Por: Janet Duque Cuéllar
Libaniel Marulanda Velásquez, escritor, autor y compositor, nació en Calarcá. Ganador de
cuatro primeros premios nacionales de cuento y una docena más en segundo y tercer lugares.
Varios de sus relatos se incluyen en nueve trabajos colectivos, refererenciados por la crítica
literaria en los libros: Breve historia de la literatura del Quindío, Primer concurso de cuento
innovador, Cátedra de la quindianidad-Tomo 1, la narrativa del Quindío y Didáctica de la narrativa
quindiana. En el año 2000 produjo un disco compacto. Fundador y director de la agrupación
musical Los muchachos de antes, y de la revista musical Poetango.
Este hombre de letras y de música que a través de su estilo, de sus personajes y de sus temas
folclóricos, cató su buen gusto, su humor aldeano, único en su género dentro de la historia de la
literatura quindiana.
Los cuentos de Libaniel, penetran en el alma de los seres y de las cosas y constituyen una
entidad inconfundible y eterna. Hablo de la sensibilidad de la emoción o capacidad de sentir,
en la que es exquisitamente rico el autor de "Al son que me canten cuento."
¿Quién fue primero, el escritor o el músico?
- El músico
¿Dónde nació Libaniel Marulanda?
- Calarcá, septiembre 1 de 1947
¿Recordemos algo especial de su infancia en torno a la música?
- Cantar en Radio Cultural de Calarcá, en competencia con Simeón Báquiro, quien me ganó.
¿De igual manera recordemos algo fundamental en su niñez, en torno a la literatura?
- La lectura de dos libros: Cuentos nórdicos y Mitología griega, versión para niños, a los nueve
años.
¿Le apoyaron sus padres en ambas actividades?
- Sí.
¿Cuál de estos dos talentos empieza a desarrollarse primero?
- Creo que la música.
¿Qué cantantes escuchaba desde niño y adolescente?
- Toda la música que llegaba al Quindío y se oía en las emisoras: Desde la zarzuela hasta los clásicos
de la música tropical.
¿Cuál fue el primer instrumento musical que llegó a sus manos?
- Unas maracas.
Relate algo sobre sus estudios.
- Sólo fui buen estudiante un par de años: el primero chichigua y el cuarto primaria. Hice seis
primeros de bachillerato en cuatro años, distintos colegios y no logré pasar nunca de ahí.
¿El músico y el escritor han sido antagónicos alguna vez?
- Creo que no, porque bien pronto aprendí a conciliar lo uno con lo otro. Desde hace treinta años
descubrí lo importante que es la literatura y la poesía en el tango.
¿Cuál es la música que lo conmueve?
- Con especial fuerza, los conciertos para piano y el tango contemporáneo.
Háblenos de "Los Muchachos de Antes"
- Es una larga historia, que superó los treinta años. Calarqueños: Simeón Báquiro y Guillermo Vanegas.
Lo fundé en Bogotá, en 1979, pero desde el año 77 ya tocábamos con otros nombres, como "Los
del tango" y "Los de Ayer".
¿Cuál es en su memoria la música quindiana y calarqueña por los años 60 y 70?
- Está más ligada a mi primer encuentro con la Bogotá de los sesenta:
Los T.N.T. ("Tienes eso, eso, eso...") y Rocky Pontoni "Qué solitario estoy". Un
poco después comencé a tocar en acordeón la música de baile: Aníbal Velásquez, Los Teen Ager´s, aunque
también fui baterista del primer grupo Rock del Quindío (1963) "Los Stars Boys", promovido
por Evelio Ocampo Zapata de Radio Estrella. La bulla de los años setenta me pasó por un lado porque me
dediqué por entero a la música revolucionaria y al teatro callejero.
¿Cuáles de sus amigos músicos son inolvidables para usted?
- Javier Duque, de Armenia, Guillermo Vanegas y Simeón Báquiro de Calarcá, Flavio Escobar de Bogotá,
y Roberto Mancini, (el argentino, cantante de Alfredo de Ángelis) por haber sido mi guía y maestro en
la apreciación y experiencia con el tango.
¿Cuándo hizo su primera composición musical?
- Por allá cuando tenía diez años, estaba enamorado de una monita llamada Aleyda, y mientras recorría
a pié el trayecto Calarcá-Armenia. Aún recuerdo la melodía y la letra. Nunca la he tocado en público
ni grabado. De esa niña también estaba enamorado mi mejor amigo y vecino de entonces, Javier Duque, mi
primer compañero en la música.
¿Cuál fue su primer texto literario?
- Creo que una carta declaración que le envié a Dora Rey, luego de amarla en silencio dieciocho meses,
cuando teníamos 16 años. Fue mi primera novia y estuve casado con ella desde 1971 hasta 1997.
¿Ha escrito poesía?
- Infortunadamente para la literatura quindiana sí, aunque me cuido mucho de mostrarla. No obstante,
gané un segundo lugar en un concurso nacional cuyos jurados fueron José Luis Garcés y Fernando Linero,
en Bogotá, por allá en 1993.
¿Cuál puede ser la diferencia entre una composición suya y un poema?
- Creo que el autor y compositor de una canción debe conciliar con el rigor que impone la poesía y
tratar de ser entendido por el mayor número de personas. Es decir, no ser crítico, hermético. Toda
canción debe defenderse como poema pero no aparentar serlo. No me creo ni me considero poeta: sólo
músico, y autor y compositor con algunos años de kilometraje y vivencias encima.
¿Quiénes apoyaron al músico con su crítica y sus enseñanzas?
- Mi mamá y un amor de ella, un hombre culto y sensible que me regaló los primeros libros y me hizo
escuchar las primeras piezas de música culta. Luego, a los quince años, que celebré con mi primer
acordeón, siempre tuve la complicidad materna que sólo alcanza a tener un hijo único a quien su padre
no quiso reconocer. Por suerte tuve un padre sustituto que me llevó de la mano a conocer el hielo en
Macondo.
¿Quién es el escritor?
- Ya lo dije: Se llama Saúl Parra, vive aún. Tiene 91 años y fue un acaudalado comerciante de café.
¿Quiénes lo apoyaron cuando comenzó a escribir?
- Aparte de Saúl Parra, quien también ha escrito cuatro libros, un profesor llamado Emilio Noreña, del
colegio Rufino de Armenia, cuando repetía los primeros de bachillerato.
¿Cómo llega Libaniel al tango?
- Como resultado de una crisis ideológica, existencial, volví la vista hacia atrás y me reencontré con
la música que escuchaba en los bares de Armenia. Descubrí entonces la calidad formal y temática del
tango, leí y me metí de lleno en el ritmo del dos por cuatro como cultura, conformé con varios amigos
un grupo elemental de tango y tuve la osadía de pedirle trabajo al dueño de un prestigioso boliche
argentino de Bogotá, el cantante Roberto Mancini, quien nos admitió al bajista, Daniel Díaz y a mí.
Debo confesar que entré al tango por la puerta grande y eso fue una fortuna.
¿Es más dedicado a su oficio el Libaniel cuentista o el Libaniel músico?
- Siempre se han alternado esas dos pasiones. Para mis amigos músicos soy un escritor aceptable y para
mis amigos escritores, un buen tanguista.
¿Qué tipo de música compone?
- En muchos ritmos, pero creo que lo mejor que podría hacer, ya al final de mi paso por este furibista
valle de lágrimas, es componer tangos, porque descubrí, un poco tarde, que donde mejor se acomoda la
poesía es en el tango.
Tengo interés en conocer los títulos y fechas de su discografía personal
- Si por discografía personal se refiere al trabajo fonográfico, es así:
1979 Larga duración "Los de Ayer en la Taberna de Sancho"
1982 L.D."Recuerdos" con "Los Muchachos de Antes"
1985 Miniplay: "Bar Pereira" con "Los Muchachos de Antes"
1986 L.D. "Viaje al ayer” con "Los Muchachos de Antes"
1999 C.D. "El Yipao y otras canciones" con Álvaro León (composiciones mías)
2004 C.D. "Poetango" con Ana Patricia Collazos
2006 C.D. "Romance de barrio" con Álvaro Perdomo
En cuanto a composiciones, no sé la cifra exacta. Existen muchas que nunca fueron cantadas por nadie y
como hace mucho tiempo que perdí la voz, quedaron por ahí, simplemente abandonadas. Presumo que son
unas cincuenta.
¿Dónde publicó su primer cuento?
- En un libro llamado "Escritores y poetas del sector oficial" editado por el Departamento
Administrativo del Servicio Civil por allá en l980. Mi primer cuento resultó ganador del concurso.
Sólo me gusta publicar cuentos, en lo posible, que hayan sido fogueados y ojalá premiados.
¿Siempre lo acompaña el humor negro en su vida cotidiana?
- Creo que sí, y gozo con ello, porque he hecho del realismo pesimista toda una actitud ante la vida.
Sigo al pie de la letra uno de los principios de Murphy: "Si algo puede ir mal, con toda
seguridad irá mal". No estoy seguro de la exactitud de la cita. Mi libro de cabecera es
"Manual del pesimista", que justo en este momento no encuentro para citar el nombre de su
autor.
¿Qué escritores contribuyen a formarlo como cuentista?
- Todos pero ninguno de manera notable, digamos. Creo que he sido ecléctico en eso de las
influencias.
¿Ha intentado escribir novela?
- No. Y creo que siempre seré cuentista. Me siento a gusto con ese género. De todas maneras, si algún
día lo hiciera, estoy seguro de que mi novela sería breve, no más de 120 páginas.
¿Qué significan para usted sus numerosos premios literarios en cuentos?
- Alguien, alguna vez, me recriminó por ese hecho, como si fuera indebido. Le contesté entonces que,
dado que no tuve estudios formales, ni siquiera soy bachiller, mi nivel académico es de primero (once
se dice, creo), es decir, para no echarle la culpa de mi ignorancia a nadie, me considero un
autodidacta. Entonces, los premios nacionales obtenidos son esos grados académicos que no pude lograr
en la educación formal, una especie de venganza contra la adversidad que me impidió alcanzar un
título, una profesión.
¿Cómo influyó en su escritura el primer concurso nacional de cuentos que ganó?
- Pasado el furor, la alegría, comprendí que bien podía escribir otro y otro, pero como no he sido un
ser disciplinado (por eso tampoco aprendí gramática musical), dejé pasar casi diez años sin hacer nada
serio ni constante. Es decir, he marchado a paso de tortuga por el camino de la literatura y del
cuento. El hecho de ganar, fuera del Quindío me ayuda a tener una moderada dosis de optimismo
literario.
¿Cuáles son sus temas narrativos recurrentes?
- Imagínese que a los ocho días de haber recibido, en mis quince años, el primer acordeón, comencé a
tocar con los amigos del colegio, a ir a animar fiestas; luego a trasnochar, a conocer toda la vida
nocturna de Armenia y Calarcá, con su caudal de trago, bohemia y mujeres bellas alegres; a vivir la
noche, estar rodeado de noctámbulos y músicos con sus historias… ¿Qué otro tema podría ser tan rico,
vivido y sufrido por mí? En la música, la bohemia, la noche y los músicos tengo una cantera
inagotable. Sólo tengo que escarbar un poco...
¿Cómo nacen sus cuentos?
- Ante todo, como resultado de la recreación de situaciones reales y dentro del contexto histórico y
geográfico al que me debo como ser humano.
¿Tiene alguna disciplina cómo escritor?
- Creo que la única es no publicar cuentos mientras no hayan concursado y obtenido algún
reconocimiento. No tengo horarios, ni fecha, ni calendario, como cualquier caballo viejo y con
ganas.
¿Qué le evoca la palabra Marcelia?
- Si usted toma un lápiz y tacha cada letra que sea común a la palabra Armenia o Calarcá, descubrirá
que Marcelia es la unión de las dos ciudades que amo.
¿Hay mucho de autobiográfico en sus cuentos?
- Sí, pero mucho menos de lo que la gente se imagina. Siempre he sentido una atracción estética hacia
el monólogo y creo que el uso de la primera persona me permite desarrollar mejor algunas historias,
por lo cual ese punto de vista narrativo le confiere el aire autobiográfico a muchos de mis cuentos.
En la realidad y a menudo me meto en la piel de personajes que son diametralmente opuestos a lo que
soy y pienso.
¿Cuáles son los mayores problemas formales que afronta como artista?
- La ignorancia de muchas cosas, dadas mis particulares carencias académicas.
¿Tiene alguna obra literaria para publicar?
- Este año, luego del maravilloso redescubrir a la Calarcá de mi infancia, me impuse la tarea de
escribir una crónica semanal que, por suerte y hasta ahora, he cumplido, en "La Crónica del
Quindío". Sumadas las 21 publicadas este año a otras anteriores, me encuentro con que tengo
material para optar a la edición de un libro de crónicas, quindianas en su mayoría, lo cual le da
coherencia y posibilidades de ser leído.
¿En que periódicos y revistas publica sus cuentos?
- En varios, aunque no en la cantidad ni con la calidad editorial que quisiera.
¿Qué salvaría de la antigua literatura quindiana?
- La narrativa de algunos, fundacionales por lo demás. De los poetas, muy pocos, en ese mismo orden de
ideas.
¿En este momento de su vida qué escritores foráneos lee y admira?
- Comencé a leer desde los cuatro años... pero ahora no me corche, me he vuelto pésimo lector,
considere mi propensión al sueño. Admiro a tantos que tendría que usar un buscador de Internet para
recordarlos.
¿Lee las obras literarias que publican en el Quindío?
- En la medida en que esas obras consiguen remover la pesadez de mis párpados.
¿Si un crítico extranjero se interesara en la producción narrativa quindiana contemporánea, cuáles
autores le recomendaría usted?
- Le aconsejaría que se diera una vueltica por el mundo y regresara en unos diez años. Creo que los
buenos narradores apenas están calentando el brazo.
¿Se puede hablar del nuevo cuento quindiano?
- Sí, pero dese también una vueltica.
¿Cuáles cuentistas relee usted?
- Bierce, Saki, Cortázar, Chejov, García Márquez, Julio César Londoño, Fuenmayor y un larguísimo
etcétera, aunque llevo demasiado tiempo sin leer cuentos, con la excepción de la generación de Renata
del Quindío.
¿Ha ganado dinero más como escritor o como músico?
- Es obvio que como músico, ¿no le he contado que trasnoché 16 años en Bogotá, haciendo hasta cuatro
shows diarios?
¿Qué importa más en el cuento, el personaje o el ambiente en el que este se mueve?
- Bien pronto aprendí algo de uno de mis grandes maestros de literatura, Eutiquio Leal: cada cuento se
dicta a sí mismo sus reglas. Un ejemplo, para algunos, mi cuento "La luna ladra en
Marcelia", tiene un predominio del ambiente. En otros es el personaje, que bien podría ser el de
"Navidad en Eisleben". En uno y otro caso, creo que por sobre todas las cosas del cuento
debe imperar la acción. Un cuento donde no pasa nada, simplemente no es un cuento.
¿Corrige mucho sus textos?
- Cada día menos, y no sé si sea defecto o cualidad.
¿Le muestra sus cuentos a alguien, para recibir algún comentario antes de publicar?
- Como dice Atahualpa Yupanqui en Los ejes de mi carreta: "Tenía pero hace tiempo / ahora ya no
tengo na".
¿Qué satisfacciones ha recibido como columnista de La Crónica?
- Las frases alentadoras, de frecuencias dominicales y acompañadas de varios tintos, de Óscar Zapata,
el amigo que más me ha dado pedal.
¿Qué opinan el músico y el escritor que conviven en usted, de sus inclinaciones políticas?
- Que estoy donde quiero y donde debo estar: al lado y con la sensibilidad de la mayoría de los
artistas e intelectuales de este pobre y obnubilado país de los realitis y los falsos positivos, es
decir, con el Polo Democrático Alternativo.
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