. Venía precedido de una fama de Atila que trascendía las fronteras cuyabras y se ventilaba por los dominios del Cacique. Nosotros, los de Sexto, que no éramos pera en dulce, nos habíamos preparado para darle un merecido recibimiento, mejor dicho, ¡recibirlo con honores!

Se dijo que llegaba ese martes para la primera hora. Y desde el lunes en la tarde dejamos el asiento del profesor "preparado" con 3 soberbias tachuelas, de las grandes y cabezonas, de esas que usan los zapateros remendones y que más que tachuelas parecen carramplones. Ese martes en la mañana estábamos todos muy puntuales y cumpliditos en nuestros pupitres, esperando al personaje de marras. Le queremos dar su merecido. Lo queremos probar.

De repente, se aparece en el salón don Gonzalo Gutiérrez. Don Gonzalo, el maestro paternal, maestro de maestros, paradigma del maestro: "Muchachos, el profesor nuevo no pudo venir y don Aníbal me ha pedido que venga a acompañarlos y que hagamos algún repasito sobre Filosofía, Apologética, Cívica, Ética... o el tema que ustedes más les interese por el momento, pues al fin y al cabo el año sexto es eso: un repaso general de todo lo que se ha visto durante estos 5 años en los cuales yo he tenido el privilegio de haberlos acompañado con distintas materias. Pero primero que todo vamos a correr lista".

Y se dirige parsimoniosamente hacia el fatídico asiento. Nos miramos unos a otros, todos sorprendidos y nadie se atreve a prevenir a don Gonzalo sobre las "hijueputas" tachuelas. Don Gonzalo, con la calma que lo caracteriza, deja caer su humanidad sobre esa silla de nuestra desgracia. Don Gonzalo se frunce. Frunce el cuerpo y frunce el alma. Don Gonzalo, todo gris, gris el vestido, gris la corbata, gris el cabello cano, recorre el salón con una mirada gris... fría... que penetra. Y empieza: Aguilar Doncel Ancízar - Presente - Almanza Méndez Gonzalo - Presente - Arango Arana Guillermo - Presente - Barahona Holmes - Presente - Botero Uribe Darío - Presente - hace una pausa, respira hondo y dice: allá veo a Darío, entre serio y sonriente. Qué gran amigo y qué buena persona es don Marco Botero, y qué pesar que tenga un hijo de estos. Cárdenas Héctor - Presente - Cardona Iván - Presente - Cortez Octavio - Presente - Dávila Moreno Óscar - Presente - Echeverry Molina Raúl - Presente - Franco Arconde - Presente -Franco Libardo - Presente - Gómez Valencia Néstor - Presente -. Nueva pausa: Conozco de toda la vida a don José Gómez y a esa dama distinguida que es doña Alicia Valencia, ¡y tener una lacra de hijo como este! Francamente, no hay derecho. Y esas hermanas tan hermosas y tan buenas muchachas, y él, único varón de la familia, salir tan torcido. Henao Evelio - Presente - Herrera Eudel - Presente - Herrera Ricardo - Presente - Hincapié Ossa Miguel H - Presente - Isaza García Guillermo - Presente - Jiménez Javier - Presente - López Luis Eduardo - Presente - López José Eubar - Presente - Lozano Fernando - Presente -. Pausa: El papá de Fernando es un gran constructor de Calarcá, un gran amigo y vean la clase de hijo que ha construido. ¡Qué vergüenza! Fernando Lozano, a quien conozco desde que era un niño... Aquí empieza don Gonzalo a derramar algunas lágrimas... Márquez Bernardo - Presente - Martínez Gilberto - Presente - Mejía Harvey - Presente - Mejía Joaquín - Pre..pre..presente - Ortiz Molina Luis Fernando - Presente -. Pausa: Hijo de ese caballero tan prestante que es don Samuel Ortiz y de una señoraza como es doña Edelmira Molina y ver qué desilución de Luis Fernando. Osorio Orozco Óscar - Presente - "!Ay don Tobías, cuánto lo siento por este hijo suyo! Osorio Héctor - Presente - Peláez Álvarez Carlos - Presente -. Pausa: Don Tulio Peláez es un gran señor y doña Edelmira, hermana de don Carlos Álvarez, gente de tantos quilates ¡y resultar este Carlos tan mala sangre! Prieto Marco Tulio - Presente - "Don José del Carmen Prieto, papá de este Marco Tulio. De cualquiera puede uno esperar una puñalada trapera, pero no de un hijo de don José del Carmen. Soto Jaime - Presente - Torres Alfonso - Presente - Tobón Palacio Alberto - Presente - "El papá de Alberto Tobón, sus hermanos... Carlos... Jorge... los demás... gente tan honorable... y ver a este Alberto... ¡qué fracaso! Valencia Ómar - Presente - Villa Guillermo - Presente - Castaño Hebert - Presente, don Gonzalo.

Con el último presente, don Gonzalo nos mira largamente, se levanta de esa ignominiosa silla, se saca una por una las tres tachuelas que se han clavado en su venerable trasero. "Estas tachuelas son como la corona de espinas que pusieron en la Divina frente de Cristo. Y mis posaderas sangran como la herida en el costado de Nuestro Señor. Y ustedes, fariseos, a quienes he querido como a mis propios hijos..."

Don Gonzalo saca el pañuelo, se seca las lágrimas, se suena la nariz. Don Gonzalo se sienta abatido, incapaz de hablar... coloca los brazos sobre la mesa que sirve de cátedra, descansa la cabeza sobre los brazos y prorrumpe en sollozos que nos parten el alma. Desconcertados, confundidos y llenos de un gran remordimiento, quedamos todos súpitos en aquel salón donde se escuchaba el aleteo de una mosca.

CRÓNICAS Y CRONISTAS

LA SILLA VACÍA

Por: Libaniel Marulanda

(Cada enero trae su afán)
A Luis Ernesto Lasso, mi maestro.

Sabiendo lo duro que podría ponerse el pan si nos retrasábamos o los riesgos que correríamos con una espera innecesaria nos apuntamos a la opción de equilibrar la agenda con el tiempo y la distancia y por eso llegamos justo media hora antes del encuentro de tal manera que el comandante pudiera ponerse la ropa que estrenaría para la ocasión mientras nosotros rastreábamos una vez más la finquita situada a siete kilómetros del pueblo y de su plaza invadida desde ocho días antes por un ejército de periodistas de todo el mundo para asombro de sus pobladores que asistían entonces al ritual de la instalación de cables y antenas amén del concierto de sierra y martillo de los carpinteros que preparaban la tarima que iba casi de esquina a esquina a una altura que permitía una visibilidad absoluta a los espectadores desde sus blancas sillas de plástico y a nosotros nos dejaría controlar todo el panorama desde los techos y el campanario de la iglesia durante la hora y media que podría durar la iniciación oficial de las conversaciones en tanto que el comandante ya tranquilo como siempre en su pieza nos hizo con la mano un movimiento de despeje para reiterarnos su voluntad de estar solo lo que hicimos de inmediato porque al fin y al cabo era el jefe y su costumbre y no existía posibilidad alguna de un atentado luego de que la seguridad en los miles de kilómetros cuadrados estaba garantizada y además el área crucial del pueblo y sus alrededores había sido inspeccionada metro por metro veintidós veces desde el acuerdo previo a la reunión y de ahí que el comandante hubiera decidido que nos detuviéramos en ese lugar a la orilla de la carretera de tal modo que podría recorrer el trecho hasta la plaza del pueblo en la camioneta blindada a una velocidad de kilómetro por minuto sin afanes pero como el comandante nunca dejó de ser fiel a endomingarse para sus citas históricas y ya a veinticinco minutos antes del encuentro se dispuso a cambiar el vestido camuflado por la camisa azul a cuadritos y el pantalón de lino con las botas cortas de cuero que le regalamos los compañeros de su guardia días antes en diciembre con la deliberada intención de que luciera ante el mundo una imagen fresca y sólida de personaje imbatible para que desvirtuara las crecientes habladurías de que era un decrépito guerrero a quien manipulaba El Mono a su antojo y por esa causa y con el deseo de reafirmar ante el presidente y los delegados internacionales que había sido y continuaba siendo no sólo el guerrillero más viejo del mundo sino el líder y estratega militar y primer actor de esa historia que se escribiría a partir de ese siete de enero del noventa y nueve se tomó el tiempo necesario para vestirse y mirarse largamente ante el espejo de manera autocrítica como todo un revolucionario para concluir que la existencia había sido espléndida con su tránsito vital en medio de miles de combates y emboscadas y repliegues y luego de salir airoso de los bombardeos desde ese lejano catorce de junio del setenta y cuatro con treinta y nueve compañeros ante el cerco de catorce mil soldados y entonces justo a once minutos de la cita con el país y con la historia y los observadores de todo el mundo una vez vestido de manera tan digna y sencilla mientras se ajustaba una gorra que le recordó su añeja militancia y su juventud por allá en Génova Quindío lo asaltó aquel deseo de orinar que tiempo después nos diría que atribuyó a un miedo premonitorio de última hora que lo llevó a actuar de esa y no de otra forma ante las particulares circunstancias de las que el mundo conoció apenas una parte porque la estricta verdad solo la supimos unos días antes de su partida final cuando entre carcajadas nos confesó que transcurridos tres minutos después de la hora convenida con el presidente y mientras este miraba con angustia y rabia la silla vacía en la tarima que registraban las cámaras de televisión internacional nuestro comandante había decidido contra su voluntad inicial no concurrir porque sintió además del miedo una absurda fatiga en su cuerpo y en su corazón de líder tras luchar solo en el sanitario de la finca contra la vicisitud de la cremallera atascada en su prepucio.

"Los hombres movidos por ideales dejan de interesarse por la política." Eduardo Punset

ANORMALIDAD CON JAZZ INCLUÍDO

Por: Umberto Senegal

Ni crédulo ni mucho menos supersticioso. Lo ocurrido hace una semana, podría atribuírselo a Makemba, Bumba, Kalunga, Unkulunkulu o cualquier otra despreciable y oscura deidad africana, pero me gusta más adjudicárselo al azar. Siempre he dejado todo en manos del azar, y es como si Dios hubiese hecho el universo para mí, a la medida de mis sentimientos y emociones, de mis miedos pero también de mis inocultables alegrías.

El azar carece de color y esto me agrada. Por fortuna, no es negro como la materia oscura. Concederle importancia al suceso de ayer, sería dársela a cada uno de aquellos inoportunos negros que contribuyeron a la anormalidad del viaje. No caeré en tal error. La discriminación racial hace parte del azar como encuentro accidental. Uno de los cuatro tipos de azar conocidos. En otro viaje podría ocurrirme de nuevo con indígenas, judíos, gitanos o gays, porque el azar es brutal y no tiene misericordia con nadie. Si uno viaja en un vehículo público, dispuesto a roces y saludos, a escuchar insípidos diálogos, a oler cuerpos, a encuentros indeseables con pasajeros de baja condición social, el azar también sube en la terminal a incomodar durante el trayecto.

Sucedió en mayo 5 de 2003. Los protagonistas fueron cinco negros. Soy puntual cuando relato algo, para que la gente no desconfíe. En el diario de Armenia dieron la noticia y publicaron una foto. Tampoco se le mezcle cábala ni magia al evento. Fueron coincidencias y nada más. Para que me entiendan mejor, debo confesar sin modestia, con orgullo de quien escucha a Wagner, Haendel, Strauss y Schumann, que me mortifican y ensordecen el jazz, el soul, los blues y el góspel. No tolero ese ruido y menos fastidiando desde las voces de sus negros intérpretes.

Evito a la gente que me habla de jazz. Y si son personas blancas, lo considero insulto mayor. En mi región, quienes menos hablan de jazz son los negros. Les atrae otro tipo de música. Aunque quisieran, veo inaccesible la cultura del jazz para los negros de mi país. Nada quieren saber de jazz. Si tuviese algo de supersticioso, pensaría que los cinco negros subiendo al bus donde yo viajaba para Caicedonia, me los envió a propósito una retorcida deidad de las etnias thonga, barumbi, kissi o bateké. He acabado tres relaciones amorosas porque a mis compañeras les apasionaba el jazz. Puedo soportar otros defectos, tolerar otra clase de superficialidades, convivir con sus adicciones o escucharlas hablar de amor, pero no concibo una mujer dándome clases de teoría del jazz y, mientras leo a Elytis en la intimidad de mi alcoba, aguantar negros ensordeciéndome con sus alaridos y fraseos.

No soy agresivo ni tengo parafilias pero, en una ocasión, a una de mis amantes, desde la boquilla hasta la vocal le introduje en su vagina una parte del saxofón con el cual ella ensayaba. Un hecho fugaz, sin embargo lo gozó. La última mujer que soporté, dejó adheridos en las paredes del apartamento numerosos afiches en blanco y negro, con imágenes de esos negros. Insólito: afiches en blanco y negro. Por las noches, con la habitación en penumbras, adquirían vida, moviéndose sin abandonar sus espacios. No se los llevó. Ahí sobrevivieron varios meses, prueba de mi perpetua tolerancia. Fue la única negra con quien sostuve alguna intimidad sexo-sentimental. Me persiguen sus sombras, sus instrumentos, sus gestos característicos: Louis Armstrong, Dizzy Gillespie, Charlie Parker, Miles Davis y John Coltrane. Todavía me sorprendo, repitiendo sus nombres en algunos momentos de mi vida.

Salí de la terminal de Armenia en uno de los buses blancos que hacen su recorrido hasta el municipio vallecaucano de Caicedonia. Solo cinco sillas desocupadas y nadie al lado mío.

El viaje prometía ser plácido y lo fue, hasta aproximarnos al corregimiento de Barcelona donde se subió un negro parecido a Louis Armstrong. Aunque no son frecuentes tales calamidades, lo miré, sin perturbarme demasiado, considerándolo normal en el viaje. Kilómetros más adelante, en la entrada hacia el municipio de Buenavista, el vehículo se detuvo y subió otro negro. Viste camiseta amarilla y se me parece a Dizzy Gillespie. No saludó a Louis. A nadie. Su presencia desgarró la regularidad de mi viaje porque comencé a inquietarme. En el sitio llamado Barragán la tensión llegó al límite. Un negro más, subió al bus: Charlie Parker. Era Charlie, ¿quién más? Como si Kalunga los hubiese puesto de acuerdo para trastornar la lógica del tranquilo viaje que hago con frecuencia. No se miraban entre ellos. Se despreciaban. Ninguno quería reconocerse en el rostro de sus compañeros. El bus siguió su pavoroso recorrido hacia Caicedonia. De un camino veredal que conduce hacia Pijao, salió Miles Davis. Lo vi desde cuando corrió por el camino para no dejar pasar el vehículo. Ni Armstrong, ni Gillespie, ni Parker, lo determinaron. Davis correspondió con igual indiferencia. Cerca de un caserío llamado Ciudad del sol, subió al bus otro negro: John Coltrane. Lo reconocí: ¡el mismo Coltrane del afiche que me dejó Jazzbelle! Coincidencias, nada más, juegos del azar. Unkulunkulu.

Faltaba poco para llegar a Caicedonia, cuando en una nueva parada del bus subió un joven rubio de ojos azules. Al no encontrar silla en el bus, miró a los negros, sacó un revólver y les disparó, uno tras otro, frente a la pacífica indiferencia y notoria alegría de los demás pasajeros, yo, entre ellos, fingiendo dormir. La normalidad regresó al viaje. Un buen viaje, no se puede negar, a pesar de los inconvenientes.

TILAPIAS ROJAS: ORIGEN Y EVOLUCIÓN

Por: Luis Fernando Ortiz

Trascurría la mitad del siglo pasado cuando trajeron del Africa unos peces medio negros o "sarabiados(?)" llamados "tilapias". Los ecologistas y "nestorjaimes" de la época protestaron enérgicamente: "esos peces, traídos por el imperialismo yanky, se alimentan de renacuajos y alevinos de peces autóctonos. Serán la perdición para el equilibrio ecológico de la flora acuífera tercermundista". Don Pablo tenía un lago en su finca "La Piragua" situada en la Vereda La Virginia del municipio de Calarcá y, como buen conservador, llevó a su lago varias tilapias para protegerlas de los comunistas que querían exterminarlas, así como acabar con el partido conservador, la Virgen del Carmen y la Santa Madre Iglesia.

A medida que se multiplicaban las tilapias, los "pájaros" de esa época, llamada "violencia partidista", arrojaban al lago el producido de sus macabras incursiones nocturnas. Eran cadáveres desmembrados de esos "rojos cachiporros, liberales, ateos, comunistas que contaminaban de pecado a la región". De tanto comer liberales de bandera roja, las tilapias de don Pablo, empezaron a desovar huevos rojos que se convertían en alevinos rojos y luego en tilapias adultas rojas. Don Pablo nunca se imaginó la causa de esa hermosa transformación. La laguna vertía sus aguas al rio, entonces, los ríos Santo Domingo, Quindío, La Vieja, El Cauca y Colombia se poblaron de tilapias rojas...

LA VUELTA DEL BALSO

Por: Juan de J. Herrera

Una de tantas tardes soleadas de junio allá en la esquina de la 38, buscando historias, encuentro al hombre que sabe todo porque hace setenta años camina el pueblo, dibuja costumbres, pinta amaneceres y sobre todo, ve y oye el devenir de quienes han sido y se han ido sin decir adiós, y de otros que aún perseveran colocando su diario grano de historia parroquial: Víctor Echeverry, Vicherry por más señas, hombre polifacético, autodidacta, bombero voluntario cuando ser bombero era simplemente ser héroe, me contó una historia del espanto del balso que convierto en cuento para compartir con Ustedes, como la macabra historia de un ser demoníaco que asustó a muchos noctámbulos, especialmente choferes.

- Oye Toño, ¿por qué estás tan achicopalado?
- Me echaron del puesto... anoche, dañé el carro del patrón. -
- Pero, eres buen conductor ¿qué pasó?,
- Me agarró el espanto del balso. -.
- No te puedo creer y, ¿eso es verdad?
- Nunca imaginé que iba a pasarme algo parecido porque no creo ni en el rejo de las campanas. -
- Contáme Toño, ¿cómo fue?
- Anoche me llamaron a hacer una carrera hasta Armenia; ¡Claro cómo iba a perder semejante ganga!, muy de vez en cuando salen pasajeros que pagan todos los puestos hasta la capital así que fui sin vacilar. Otros choferes me hicieron bronca porque todos querían ganarse la carrerita pero, lo que es para uno es para uno viejo, eso no tiene vuelta. Me dijeron: "es tarde de pronto te agarra el espanto del balso", tomé eso como relajo y envidia por no haberse ganado la platica y me fui. -
- ¿Y qué es eso del balso? ¿Hay alguna brujería o algo por el estilo?,
- Desde niño me contaron esa historia y anoche me encontré con dura realidad, lo malo del asunto es no haberle creído a nadie y reírme de quienes hablan de espantos y sustos en estas épocas cuando nadie cree esas pendejadas, por eso, no solamente tengo angustia sino pena de contar que a un viejo como yo, casi lo mata el espanto del balso.

Recuerdo que en casa contaban historias miedosas con cierta solemnidad, quizás con nervios, con voz medrosa narraban escalofriantes sucesos de una u otra calle del pueblo o veredas, parajes, puentes, ríos y quebradas: -
- ¡No me vas a decir que te asustaron!,
- ¡Así no lo creas!, me pasó anoche y esta mañana me quitaron las llaves del carro, ahora estoy sin chamba. -
- Cuéntame la historia para alertar a los demás, hacemos un grupo y acabamos con ese espanto que debe ser un desocupado marihuanero tratando de ahuyentar la gente para meter yerba.
- Sea lo que sea hermano, ¡yo no voy ni porque me paguen! -
- Te voy a contar y verás lo raro del asunto: cuando volví de llevar mi pasajero a Armenia, venía muy rápido porque era tarde y me dije, de pronto alcanzo otra carrera, venía concentrado, la noche con espesa y fría neblina metía miedo, por la velocidad vislumbré figura femenina junto al balso, volví creyendo en alguien esperando carro, en ningún momento sentí temor, me estaba yendo bien, pensaba ganar más dinero, la vi una cuadra antes con su traje blanco-gris vaporoso, pité para alertarla y justo cuando traté de parar para preguntarle si necesitaba servicio volteó su cara, me vi frente a algo del otro mundo... una calavera de ojos horrorosos, cubierta de horrible greñero, manos huesudas y mostrando descomunal dentadura, se heló mi sangre, soltaba sonidos infernales que jamás olvidaré, cuando se dirigió hacia mí empezó a crecer, se volvió gigante... Mi vida pareció acabar allí, en ese instante pasaron por mi mente como caleidoscopio indefinible gran serie de momentos angustiosos, me pareció haber llamado a mi madre único ser capaz de salvarme del peligro, mi piel parecía abrirse por mis poros pidiendo aire, mi pelo quería huir de mi cabeza, mi boca se resecó sin dejar salir mi voz para lanzar una oración salvadora, pataleé, grité sin poder gritar, lloré petrificado, atado a la cabrilla sin movimiento propio, todo en un segundo angustioso, delirante. Cuando la asquerosa visión estaba sobre mí, hice acopio de toda mi fuerza, cambié a primera, mis piernas casi no responden, como pude, aceleré a fondo y por no golpear el yipe de Don Antonio fui contra el barranco; no estrellé de frente, viré pero, raspé el lado izquierdo. Seguí a mil hasta la plaza, paré el carro, fui al café Granada, bebí un par de cervezas y luego, corrí a casa con rodillas temblorosas, casi no puedo conciliar el sueño. Pienso en eso y me estremezco. Recordé oraciones aprendidas en la vieja escuela y pude dormir un rato.

Cuando amaneció vine a ver los daños, limpié el carro hasta cuando llegó mi jefe, entre asombrado y airado, dijo - ¿te emborrachaste? - ¿cómo voy a arreglar este aparato que ni pintura venden?, ¡no ve que son carros chevelle Malibú del 61, lo mejor y más nuevo! ¿Qué te pasó?, no podía contarle que me asustaron, mentí diciendo: "me encalambré en la vuelta del balso".
- Apuesto a que te salió la bruja, dijo. -
- No creo en esas cosas, esos cuentos son para bobos. -

Entregué la llave y aquí estoy. Vacante.

ROBLEDISTAS DE 1964

Para noviembre 13, Calarcá se viste de fiesta por reunión de la promoción robledista de 1964. Hace un año celebraron su cincuentenario de recibirse como bachilleres de nuestro inolvidable Colegio Robledo, ahora, luego del pacto de caballeros del 2014, llegan a nuestras calles con la esperanza de reencontrar a sus amigos y parientes que profesión y negocios hicieron separar. Los recibimos con mucho cariño y les deseamos mucha felicidad en nuestro amado pueblo.

BIENVENIDOS

Alzate V. Henry A., Aristizábal B. Hamid, Baena M. Oziel, Betancourth L. Jairo, Díaz C. Carlos, Duque R. Gustavo, Escárraga L. Jairo, Franco M. Darío, Fajardo M. Luis, García G. Álvaro, Garzón L. Mario C., Gil B. Luis Alberto, Giraldo L. César, Gómez G. Alberto, Gómez G. Jorge Mario, Gómez S. Carlos Alberto, González A. Ariosto, Guzmán R. Maximiliano, Jaramillo V. Mario, Jaramillo S. Rodrigo, Lasso M. Gustavo, López C. Delfín, López R. Luis Arturo, Marín G. Héctor, Márquez S. Gilberto, Martínez M. Gildardo, Mora M. Darío, Morales Orlando, Mosquera Orlando, Moya E. Orlando, Ocampo C. Héctor, Patiño D. Marino, Peláez A. César, Pulido M. Eduardo, Rey V. Aníbal, Rey G. Nelson, Rincón M. Ólmer, Rivera A. Franciny, Rojas Hugo, Sabogal Jahir, Sierra Jorge, Soto Luis Alfredo, Tabares C. Édgar, Varón B. Alberto, Vega Gustavo, Vélez G. Orlando, Vergara V. Evelio, Villegas J. Carlos Alberto, Zapata L. Normando, Zapata G. Guillermo.

PALABRAS

"AGUA"

¡Llueve..!
Cae vida de revueltos nubarrones
Cobra vida el verdor del monte
Vida corre sobre el lomo de los ríos
Vida micro
Vida vegetal
Vida de hombres.
¡Llueve!
Anuncian los tejados que la vida llega
adornada de vívidos cristales
Cada goterón es nueva vida...
¡Es perfecto el día, cuando llueve!

Juan de J. Herrera G.

ATENTADO EN UN BUS DE SEÑORITAS

Con estos versos
que dejé en el bus de tu colegio
y a partir de hoy
ya no serás la misma
pues habré entrado en tu voz
en tu cuaderno
y sin pedirte permiso
llenaré de palabras
el aire de tu alcoba.

Ya no serás la misma...
Tu mirada que hasta hoy fue cándida
buscará mi letra
en cada carta que a tu casa llegue;
leerás el horóscopo
cada vez con más frecuencia
y sabrás que sigo aún
rondando la esquina de tus sueños
hasta que -vencedora y vencida-
algún día
decidas unirte a mi causa clandestina.

Jorge Julio Echeverry Botero

ME PERDÍ DE MORIR HOY POR ESTAR HUYENDO DE LA VIDA

Soy un constructor
De casas
Un enjaulador de extraños
Que de cuando en cuando
Sacan
A pasear sus frustraciones.
Mi mujer
Es el emblema verídico
De mi derrota.
Y es la misma
A la que antes de irse
La hice culpable
De todo lo que de mí
Se escuchara por ahí.

Lunero Páez

MICRORRELATO

LA QUINTA EXTREMIDAD

Por: Pedro Elías Martínez (Armenia)

En el gran Libro de la Creación, Caragabí terminó el diseño de la lagartija y dispuso en su cola el depósito de energía indispensable para sobrevivir en el verano. Al darle su aliento, observó que cuando la lagartija perdía la cola quedaba a merced de Antomiá, el demonio constructor de sequías. Entonces le donó la facultad de regenerar la cola cuantas veces fuera necesario.

Muchas páginas adelante aparece el hombre y para compensarle la ausencia de la quinta extremidad, Caragabí echó mano de la poesía y le dio sueños. Por eso el hombre los restaura cada vez que los pierde.