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LA PULGA EN LA OREJA

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EDITORIAL: POR FIN...
Juan de J. Herrera con Álvaro Jaime
Juan de J. Herrera con Álvaro Jaime
Libaniel Marulanda, Oferente, con Álvaro Jaime
Asistente al acto de Reconocimiento a Álvaro Jaime

Se hace justicia. Cojeando llegó la cegata justiciera con su balanza sin contrapesos. Aun cuando pasaron diez años sin reconocer el trabajo de Álvaro Jaime Ospina Ramírez, en este 2017, noche de verano, un nutrido aplauso, las obligadas palabras y quienes han acompañado la importante labor de este hombre en su afán por llevar a Calarcá, en diario viaje hacia el universo, reconocieron, por fin, que hay gentes de bien entre la mezcla que compone nuestra sociedad. Anteponer sus intereses económicos a los propósitos populares y llevar en alto, entre la bandera local, sus letras en apariencia comerciales para mostrarle al mundo que apegado al verde andino, donde se cruzan ruidos automotores día y noche, existe una comunidad donde algunos vierten letras para exaltar la montaña, ríos y humanidad en forma espontánea, sí, Álvaro Jaime, plasma en sus fotografías y muestra en la página bautizada calarca.net, el pensar, decir y obrar de las gentes.

Importante la exaltación para Álvaro Jaime, quien conjuga en su ser, atributos valiosos de calidad humana casi exóticos en estos momentos de la sociedad y, en dos palabras, calidad: es significado de valores personales como amistad, afecto, afán de servicio, amor al suelo nativo, ecuanimidad y, ante todo, honestidad en el máximo sentido de la acepción, todo eso, como adorno a un ser humano lo convierte en alguien fuera de serie, en un ser que sobresale del común para situarse sin afanes, en esos podios que la sociedad reserva para sus ganadores.

Las más de cinco mil gráficas de los encuentros son la memoria que no han recopilado los dirigentes, por lo tanto, Álvaro Jaime, se convierte en el contador de esos certámenes mostrando las caras de quienes durante diez años, han compartido los temas literarios, no es solo la imagen congelada, Álvaro Jaime, sabe darle a sus fotografías el toque especial de quien capta hechos y expresiones para hacer un gran álbum con memoria gráfica de la historia de nuestra ciudad.

Asistimos con el gusto de amigos y admiradores de la labor, apenas ayer, ponderada de Álvaro Jaime, para nutrir esos aplausos de muchos calarqueños que conocemos su trabajo sin sosiego por la ciudad y por mantener en las redes sociales del orbe, mensajes de amor, información sin sesgos y, sobre todo, el nombre de nuestra localidad para hacerlo parte de la aldea virtual que componen los millones de seres de cientos de países de la tierra,

Reiteramos: aun cuando cojea, la justicia llega algún día...

PAZ

De tarde...
mecido por las aguas
de sereno río,
baja un cuerpo
de aterrados ojos
dislocados de sevicia.

Acompañan su fatal periplo
millares de espejos
de una luna nueva
y peces brillantes
que besan hambrientos
la cetrina frente.

La onda funeral
es un lento lagrimón
de fría muerte.

Lejanos... el campo, la tragedia,
lágrimas, hambre y guerra.

El cuerpo inerte
sin dolor ni rabia
avanza preso,
de una absurda... Paz

JUAN DE J. HERRERA G.

A PROPÓSITO DEL ENCUENTRO DE ESCRITORES "LITERATURA DESPUÉS DE LA GUERRA"

Antes, durante y ahora, cuando se habla de paz, sin saber a ciencia cierta cuál es la paz pactada porque los firmantes hacen, a diario, amenazas y cavan trincheras político-económicas para favorecer su nuevo estado tratando de inmunizarse contra el enemigo al que consideran disfrazado de Estado con uniforme militar, sin darse cuenta que nuestro país tiene una base violenta desde su inicio hasta hoy.

Los bandoleros, los pájaros, los guerrilleros, los grupos subversivos, los narcotraficantes, los paramilitares, los dueños del poder, los políticos y los jueces han sido agentes generadores de violencia y, en una hipócrita posición ante la sociedad, se han declarado víctimas dejando como único responsable de tanta sangre y desastres al Estado que, en pos de una paz espuria o parcial, entrega toda clase de prebendas y concesiones a quienes aprovechan los ofrecimientos de dirigentes cuyo paso por los cargos son temporales y, al firmar, dejan al pueblo con la problemática de siempre, el pago de graves impuestos para sostener sin reparos a quienes ayer apenas eran nuestros enemigos y ahora, van a dirigir las políticas socio económicas de la nación que por tantos años asolaron.

De la violencia aprendimos que la extorsión es llave para abrir los caudales de los poderosos; el terrorismo no se puede derrotar; las bandas criminales pueden operar en cualquier sitio rural o urbano sin que sean detectadas o destruídas; los políticos polarizan la población y mantienen sobre ascuas a los asociados; los jueces solo pueden escoger entre plomo o dinero y el resultado fue la opción por el dinero que hoy se denuncia a los cuatro vientos; los militares están bajo órdenes de políticos que favorecen el accionar de los violentos, por lo tanto, su actuar es manipulado apoyado en la no deliberancia que para los uniformados parece ser silencio y obediencia sin chistar; la iglesia se ofrece al Estado como mediadora pero, simplemente, ayuda a mantener ese conglomerado en pasiva resignación a la espera de los mandatos divinos entre los cuales, es la pasividad una de las normas indiscutibles; la música se convirtió en llanto amoroso que llama a la muerte como sublimación de la infidelidad; el contrabando arruina las empresas; el gota-gota, acaba con las familias, al final de cuentas, la violencia sigue sin resistencia alguna salvo la entrega de la nación a unos u otros de los actores armados que pululan en campos y ciudades.

La literatura y las artes en general hacen sus llamados y sus denuncias a costa de la vida de quienes en cualquier momento pintan, narran o poetizan cualquier situación violenta. La literatura en particular le advierte a ese pequeño grupo de lectores nacionales un futuro nada halagüeño porque nuestro ancestro violento se manifiesta y alimenta de muchas maneras y, los escritores no alcanzan, con sus obras, a limpiar la basura aportada por la falta de educación y lectura que es el gran lastre de nuestra sociedad colombiana.

PAÍS DE PAZ

Como mancha oscura polutiva
sobre el decurso suave de los ríos
crece incesante una luctuosa fila
que llena de calvarios nuestro suelo.

En el aire se esparcen los lamentos
de afligidos arrullos tolimenses,
de llorosas viudas antioqueñas,
de ignorados huérfanos caucanos.

Los pañuelos airosos del pacífico,
no abanican de noche el currulao.
Se esconden aterrados en la selva
entre el morral del negro perseguido.

Trémulos acordes de bambucos
temerosos dejaron las parcelas
y en tugurios de aleves capitales
hambrientos acallan sus guitarras.

Los joropos no ahuyentan nubarrones
al galope de arpas y de cuatros
hoy se trucan por tufo de cañones
que opacan el sol de los venados.

El Magdalena, el Cauca, el Amazonas
confunden en el limo que trasiegan
morenos cuerpos de bogas inocentes
con el llanto que los pueblos riegan.

El azadón del labriego es la metralla;
la mirada de los niños es venganza,
la esperanza se volvió loca querella
y cual sino fatal... la muerte avanza.

Se oyen por doquier sacras mentiras
y arengas falsas de falsos redentores,
que en sesiones de vinos y palabras
juegan la paz con falaces impostores.

Desolados por la infamia que vivimos,
airadas preces elevamos al arcano
sin saber que Dios escucha entristecido
otros lamentos en extrañas geografías.

Este suelo que se acaba es nuestra vida,
estos hombres que se matan son los hijos
sembrados en la patria que heredamos
y en el hogar que el abuelo nos confiara.

Si la sangre derramada no es bastante,
ni los daños a la tierra suficientes
terminemos de una vez esta sangría
y con lo poco que haya de hidalguía
rescatemos lo que otros se robaron
con engaños y villanas fantasías
en hora indiferente, adormecidos
por el nefasto silencio del cobarde.

JUAN DE J. HERRERA G

BANDEJA PAISA
  • Se aprobó la norma para que los establecimientos públicos tuvieran servicio de baño para los ciudadanos, lo hicieron, pero, le colocaron precio al servicio.
  • En los terminales de buses, donde viaja el pueblo, se cobran QUINIENTOS O MIL pesos por usar un baño; en los aeropuertos, como El Edén, donde viaja la clase alta, es gratis.
  • Llevamos más de cincuenta años haciendo un túnel para atravesar la cordillera, nunca va a terminarse porque se requiere, en eterna construcción, para que los funcionarios de todo orden, reciban su coima.
  • Los conductores de buses nacionales dicen: si en vez de túnel se hiciera doble calzada, sería más barato, más rápido y se habría terminado hace muchos años.
  • Los puentes helicoidales, túneles y subsumidos no son otra cosa que la forma de sacar dinero del erario a manos llenas para repartir entre políticos y contratistas.
  • Cada Alcalde con su tema: Ninguno hace nada que favorezca a los asociados. En la pasada administración pasaron siete alcaldes y claro está, la ciudad se deterioró al máximo, quedaron exhaustas las arcas, en abandono total la ciudad con huecos en las calles que fueron tapados a paladas y ahora están de nuevo abiertos. Las calles, hoy, son un desastre.
  • Ir a la Casa de la Cultura, es ver el despilfarro tan marcado, se gastaron dos mil seiscientos millones de pesos y no se ven cambios que justifiquen esa altísima suma.
  • Recuerden que nuestra agua, perdón, el agua de Multipropósito, la vendió un alcalde del que nos acordamos cada mes precisamente, por el alto valor que debemos pagar, está entre las tarifas más altas del país. ¿Recuerdan su nombre? Una vez cada mes.
  • Otro que se fue con siete mil millones de pesos más mil cuatrocientos de vías terciarias, debe estar orando, muerto de la risa en Costa Rica, mientras sus feligreses siguen dando el diez por ciento de sus ingresos mensuales, para vivir al ancho de la seda.
  • Se perdió el dinero para el complejo deportivo de patinaje. Se abrió otra investigación que va a dar cero resultados.
  • Los alcaldes no hacen ninguna actividad fuera de la plaza de Bolívar, todo, absolutamente todo, se hace en el parque. Es más caro y se contratan sonido y carpas. Gracias a Dios, los directivos del encuentro literario pensaron en la Casa de la Cultura.
  • En diez años, diez alcaldes, solo han creado ocho subempleos de vigilantes-pordioseros en la plaza.
  • Para cuidar a los celadores del parque, que no sabemos si son voluntarios, tienen alguna organización, son empleados públicos, tampoco se sabe si responden por daños o hurtos a los carros que supuestamente cuidan, hay policías de tránsito que vigilan a los vigilantes, de paso, juegan con su celular hasta cuando algún conductor quiere sacar dinero de los cajeros. En ese momento aparece el pito amenazante y, por supuesto, no se puede utilizar el banco.

"Las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo.... del miedo al cambio".
Octavio Paz

BOJAYÁ

Los crucifijos rotos
Bañados en sangre niña
Los hombres abrazados
A la cruz sangrante
Las bombas resonando todavía
Mancillan sin piedad la selva virgen
La sangre de núbiles mujeres
Se diluye entre ríos profanados
Por canoas plagadas de odios y metralla
La capilla llora sus muertos
Los cubre con destrozados muros
Las fieras huyen temerosas
Hacia la jungla herida
Por la muerte de inocentes
Las oraciones tienen eco
En la profundidad de las aguas
Que llorosas corren
Hacia el mar lejano
Sin perdonar las heridas
Que insensatos sin nombre
En cobardes emboscadas
Destruyen cuerpo y alma
De quienes nada tienen
sino su vida Para perder.

JUAN DE J. HERRERA G.

LA JUBILACIÓN DE LOS CORRUPTOS

Se han ensayado todas las formas de lucha contra la corrupción en Colombia. Cada gobierno, desde hace décadas, propone una solución e intenta una fórmula que repite otras anteriores. Las que no se plantean son las propuestas insólitas. Lo insólito no es una respuesta desatinada, sino a veces extemporánea. No obstante, ¿no será que el debate en torno a lo extraordinario puede producir ramificaciones insospechadas que, a la postre, den nuevos frutos, a veces inesperados? La creatividad colombiana es inagotable.

I - La primera propuesta anticorruptora que hacemos será la más difícil: cada vez que un servidor público –categoría que incluye a congresistas– reciba una condena por un delito contra la administración pública (concierto para delinquir, peculado, cohecho, concusión, etc.), perderá todos sus derechos pensionales y su antigüedad; si ya los tiene, deberá devolver lo ganado al Tesoro público hasta que la justicia le rehabilite su falta.

Por ejemplo, ¿no es absurdo que los congresistas de la 'parapolítica' se jubilen con las más altas prestaciones del Estado? Ya vendrán los críticos a decir que los derechos adquiridos son invulnerables, o que un homicida culposo puede recibir el mismo tratamiento porque la vida es primero que el hurto de cosas; y que patatín patatán.

Pero, ¿qué tal si existieran nuevas opciones y alternativas del mismo tenor?

De todas maneras esta idea sería tan reveladora que se necesitaría de una asamblea constituyente para aprobarla –con el peligro de que, a la mañana siguiente de sancionada, habría un tremendo revolcón en el país...- lo cual no sería una mala idea para probar la solidez de nuestras instituciones.

II - La segunda propuesta es menos compleja y consiste en institucionalizar la cultura del clientelismo.

Eso del roscograma de los amigos, parientes, áulicos y alimentadores es una inveterada tradición heredada de los españoles: ¿no fue un primo bien colocado de Cervantes quien lo presentó a un funcionario de la Casa de Contratación de Sevilla para que lo emplearan como escribiente en la oficina de ultramar en Cartagena? Lo rechazaron, tal vez por manco, y por eso nos salvamos de que El Quijote se escribiera en la calle de Candilejo.

Si suponemos, entonces, que el clientelismo y el roscograma son una costumbre improbable de erradicar, un remedio parcial puede ser pensable. En alguna ley se diría que todos los ciudadanos tienen derecho a colaborar con sus familias recomendando a parientes y amigos para puestos oficiales –incluso sugerirlos como concejales y diputados–.

Son requisitos: 1) respaldar el nombramiento ya hecho con una garantía bancaria que cubra el equivalente de dos años de remuneración -la cual se haría efectiva en caso de un llamamiento a juicio de su recomendado-, y 2) firmar un anexo por medio del cual se hace solidario de todos los actos del pariente o amigo en cuestión, incluso aceptando, sin reclamar, una reconvención por la equivocada recomendación.

Es deseable que existan muchos colombianos dispuestos a dar esa clase de garantía, asumiendo el riesgo de que algunos honestos dejen de serlo cuando se sumerjan en la pecera sucia.

Pero la medida, o alguna similar, podría ser un disuasivo que, a no dudarlo, quizás permita entre otras la purificación de las listas electorales.

De todos modos, y este es el fondo de las anteriores propuestas, la corruptocracia debería tener unos límites –aunque alguien me decía que el uso de la pólvora y la prostitución también los tiene desde el fondo de los siglos con discutibles resultados–.

Jaime Lopera - Consultor privado

ROSTRO DE LA PAZ

La paz es trabajar
y recibir salario justo,
sentir que el día crece
como un hijo que estudia en una escuela
y va a ganar el año,
pelar una naranja
sin miedo de que estalle entre las manos
y ver la tarde sobre el monte,
no como fuego que se apaga,
sino como la tarde simplemente.
Paz es pan en la mesa,
vestido limpio,
almohada blanda
y alma que no se agita
cuando entra un relámpago a la casa
y le anuncia a la gente que va a sonar un trueno.
Un niño que dibuja una manzana
es lo mismo que paz,
o un hombre que dice a sus amigos:
voy a casarme con mi novia
y ya compré la cama y los manteles.
Iguales son la paz
y la silla que espera las visitas
con los brazos abiertos,
y la llave que gira entre la cerradura
y no duele a la puerta,
y el granito de arroz que no roban los pájaros
sino que ganan con el pico
y la dulzura de su canto.
Quien dice paz no dice nada,
pero en cambio el que calla esta palabra
y siembra una semilla
en el pecho del campo,
expresa lo que le falta a los guerreros
y le ahorra tres letras a los labios.

Carlos Castro Saavedra