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LA PULGA EN LA OREJA

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EDITORIAL

Por falta de crecimiento de nuestra ciudad tenemos un caos vehicular difícilmente solucionable; carros y motos en frenética disputa por espacio hacen de Calarcá, un pueblo atestado sin lugar para desplazarse, con trancones permanentes y, peor aún, constantes accidentes.

Tenemos solo dos avenidas de importancia por lo tanto, son transitadas por toda una comunidad que reclama servicios y, ante todo, espacio para moverse: Administración, bancos, juzgados, Concejo, Iglesia, vendedores ambulantes, pago de servicios y descanso pasivo, todo, en un mismo lugar: Plaza de Bolívar.

Las principales vías saturadas de vehículos que no permiten acceso a los comercios ni siquiera el cruce de las calles por falta de espacio entre máquinas, además, el constante pugilato seguido de pitos e improperios, de agentes de tránsito y conductores, por comparendos justos o injustos según la óptica de sus actores.

La 25, hacia abajo, cuenta con un carril invadido por vehículos de quienes necesitan un minuto para comprar un remedio, pan, dejar una persona mayor, niños estudiantes, pagar una factura, etc., es decir, caos por todo y por todos sin contar las subidas de presión, casi infarto, de los mayores por excesos de velocidad de motos con tatuados conductores que no tienen otra idea de la vida sino pasarla a mil.

La 25 hacia arriba, un solo carril por parqueo de carros en tres cuadras donde se hacen los tomadores y fumadores habituales, los compradores de arepas, los depósitos de cerveza y licores.

La 24, un solo carril desde dos cuadras arriba de las partidas convertida en talleres de motos al aire libre que impiden no solo movilidad de peatones sino de vehículos puesto que: máquinas, herramientas, repuestos, mecánicos y propietarios están sobre la calzada, en su quehacer, sin pensar en ser obstáculos ni en los peligros por paso vehicular liviano y pesado.

La 24, arriba, mas congestionada aún por supermercados, edificios administrativos y refresquerías al por mayor.

Pasamos a la 27, con doble parqueo y con guerra no declarada de dueños de negocios y conductores. Para evitar estacionamiento los comerciantes sacan sus productos a la calle, secan café, sacan rollos de mangueras, la pintura de puertas en la calle y rejas soldadas en la calzada para impedir la parada de carros y las compras en el supermercado ente calles 35 y 36.

El problema tendría solución sin contáramos con asesores capaces de hacer reingeniería y ante todo conformar un plan educativo hasta convencer a nuestras gentes de la necesidad de compartir espacios y convivencia. Calarcá es de todos y para todos. Sugerimos: analizar el POT y hacerlo cumplir. Construir parques para distribuir la gente y los automotores. Descentralizar oficinas y dependencias para redistribuir la carga poblacional hacia otros sitios.

"No pudo ser poeta; sus padres lo hicieron empresario, hoy, tiene una fábrica de poemas donde trabajan miles de sueños..."

BANDEJA PAISA

El terremoto, uno que ocurrió hace 3 lustros apenas, sirve para mostrar la calidad de funcionarios que han ocupado Alcaldía y Concejo: Las galerías fueron un rotundo fracaso, además, no parece existir un cerebro administrativo capaz de repensar el asunto. Los expendedores, posibles inquilinos, pueblan las calles aledañas, invaden el pueblo mientras los espacios en las Galerías, ausentes de clientes y comerciantes, se ofrecen en baratija para quienes quieran arriesgar mínima cantidad. No hubo planeación porque el alcalde de entonces, estuvo llorando todo el tiempo, los que lo precedieron no voltearon su vista hacia allá, buscaban contratos a lo loco para satisfacer su bolsillo. Los de ahora, tienen miedo de negociar con los ambulantes y demasiada pereza para pensar en hacer cambios en este asunto convertido en mal crónico de la ciudad.


Utópico pensar en cambios, nuestra ciudad sigue tal cual a pesar de los cientos de concejales y los muchos alcaldes que la han regido, quienes fraudulentamente los intentaron pagaron por ello, veamos: el regalado parque de Bolívar, sirve de condena a la exgobernadora Amparo Arbeláez; el préstamo de siete mil millones aprobado por concejales todavía en sus curules, impedida la peatonalización de la 25, se volvió humo, el Alcalde pastor, hizo un edificio que no sirve para nada y nos metió la mentira que costó lo del empréstito, hoy, vive en Costa Rica, asilado a nuestra costa y con los siete mil millones en el bolsillo; la empresa de foto multas enterró en vida a Juan Carlos Giraldo; otros, hacen andenes y calles cuyo valor indica que, en vez de cemento las van a bañar en oro de 24 kilates.

De haberse realizado el mínimo cambio prometido por los "tantos políticos que en el pueblo han sido", tendríamos una ciudad bonita, planeada con gusto futurista, conservando la riqueza arquitectónica del pasado, con sitios de atracción turística capaces de mantener flujo de visitantes y empleos permanentes. La realidad es otra, no tenemos ni siquiera otro parque para llevar a pasear a nuestros amigos, Calarcá, es hoy la "apenas cultural", agonizante sobre los versos de Vidales y Baudilio y, con la totuma puesta, a los políticos de Armenia.


Los viejos se niegan a dejar de trabajar, aumentan la legión de vendedores ambulantes con gran variedad de comestibles: popetas, solteritas, cremas, helados, forcha, empanadas, carnes, subidos, frutas picadas, pandebono, gelatinas y mil cosas más sin descontar el tinto, nuestra bebida regional que cuenta un ejército de vendedores, adultos mayores, ávidos de llevar a su casa el pan. Al contrario, los jóvenes no quieren trabajar, requieren puestos de dirección con altos salarios y poco esfuerzo, su carta de presentación es el bachillerato y su raro atuendo, brazos y piernas tatuadas y un hablar parsimonioso plagado de palabrejas del argot de ahora. La esperanza es que tengamos demanda ciudadana suficiente para equilibrar la oferta de tinto de los viejos que con edad de jubilación, deben laborar e invierten el auxilio bimestral en la empresa familiar que requiere de algunas libras de café y tres o cuatro termos. En cuanto a los jóvenes, se precisa un plan urgente por parte de la administración para que al menos el parque de Bolívar disipe el hedor a marihuana y los desfiles semanales de los amenazantes fans de Nacional.

"Iba a tal velocidad que dio la vuelta al mundo, en noticieros..."

OPINIÓN
Santos y el paraíso de la clase media.

Por: Gabriel Zapata

Sin que el presidente Juan Manuel Santos me caiga mal, sin que me produzca la alergia y la piedra que les saca a los uribistas pura sangre, no dejan de sorprender ciertas salidas en falso -parado en las cáscaras de los tres huevitos-, que hace el jefe del gobierno de un país muy iluso y feliz llamado Colombia: "Ya el 70% de los colombianos, o un poco más, están en lo que podríamos denominar la clase media". Eso se atrevió a decirlo con cara de Santos; es decir, la de un santo que no hace milagros ni suda.

¿Habrá alguna habitación, alguna terraza del Palacio de Nariño con vista a Ciudad Bolívar o al mismísimo Bronx, para que nuestro presidente se entere de que aún nos cobijamos con una bandera raída?

Doctor Santos, Presidente, Juanpa, Juan Manuel querido, esa afirmación le produjo una risotada "multidimensional" a la mitad de los compatriotas, más uno, que lo oímos.

Una ciudadanía que sale a rebuscarse "la papita" con unas bregas que Usted no se imagina, Presidente, se siente burlada con una frase que puesta en el terreno de la práctica y el sentido común traduce que de cada diez colombianos, siete son clase media. "Servite el otro, home, Juancho, y no sigás tan descachao que nos dañás la fiesta".

Le transcribo apenas la parte más decente de lo que pensó el pueblo en las calles, para que no se ofenda: "Este man si nos cree ...vones", "tenés huevo, Santos", "presidente tan toche, mano", "esto es mucho ...iuta, tan cínico". No sigo porque se le calienta la oreja y no hay mermelada con leche fría que lo refresque.

Señor Presidente, en octubre de 2014, se publicó una lista en la que la CIA (Central de Inteligencia, ojo INTELIGENCIA) señaló, con base en el coeficiente GINI, el de medición de desigualdad por ingresos, que Colombia, el país que Usted gobierna, ocupaba el décimo lugar en el mundo, apenas superado por unas cuantas repúblicas bananeras que pa' qué le digo: Lesoto, Sierra Leona, Namibia, Haití, Honduras, Zambia. Al revés de la tabla, puesto 141, estaba Suecia.

Por eso, Presidente, a mí que no me animan esos odios viscerales que sí alientan a quienes lo ponen a Usted en el podio de los traidores, me produce sorpresa que se deje convencer por el discurso de los destacados tecnócratas de su gabinete, y que salga a echar ese cuentazo tan tremendo.

Valoro que haya decidido imitar a Alfonso López Michelsen: cada vez que habla quiere poner al país a pensar. Pero a pensar de dónde salen semejantes ...onadas. Dele gracias a Dios que Jaime Garzón está haciendo reír a San Pedro y al "Zarco", porque sino Usted hubiese robado titulares, pero en el noticiero de Zoociedad.

Espere paso otra carcajada multidimensional (así como los análisis de sus asesores), a ver si creo que este país ya es parte del primer mundo, que navega en el mar de prosperidad de su clase media ancha emergente. Un mar que por supuesto aún no hemos conquistado y que no limita con el paraíso que soñamos llegue a ser Colombia algún día.

La Crónica - Conjeturas

Por: Rafael Uribe Uribe

El plebiscito a mi modo de ver fracasará. No necesito esperar el pronunciamiento de las Farc que será negativo, quieren una Constituyente a su antojo y su palabra es ley. No solo se votaría por el proceso de la Habana, podría ser un juicio a la gestión del Presidente cuya cuenta de cobro ya está en el correo y no será fácil la recuperación de su maltrecha imagen.

La última encuesta contratada por RCN, Semana y la FM deja ver tendencias difíciles de cambiar a corto plazo. La favorabilidad de Juampa está al nivel más bajo de su gobierno, el 29%. El 72% reprueba su gestión afectada por:

  • - La venta de Isagén contra la opinión mayoritaria de la ciudadanía.
  • - El desempeño de la economía con un crecimiento ridículo y la mayor inflación en la última década; el aumento del salario mínimo equivalente a 0; el crecimiento del desempleo; el precio del dólar cercano a $3.500; el incremento de los intereses; el déficit fiscal que estaría en 30 billones de pesos; el anuncio de una nueva reforma tributaria; el déficit de la balanza de pagos que supera los 14.000 millones de dólares; haber calculado los ingresos con petróleo a 65 dólares cuando los expertos lo ubican entre 25 y 30.
  • - El fenómeno del niño agravará la inflación y está obligando al razonamiento de agua y energía con tendencia a empeorar.
  • - La desconfianza en las negociaciones de paz del 69% de los colombianos y en el Congreso, las Altas Cortes y la justicia que se ubica entre el 78% y el 84%.

Le queda a Juampa el recurso de pedalear ante la Corte Constitucional para que hunda el plebiscito y, como este no es un requisito vinculante, aprovechará las facultades y el congresito para implementar a su gusto los acuerdos de La Habana. De lo contrario a pesar del esfuerzo publicitario que adelanta por el SI, no es improbable una victoria del NO o un cuasi empate que lo pondrían en problemas.

Cumplir los acuerdos a las Farc será casi imposible: Con el déficit de 30 billones y lo acordado en La Habana que se calcula en otros 30 billones anuales ¿de dónde va a salir la plata? La reforma tributaria no recaudaría más de 8 o 9 billones; Isagén dará otros 6; los recortes presupuestales, si lo hacen, no pasarán de 4 o 5 billones; las perspectivas de aumento del precio del petróleo no se ven a corto plazo; el aumento de exportaciones no tradicionales con la industria agobiada tributariamente tampoco; la inversión extranjera la espantaron; el sombrero de la limosna internacional está en veremos.

¿Se detiene la inversión en infraestructura? ¿Con dólar a $3.400 cuánto vale atender la deuda externa? ¿Cuál es el margen disponible de endeudamiento? ¿Cuánto costará la mermelada? Con las armas dejadas bajo del colchón verificadas posiblemente por Evo y Ortega ¿no se prende la guerra si se les incumple?

Bienvenidos al socialismo del siglo XXI que llevó a Venezuela a la bancarrota, tiene a Brasil y Ecuador en problemas, dejó a la Argentina más enredada que bulto de anzuelos y refleja su fracaso en Nicaragua, porque tiene más reversa un avión que la farsa de La Habana.


Pregunta suelta:

¿Los diecisiete guerrilleros indultados salieron directo para La Habana, con vacaciones pagadas por todos nosotros?

LOS PELUQUEROS, EN LA HISTORIA DE UN PUEBLO LLAMADO CALARCÁ

Por: Caliche Peláez

1.-En mi época se llamaban Peluqueros o Barberos y "peluquiaban o motilaban" (que es lo mismo) y rasuraban la barba con arreglo de bigote, usaban peine de carey, tijeras Angelito y barbera Solingen (made in Germany). Preparaban la espuma con raspadura de jabón Reuter y asentaban la barbera en un pedazo de vaqueta, desinfectaban con Bay Run o Alucema y terminaban espolvoreando con talco Flores de Nisa. Los cortes eran relativamente pocos y sencillos: caballero, oscuro o bajito, militar, Humberto y Elvis Presley (con copete y glostora). A los muchachos los motilaban en la casa (con totuma).

Hoy en día se llaman Estilistas y hacen "cortes de cabello" y "nuevo look". Usan máquina eléctrica y hoja de afeitar, pero previamente hay que hacerse el Champú y terminan con un masaje del cuero cabelludo y emplean "after shave, conditioner, aprés-rasage y revitalisant". Son negocios "Unisex" y se puede pagar con tarjeta crédito o débito. Usted puede escoger en un catálogo un corte entre mil, con tintes multicolores, rayitos, extensiones... etc... etc. Los estilistas son generalmente hombres jóvenes, chéveres, muy cultos, vestidos a la última moda, cuerpos muy bien trabajados en el gimnasio, con piercing y tatuajes preciosos muy bien distribuidos. A diferencia de los viejos peluqueros, panzones y chismosos, los estilistas de hoy son refinados y muy bien informados sobre el mundillo de la farándula y los deportes de élite. Que vivan los Estilistas y abajo los Peluqueros!


2.-A propósito de "Peluqueros y Estilistas", mi buen amigo Gómez Valencia Néstor, me dice que se me escaparon Don Teófilo Gil y don Juan Carlos Gómez, peluqueros de la "jay" o sea de la gente de dedo parao " u " élite que dicen hoy. Pues no mi querido Néstor, no se me escaparon; lo que pasó fue que yo no nombré a ninguno, porque dejé los nombres para "Peluqueros y Estilistas 2". Y aquí van, si la memoria no me falla.

Y verdaderamente la lista la encabeza don Tiófilo, por ser de los más veteranos en la época nuestra. Don Tiófilo, además de peluquero-barbero, fue gran teatrero y participó con nosotros en aquel inolvidable Grupo Teatral Talía con el cual llevamos a las tablas "Como los Muertos" de Enrique Álvarez Lleras. Don Tiófilo se asemejaba grandemente al Reyecito, aquel personaje de las tiras cómicas con figura de pera, chiquito y panzón, casi redondo. Tuvo la peluquería muchos años enseguida del café Granada. Don Carlos Gómez (nunca le conocí el Juan), papá de ese gran amigo, compañero de pilatunas y basquetbolista consumado, Luis Eduardo Gómez, tuvo su peluquería en el local esquinero de su casa (carrera 25 calle 42) como quien dice a 2 cuadras del Hospital. Cosme Guevara, socio vitalicio de don Tiófilo, jugó billar toda una vida y no supo nunca a cómo valía la hora, pues nunca perdió un chico, porque jugaba bien y se casaba mejor; además, manejaba muy bien el clavijero o sea la guasca. Tenía fama de saber cultivar muy bien al marrano. En la Galería, por los lados de la farmacia del Negrito Pedro Nel, hacían la valona el negro Jorge y su socio Fernando, que luego ascendieron a la plaza de Bolívar, con don Tiófilo y Cosme. En un localito que le habían sacado a la cafetería La Colina, despachaba como peluquero don Roberto Botero, simpaticón, intrigante y chismoso, como la gran mayoría de sus colegas.

Quiero terminar por el momento y mientras la memoria se me refresca, con el paradigma de los peluqueros de mi pueblo, el inefable "Chicle", Alfredo Ramírez González. Antes de que los gringos inventaran el champú Wella o el Head & Shoulders, "Chicle", había lanzado al mercado su Tónico Capilar Argón, con la fórmula secreta de su invención, marca registrada en la oficina de patentes del Ministerio de Salud, cuya calidad quedaba comprobada, según la publicidad que se escuchaba en La Voz de Calarcá y Pregones del Quindío, en la sedosas cabelleras de las mujeres y hombres de mi comarca. Según "Chicle", las maravillas del Tónico Argón, trascenderían las fronteras patrias, y sus virtudes contra la caspa, la tiña y la calvicie, se impondrían en el sofisticado mundo de la industria capilar. "Chicle" fue el primero en incursionar en el sistema Unisex (aunque en esa época no se utilizaba ese término). Consiguió una casa de dos pisos en la carrera 25 entre calles 36 y 37, para atender a los hombres en un piso y a las mujeres en el otro. Colocó a la entrada un gran aviso que decía: "SE MOTILA ARRIBA Y ABAJO" Esto último no me consta, me lo contó en algún momento Felipe Beltrán (q.e.p.d.).

P.D. Estoy desempolvando recuerdos para Peluqueros y Estilistas 3, dedicado a ese gran señor, peluquero escolar de grata recordación, don Lázaro Jiménez.

Caliche, San José CR.

SER PILLO PAGA

Por: Luis Fernando Ortiz M.

Tenemos que exigir el mejoramiento de la Educación Pública; para lo anterior, se deben destinar los $350.000 millones anuales, que hoy por hoy beneficia a la educación privada (con el cuento de "ser pilo paga") en detrimento de la pública; exigir que los "pilos" estudien en Universidades Publicas; esos "pilos" actuarían, ante sus compañeros, como fermentadores del interés por aprender y estudiar.

También es importantísimo exigir a todos los profesores universitarios aprobar cursos sobre metodología de la enseñanza, evaluación curricular, fundamental y estudiantil, en fin, exigirles "alma de docente" y que no tomen la enseñanza como un "escampadero".

Da grima ver como muchos "profesores" están allí para "redondear" su sueldo o porque no pudieron conseguir otro empleo. Eso no se corrige aumentado salarios sino escogiendo a aquellos que en verdad tengan vocación docente.

En Locombia definitivamente "ser pillo paga". Veamos solo un ejemplo:

Resulta que Locombia es un país descuadernado, libertino y anárquico; tomado por unas pocas familias poderosas, muy ricas y poseedoras de un egoísmo sin fondo.

Esa elite pone y quita gobiernos según les plazca. Mejor dicho: "gobiernan por intermedias personas".

Pues bien, entre las muchas cosas que tienen bajo su jurisprudencia y propiedad se encuentra ¡LA EDUCACION PRIVADA!

¡Carísima!: Cobran las matriculas más cara de Latinoamérica y de muchas Universidades Norteamericanas. Llegan a cobrar, como con toda desfachatez proclaman, hasta $19 millones el Semestre.

Como lógica consecuencia los hijos de esas elites, que no son tontas, prefirieron ir a estudiar al extranjero, perjudicando así la gallinita de los huevos de oro que nos montaron con el negociazo de la Educación Privada.

A los propietarios de la gallinita de oro no les quedó más remedio que mover a su títere y por su intermedio, iniciar un programa que aumentara sus ganancias y capital. Fue así como se inventaron el tal "SER PILO PAGA".

Ahora no son solo los "hijos de papi" quienes acuden a esos centros esquilmadores, sino algunos escasos hijos de los estratos 1-2 quienes, dado el alto costo, llevan más de $170 mil millones anuales a esos voraces e insaciables negociantes.

Esos dineros, nuestros, bien aprovechados, mejorarían ostensiblemente nuestra POBRE EDUCACIÓN PÚBLICA y por ende a una gran mayoría de la población de bajos recursos.

Obvio que a los "privados" no les conviene que la educación pública sea mejor que ellos, como era antes. Por lo anterior y por ser ellos quienes gobiernan, tendremos, mientras subsista el actual Sistema una educación pública agonizante y sin doliente.

¡Pobre Locombia!

LOS ATUENDOS DE AHORA

Cuando se observan los cambios de la moda en nuestro pequeño entorno calarqueño, debemos pensar que Cantinflas, nuestro admirado cómico mexicano, fue un visionario que no pensó en imponer los calzones caídos usados para su caricatura sino en representar una clase que utilizaba lo que tenía a mano, sin embargo, cincuenta años después nuestros muchachos se visten de la cintura para abajo como el célebre actor jocoso; sí, la cuestión parece trivial pero, pasamos de una vestimenta formal a unos adefesios que dan risa y nos cuestionan sobre las normas sociales hechas pedazos por las sentencias judiciales del desarrollo de la libre personalidad que por lógica llegan a nuestros chicos y los convierten en moda para reírse del mundo y por lo mismo, hacer que todos se rían de ellos. Los desfiles de "calzonicaídos" es impresionante y quien lo creyera, los sábados en la noche la plaza de Bolívar tiene un desfile sin fin de nalgas cantinflescas sin faltar las vestimentas anchísimas que emulan a "resortes" otro showman del México del cine que nos mantuvo expectantes en los teatrinos Quindío y Municipal, donde esperamos con verdadera ansiedad las películas de aquellos contrahéroes de entonces. Hoy, es la informalidad la norma y con ella, se justifican todas las formas posibles de llevar atuendos. No hablamos de las damas que se rigen por la moda internacional que las hace mostrar su encantos y los rotos de sus camisas y jeanes dejan al descubierto grandes tatuajes con los que pretenden singularizarse pero, por la moda simplemente se convierten en uno más de ese montón de adefesios que pretenden sin lograrlo caracterizarse por algo.

"El regalo tiene la categoría de quien lo hace" Ovidio (43 AC-17) Poeta latino.

EMPRENDERISMO

Nuestra diferencia con los gringos y europeos es más notoria cuando de emprenderismo se trata, ellos, responden a cualquier noticia, ley, prohibición, con una empresa o grupo capaz de obtener dinero aplicando la norma o su contra.

Hace varios días se difundió la especie de las cantidades de droga que puede llevar un colombiano como su dosis personal, en nuestro caso, los muchachos y muchos viejos quieren vivir trabados, por lo cual, la dosis puede ser una libra o kilo según su economía. Lo sorprendente de todo el rollo fue la noticia de permitir la marihuana como remedio, como droga terapéutica y no tener ninguna respuesta de quienes comercian y utilizan a escondidas la mariajuana como analgésico. Si fuéramos gringos en cada olla tendrían dispuesta una fábrica de ungüento para los dolores artríticos o venta por botellas de la solución de marigua con alcohol. No entiendo la respuesta pasiva de nuestros fans de la yerba, tienen la oportunidad de convertirse en empresarios y comercializar sin persecución policial ni allanamientos ni expropiaciones, pero, se quedan calladitos sin ideas a pesar de no haber fuentes de empleo en nuestro pueblo.

APLAUSO A LOS BILLETES DE 100 MIL PESOS

Nuevo billete de 100.000 pesos con poema de Luis Vidales

Analizar el billete duro que acaba de salir por valor de cien mil pesos, es encontrar nuestro paisaje, nuestra comarca con sus aves simbólicas como el pájaro barranquero, las palmas de cera como árbol nacional, enmarcados en colores y con un corolario que nos proyecta a los calarqueños como tierra de poetas, el poema de Luis Vidales, a la Palma, es un homenaje a nuestro coterráneo y sin lugar a dudas a Calarcá, tierra que lo vio nacer. Lo difícil será conseguir los billetes y, mucho más, coleccionarlos.

TODO NOS LLEGA TARDE...

Llevamos más de dos años viendo como en Bogotá y otras capitales luego de la orden "Pétrea" de acabar con las carretas de tracción animal, hay descontento y pleitos por incumplimiento de lo acordado de entregar un motorizado para reemplazar al caballo en esas duras faenas. Muchos los han recibido pero, nuestro país tiene un problema de imitación grave y por eso, los censados inicialmente en el oficio crecieron en número de tal manera que no hay cama para tanta gente. En los pueblos, el nuestro es ejemplo: "todo nos llega tarde hasta la muerte", todavía no hay noticias de solución de ese asunto que nos afecta a todos. Es desagradable encontrar por la vía principal los cagajones de bestias conducidos por sus dueños, que van como Pedro por su casa, haciendo trancones de vehículos, motos y lógicamente haciendo torcer la naríz a peatones que no tienen por qué someterse a olores tan desagradables. Por falta de funcionarios con iniciativa, los carretilleros con "Tarzán" a la cabeza, tendrán que seguir con sus caballos de carga a pesar de los problemas que ponen los asociados defensores de animales que antes de emprenderla contra quienes se ganan la vida trasteando, vayan en comisión y le cuenten a Yenny, nuestra alcaldesa, para ponerle coto al problema.

Y DE LOS CAMBIOS VIALES DE "CHUCHO", ¿QUÉ?

Una de las iniciativas de "Chucho" Zuluaga, fueron los cambios de vías que tienen serios problemas: en la calle 43, doble vía, es difícil transitar en doble sentido porque al ser calle tiene siempre un carril ocupado, eso, trae dificultades que no resuelven los azules de tránsito sino cuando hay accidentes. La 44 con 24, tiene un risible venir de una sola cuadra que se toma desde la variante o 45. En la calle 42 con carrera 26, también hay líos al quedar doble vía en ese punto neurálgico por ser aledaño a Urgencias del Hospital, hay dificultades para los que suben desde el barrio de los bomberos. Necesitamos un serio replanteo de vías para que el tránsito sea más fluido y, desde luego, contar con mejor señalización.

LOS TATUAJES

Por: Umberto Senegal

Cuando más adherido parecía estar sobre su cuerpo, este otro hombre también se le desvaneció. Cada tatuaje, mejor que el anterior, no permanecía mucho tiempo en su dermis. Vigilaba toda la noche para que no desertaran y sin embargo aprovechaban cualquier momento de sueño profundo para abandonarla sin dejar vestigios. Detallando su cuerpo como si nunca le hubieran grabado un tatuaje, la mujer se predisponía para el próximo, explorando otras zonas de su cuerpo dónde cincelar la imagen del nuevo hombre con quien su desamparo cargaría día y noche.

La fuga de este otro fue más punzante y la hizo llorar como cuando se lo extendieron, desnudo, desde el seno derecho hasta el ombligo. Una madrugada, se le evaporó. Entonces repetía el proceso durante largas sesiones donde la piel y los sentimientos iban resintiéndose, igual que las esperanzas de ser amada. Le tatuaron hombres en su espalda, su vientre, sus muslos, sus brazos y sus nalgas. En la planta del pie derecho, le tatuaron uno que cohabitó con ella seis días. Durante dos meses, en su mejilla izquierda persistió un hombrecillo tatuado a su vez con una mujer en la mejilla derecha. Le tatuaron uno en la mano donde mantenía el puño cerrado para que no huyera. Entró al baño y dejó que el agua corriera largo rato por su piel deshabitada. Uno de los tatuadores le explicó, señora, su piel no da para más tatuajes. Sin embargo pagó por otro hombre, desde el muslo izquierdo hasta el tobillo. Ahora sí, hasta mi vejez, pensó entusiasmada cuando concluyeron el pulido trabajo. Pero también este la abandonó quince días después, una tarde que ella se durmió viendo televisión. Señora, un tatuaje a los 64 años de edad puede ser doloroso, advirtió otro de los tatuadores, agregando, ¿cuál raza de perro prefiere?

LA VIDA DETENIDA

Por: Juan de J. Herrera González

Historia convertida en cuento que empezó en La Virginia y concluyó en Armenia, medio siglo después.

Cuando soltó la última moneda, después de seis arduos meses de conteo nocturno, pensó en viajar pronto a su patria y conocer a sus hijos luego de cuarenta años de ausencia. Cuatro largas décadas de diario ahorro en trabajo de venta de dulces, en el puesto de la esquina del parque de la vieja ciudad de Santo Domingo. En las tardes, el inventario diario, le permitía guardar algo para su objetivo de regresar y rescatar su familia abandonada.

Cuando se despidieron, Fidel y Fidelia, en un adiós rencoroso, cinco hijos apenas en crecimiento, siempre sin padre, no entendieron los porqués, traducidos más tarde en odio, por desconocimiento de la figura paterna y escenas con hombres que no tenían mínimas muestras de amor para con ellos. La vida, entonces, se detuvo para él y para los pequeños.

Las monedas apiladas, clasificadas y colocadas por denominación en rollitos de mil, eran cinco gordos bultos que por su peso, no podían manejarse y permanecieron en una pequeña pieza húmeda y estrecha, cerrada por cuatro aldabones con sendos candados de gran tamaño, como custodios de la pequeña fortuna amasada gracias al ayuno y abstinencia de todo, propuesto como juramento indeleble para volver, "ya casi", por sus hijos y contarles su justificada huida.

Sesenta años cumplidos en interminable labor de dulcero y, en ocasiones, recolector de café, ayudante de construcción y cualquier otro oficio capaz de aumentar el volumen del creciente monedero. En principio llevó cuentas; cada moneda, acrecentaba no solo un futuro capital sino su rencor por haber perdido el amor de sus críos y soportar todavía ese incurable dolor que produce la infidelidad, motivo principalísimo de su huida a la lejana tierra donde ha estado hasta ahora. Cuando perdió la cuenta, no se preocupó sino por el volumen de los fardos y por su peso inmanejable, como sus recuerdos y su resentimiento por ella, la dueña de sus desventuras, pero también, de un amor erosionante que consume su vida sostenida solo por la fuerza de cada moneda que cae a los pesadísimos sacos y la obsesión de entregarlas a sus desconocidos muchachos.

Para evitar sospechas cambia monedas por billetes en diferentes entidades bancarias y en lugares donde se requiere dinero menudo y circulante metálico de baja denominación. Los billetes los envuelve en plásticos y del arrume gigante pasa a una pequeña tula, enmarañada de cadenas, atada a la pared por gruesos cáncamos de recia soldadura.

Su baja estatura, su simpatía para con los transeúntes y vecinos le merecieron confianza y aprecio. Conocido como "Fidelito el colombiano", a fuerza de verlo como centinela de su dulcería rodante, se hizo familiar a todos y era visto como alguien propio del parque, similar a la estatua del Libertador, las bancas, las palomas, y la vieja iglesia de piedra independentista.

Pensó de pronto: ¿con quién me contacto para saber dónde encuentro a mi gente?, además, no sé escribir.

Con gusto, le redacto la carta Fidelito, dijo el odontólogo que diariamente abría su consultorio justo frente al puesto. La carta salió en vuelo metálico con sus últimas esperanzas, puestas en un viejo conocido en tierras cafeteras.

Juan abrió la extraña carta con sellos de otro país, concluyó por el contenido que buscaban a su padre y la recibió por homonimia. Contestó sin conocer al remitente, pero ofreció su concurso, en caso de necesitarlo, para buscar las personas nombradas y tratar de ayudarlo a recuperar no solo su identidad sino su sangre representada en cinco personas asentadas en las tierras del Quindío de su amado país llamado Colombia.

Ocho días más tarde, al abrir la puerta, un hombre de baja estatura, se identifica como Fidel Cifuentes, conocido de Juan, el viejo ya desaparecido, pero portador de respuesta epistolar de ayuda de Juan, hijo.

Mi último trabajo fue en La Virginia, cerca de Peñas Blancas, tenía cuatro hijos y otro venía en camino. Mi mujer, Fidelia, comenzó a tener malos pasos y ante mis reclamos, no quiso cambiar de conducta por lo cual, una mañana de julio de hace cuarenta años, en esta vieja maleta, empaqué lo poco que tenía y salí sin rumbo hasta llegar, no sé cómo, a Santo Domingo de los Colorados, en Ecuador.

En La Virginia, con algunos viejos de canas y arrugas campesinas, dedicados al ocio del parqués, uno comenta: claro que conozco al viejo Fidel. Mire, vayan al Bar El Colmado, en la galería; el administrador está casado con una hija suya, allá, le cuentan dónde están los otros.

Luego de la entrevista con el supuesto administrador, estamos en la calle del Talego en Armenia, Fidelito, entre un carro, espera. Gracias a las señas, encontramos a Fidelia, quien presa de nervios y recuerdos, atina a decir: "¿él puede hacerme algo?". Nada, él no la busca a Usted, respondo.

Libera su tensión y nos indica donde viven dos hijas de Fidel, en inquilinato de esa misma calle. El asunto parece resuelto, sin embargo, las hijas no están, su condición de gente de bajos ingresos, las hace mantener en el rebusque con sus maridos por lo que, dejamos recado con Fidelia, para el día siguiente reunir los cinco hermanos, luego de tanto tiempo.

A las 10 de la mañana, llegamos a la casa. Nos parece que algo raro ocurre; hay muchísima gente, policía, estudiantes y uniformados de la defensa civil. Fidelito, tan sorprendido como quienes lo acompañamos, bajamos del carro para la cita. Al preguntarlas, tres mujeres adultas con muestras de madurez prematura, abrazan al viejo y rompen en vigoroso llanto; dos hombres, hijos también, lloran entre abrazos y, envuelven a su progenitor, sin rencores ni dudas; las gentes gritan y aplauden el encuentro que parece sacado de una novela rosa.

Confundida entre la gente, Fidelia, sola, comparte sollozos y añoranzas, es la única triste en este inmenso río de alegría desbordado cuando Fidelito, conoce a sus hijos y estos a un padre que jamás los olvidó y, con persistencia de carbonero, atesoró una a una las monedas que le permitieron el regreso a la vida que se le acabó ocho días después, cuando entregó uno a uno, los billetes, antes monedas, fruto de su vida pensando en ellos.

"La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa." Albert Einstein.

BATALLA DE VERSOS

Hay días... hoy es uno
me asaltan poemas
golpean, hieren, emboscan...

Ante el desigual asedio
caigo preso de frases
cruzadas como balas
en muchas direcciones.

La dura contienda empieza:
armo versos escondidos
bajo acorazada trinchera
estallan ideas allá y acá
algunas flores ardientes
riegan de color, de aroma
el frio bunker donde escribo.

El ocaso no permite tregua
verbos cruzan como saetas
adjetivos rompen paredes
incrustan puertas.

Mueren de intenso color y angustia
se dejan atrapar, escapan.

Las palabras caen
sobre el silencio de una
tregua desesperada
arman un poema
levantan una blanca bandera
se rinden ante los versos
se inmolan con la palabra.