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LA PULGA DILETANTE
 PRESENTACIÓN

Lanzamiento de "La Pulga Diletante"De escribir un discurso o improvisar un cuento para Ustedes, la sentencia conyugal fue ¡el discurso escrito! Y punto. El obligado protocolo indica agradecer su presencia y relacionar nombres de acuerdo a su importancia y autoridad sin embargo, a propósito omito, para no agotar su paciencia, este trámite a sabiendas de conocernos y saber quien es quien en nuestro entorno local, además, algunos tenemos un estilo poco protagónico por lo tanto, me refiero a dos personajes, don Everardo Téllez Toro, empresario, dueño de inconmensurable calarcariño, por permitirnos, gracias a su patrocinio económico y a su impulso moral, presentarles a la invitada especial, personaje intangible protagonista en esta noche a quien llamaremos desde ahora "La Pulga diletante".

No se trata de remplazar o matar "La Pulga en la Oreja", es poner otro díptero frente a quienes nos esperan mensualmente, esta vez, con ideas artísticas, con el propósito de dar a nuestros ciudadanos la oportunidad de mostrar su capacidad poética, literaria y cultural en el sentido amplio de la palabra.

Diletante, para no divagar o esperar la consabida pregunta de algún avisado asistente, significa en sentido estricto, entusiasta, admiradora, amante, aficionada. En italiano significa deleite, pero su paso por recovecos idiomáticos convirtió la acepción en afición por las artes por consiguiente, diletante es aquella persona aficionada a las artes, conocedora de ellas sin ser especialista.

Nuestra "Pulga Diletante", será así. Tratará de deleitar con manifestaciones artísticas locales para demostrar que nuestro ancestro cultural está intacto y crece con pluralidad de manifestaciones, pero, paradójicamente, se pierde en el olvido sin auditorio porque los sectores gubernamentales obligados a su difusión, no tienen voluntad política para colocarlo en el sitial requerido; de la misma manera, el sector privado con Everardo Téllez, como una de sus honrosas excepciones, pasa por alto el retorno para con sus clientes de mínima parte de sus utilidades.

Diletantes, salvo escasos expertos asistentes hoy, somos todos, porque tenemos en nuestro haber habilidad o devoción, para y por algún arte, sin llegar a niveles de profesionalismo, somos aficionados y esa connotación nos permite participar de este nuevo medio sin discriminación de ninguna clase pero con la exigencia de brevedad en notas, crónicas, cuentos, ensayos, narraciones poemas y toda manifestación artística digna de ser mostrada a nuestros conciudadanos.

Para avalar estos conceptos traigo ante Ustedes notas de Pío Baroja, célebre escritor español: "...para adquirir una cultura general hay que ser un diletante. Se precisan a su entender conocimientos generales de física, química, cosmología, astronomía, filosofía, historia, política y literatura. Considera que es un error querer prescindir de tener una cultura general, aventando la preeminencia del especialista en la vida de nuestro tiempo. Y agrega: El hombre que pretenda llegar a un alto grado de conocimiento científico, literario o moral tiene que tener la visión del detalle y la del conjunto, abarcar el rincón del paisaje y el panorama. Conocer solo el detalle no basta. Para Baroja, quedarse solo en la especialidad tiende a producir la miopía intelectual...

Como pueden deducir, diletante es todo aquel cuyo interés abarca el conocimiento general como prueba de su intento por la búsqueda permanente de información capaz de producir erudición. Nos obliga entonces a ir de lo particular a lo general o viceversa porque el saber y la tecnología son infinitos,cambian y crecen cada hora.

"La Pulga Diletante" hará lo posible por contar nuestra historia por boca de aquellos que la vivieron construyendo nuestras calles y las viejas casas que forman el patrimonio histórico-cultural de la ciudad; tendrá a su cargo la presentación en blanco y negro de aquellos calarqueños cuya obra fruto de la tradición oral de los ancestros está inédita en anaqueles y bibliotecas familiares. "La Pulga Diletante" tiene mucho trabajo en la recuperación de nuestra musculatura cultural orgullo de antes y proyección futura.

El periódico, señores diletantes, tiene cuatro páginas, donde cabría solo este discurso y una o dos notas cortas, por esa razón, los llamo a participar con sus creaciones escritas con la máxima brevedad y, también, los invito a colaborar inscribiendo nombre y dirección, como suscriptores para hacerles llegar "La Pulga Diletante" y "La Pulga en la Oreja", diferentes en su picada, pero con el gran objetivo de propiciar una Calarcá, más deliberante y culta.

Los participantes en esta primera entrega están aquí, entre nosotros, para agregar algo más de su afición porque son diletantes, cuya única diferencia con Ustedes, consiste en presentarse para ser leídos, criticados y censurados si es del caso.

Nuevamente, agradecemos su asistencia, los editores, estamos felices de presentarles este trabajo fruto de la perseverancia de un equipo que nunca dejará de pensar en Calarcá como ciudad amable, cívica, de música y poesía.

 EDITORIAL

Los periódicos culturales ceden lugar a medios comerciales por obvias razones; cada día es más importante un flujo de ingresos permanente gracias a propaganda capaz de mover compras u opinión, objetivo empresarial y gubernamental. La influencia mediática en todos los ámbitos mantiene sobre ruedas colectivos religiosos, subversivos, étnicos, políticos y representa sin lugar a dudas, tarjeta de presentación de quienes aspiran a manejar esos grupos bien sea por liderazgo o por su opinión en prensa, radio, televisión y, ahora, a través de Internet, medio invasivo presto a transformar las comunicaciones en el mundo. A falta de este último recurso informativo por parte de muchos lectores, decidimos, gracias al patrocinio de un calarqueño, lanzar un volante con voces culturales locales y bajo la consigna de retomar el hito de ciudad culta con música y poesía en todos sus confines. Hemos invitado, sin tarjeta, a quienes sabemos dueños de versos, crónicas, cuentos, novelas y toda expresión estética capaz de mover la sensibilidad de nuestros conciudadanos. Salimos hoy, con traje informal, a recibir sus conceptos y ante todo, a recordarles la necesidad de leer. A todos aquellos escritores y poetas desconocidos o ignorados les ofrecemos espacio en este periódico, lógicamente, habrá un Comité de Redacción, jurado definidor de participantes en cada edición. A falta de rimbombancia nos llamaremos simplemente "PULGA DILETANTE"

 EL VIEJO Y EL PARQUE

Juan de J. Herrera González

Algunos lo extrañan a pesar de haberlo conocido como desmañado, mal hablado, pero incapaz de hacer daño a nadie sino a si mismo. Acostumbró gritar al mundo ¡libre, libre!, sentencia grabada en su mente desde cuando recibió su primera dosis de bóxer luego del fútbol vespertino en su pueblo en el sur del valle del Cauca. Desde entonces, peregrinó caminos, pueblos, montañas, buscando nuevos alucinógenos, haciendo combinaciones, mezclas y pócimas en desmedido afán por alejarse de su distante realidad juvenil donde una noche de fulgores desconocidos, abandonó su familia y al llegar la húmeda mañana, se vio solo frente a un mundo incomprendido e incomprensible.

Sus amigos hicieron el resto. Para paliar su pena prescribieron "remedio" en forma de cigarro, dimensión mágica para su amarga soledad; desde entonces, tuvo cada día imágenes y viajes a extrañas latitudes contadas por ellos en largas sesiones de alucinación. Reía al ver pasar unicornios y gatos voladores, veía el viento, oía colores y saboreaba ruidos. Otras veces, planeaba sobre ciudades, ríos, montañas riendo y gritando sin restricciones ¡libre, libre!

Hubo noches de terrible sensación; el alma pedía rienda al cuerpo, víctima de convulsiones cuando mixturas alucinantes navegaban en su sangre como huracán en cárdeno torrente, presto a salir por boca y nariz; esa sensación acabó por entregarle placer físico y mental. Cada día esperaba más y consumía mucho más, para sentirse mejor y saciar su hambre de fantasmas. Dedicó sus mejores años a la búsqueda de placeres imaginarios e ilusiones artificiales, haciendo cualquier oficio hasta llegar a basureros inmensos donde adquirió, luego de décadas de habitar entre deshechos y detritos, honorable título de reciclador.

Por su experiencia lideró grupos heterogéneos cuyo objetivo general y próximo era cobrar a la vida sus problemas; al gobierno, persecuciones diarias y a la sociedad, discriminante trato por su humilde apariencia. Cuando frisaban canas en sus sienes, decidió buscar mejores aires a pesar de haber adquirido severa tolerancia a olores indescriptibles, en esa labor de basuriego. Quizás su eterna consigna libertaria obligó su éxodo en búsqueda y huida de si, en esperanzada idea de hallar a otros y a nadie o encontrar a alguien donde no hay ocultos. Bajo los relámpagos de su cabeza pudo trasegar cintas asfálticas sin pensar siquiera seguir a norte o sur o hacia el sol o el ártico.

Alguna aurora despertó sus ojos aquí, en este pueblo lejano a su natal cuna; rodeado de policías: requisadas sus escasas ropas, indagada su vida, antecedentes, hechos, hasta confirmar narco-adicción en raro caso de vejez temprana por máximo consumo. Matriculado como adulto mayor, sin prontuario penal, recobra su libertad aunque tiene el estigma de rutinaria requisición para evitar venta de drogas a menores.

Cuando sus sueños de rebelde angustia terminan su jornada en tenues tardes cafeteras, bajo el escaño que cubre centenario guayacán, duerme solitarias noches alteradas por focos automotores o pasos de trasnochadores indiferentes a su ronco descanso.

Su cerebro con obtusos rincones donde apareció muchas veces su tierra lejana y su pretérita escuela, obligaron al viejo drogadicto a plasmar ideas locas en cartones, hojas, papeles de toda clase al punto que transeúntes desprevenidos, a la lectura de sus galácticos mensajes, entregaron monedas al fantasioso anciano. Conocido a fuerza de ir y venir entre los pobladores de la Villa, quienes a pesar de evitar su contacto, corearon mentalmente entre sonrisas, su consigna de eterno viajador ¡libre, libre!

Una mañana del año once de este siglo, el perro guardián de la plaza no ladra a su escuálida figura tendida, como siempre, bajo el frío escaño; medroso, huele al caído, emite gruñidos lastimeros. Entre asombro y valor los madrugadores llaman a la policía y saboreando indiferente tinto, comentan: al fin está para siempre: ¡libre, libre!

 CUENTÁFORAS

Hugo Hernán Aparicio Reyes

Premio Mayor
No era consciente entonces de que al negarme amor y concederme amistad, me daba su mejor parte.

Averno
¿De modo que tal como lo padecí en vida, el infierno es esta insoportable falta de ti...?

Motosierra
Aún cercenada del cuerpo, la vida se debatía en espasmos.

Espejo
Desde Blancanieves, se cuidan muy bien de hacerle preguntas tontas.

 CONFESIONES DE AMOR

Umberto Senegal

"No piense mal de mí, señorita. Mi interés por usted es puramente sexual".
Groucho Marx

  1. Sí, nos amamos demasiado pero ya no nos toleramos.
  2. Lo deseo y lo amo. Lo tengo claro desde cuando nos conocemos. Sin embargo, no quiero hacer el amor con él.
  3. Buen matrimonio el nuestro. Gracias al amor tan sólido, cada uno de nosotros maneja sus propios espacios. Yo, también manejo los de él.
  4. El amor es imprescindible. Lo primordial de mi vida junto a él. Sin embargo, no puedo sacrificar mis cosas por sus ideales.
  5. Te amo, pero prefiero estudiar. Y si es en universidad privada, mejor.
  6. Eres el amor de mi vida, aunque no es razón legítima para serte fiel.
  7. Me gusta hacer sexo contigo y te amo. Pero no son razones suficientes para dejarme sodomizar.
  8. No soy sádico, amor. Pero cuando me haces enfurecer, me veo en la necesidad de golpearte sin piedad. Entre el amor y la compasión hay un vasto abismo.
  9. ¿No te basta mi amor? Entonces no me pidas cocinar para ti, lavar tu ropa, planchar tus camisas y, mucho menos, leer tus poemas.
  10. ¿Qué tienes para ofrecerme, como garantía de tu amor, que no encuentre yo en Facebook?
  11. Si de verdad me amas, dime cuál es tu sueldo y confíame tus tarjetas de crédito.
  12. Te amo, pero me cansé de ser tu puta y quiero ser tu esposa.
  13. Cuando pagues los recibos de energía, agua y televisión, hablaremos de amor.
  14. Desde cuando te amo, te ves más interesante.
  15. Te amaré hasta cuando pueda. Tú, encárgate de lo demás.
  16. Nos complementamos: yo tengo mis ideales y él tiene los míos.
 BAGATELAS DEL VIEJOGUTI

Néstor Gutiérrez Henao

No dejo de asombrarme de cómo las cosas que antes nos parecieron invencibles, indestructibles, el paso de los años las reducen, las minimizan, las rinden a la insignificancia no obstante sus pasados gloriosos. Quizá es lo que nos pasa a nosotros mismos al paso de las juventudes acumuladas, por los derroteros que los hados nos predestinaron.

Volví a recorrer por los viejos caminos de la vereda, que en la mocedad me conducían a la Escuela Girardot en aquellos tiempos en los cuales no se hablaba de cambio climático, aunque al llegar a la edad turbulenta, sí apreciamos internamente ciertas calenturas y cuando los agostos eran agostos de sol y viento, lo que también era para un escolar del campo, sinónimo de cometas.

Recordé el inventario de guayabos y nísperos, también de mangos, que a la vera del camino me ofrecían por temporadas sus paradisíacos frutos. Recordé también cuando de regreso a casa percibía la silueta cordillerana que se hacía más alta y hasta más limpia bajo el dombo celeste, azulado, inmenso, profundo. Y deshaciendo pasos evoqué no sin nostalgias muchas, la leve brisa que agitaba las ramas de los árboles que exhalaban susurros de estío, mientras daba cuenta de la cosecha de turno. Y lo encontré allí, donde siempre, humillado en sus memorias, reducido en su caudal, coronado y circundado de pedruscos, el otrora furioso y temido Rio Santo Domingo. Un hilillo, tímido y apacible de agua suplanta el que fuera proveedor de leña para la cosecha en las playas contiguas a los cafetales, provenientes de los bosques nativos llegados en las tenebrosas borrascas del río que se anunciaban con el retumbar por el cañón de la vereda de su mismo nombre, antes de inundar sus riberas, dejando además en sus lodos exquisitas sabaletas, todo un tesoro y manjar del que disfrutaba con mis hermanas.

Lo recuerdo muy bien, porque una tarde de tormenta y avalancha, alzó en sus hombros de borrasca el emblemático Puente Rojo y lo llevó flotando cual velero, un kilómetro escaso hasta estrellarlo y destruirlo contra un par de añosos Cámbulos que aún lucen erectos en la que fuera la heredad del abuelo Ignacio.

 CREDENCIAL

Lunero Páez

He pegado mis ojos
a tu ventana
como gatos volados de un circo
espero no te escondas
y los pongas
a hacer malabares
en este teatro
que es tu calle donde vives.
Porque ya verás
del sexo blanco
hollarás el vientre
y de una matica
de su azul relincho
nacerás tu
pero más pequeña.

 VIAJE DE INVIERNO

Leidy Bibiana Bernal

El rostro dulce y la voz excitada del niño irrumpieron en el estudio.
– Papá, papá, mamá sigue aquí, suena y suena.
– Lo sé, también escucho su violín todas las tardes de lluvia.
– Papá, silencia un momento tu oboe y ven conmigo al jardín. Mamá ahora interpreta Viaje de invierno para nosotros.

La mano del oboísta no alcanzó a viajar desde su instrumento hasta la mano de su hijo. Justo cuando el niño la extendió, su padre se desvaneció, integrándose con la lluvia que caía tras la ventana.

 TARDE DE TOROS

Juan de J. Herrera González

El toreo es el único arte que juega con la muerte...
Henry Montherland.

Hiere el aire la aguda trompeta
grita su histeria el vulgo enfebrecido
sangre salpica mal herido un toro
que arrastra arena hacia sus negros lomos

Bruñido acero un hombre desenfunda
lo ajusta fuerte a ensortijada tela
brillan pelamen, y traje y banderillas
en danza cruenta de fatales quites

Arranca el toro, la muleta gira
ronca la bestia… incita el novillero
al viento salen volando los olés

En instantes de silencio artero
la daga cumple su misión insana
el inocente rueda y, la plaza estalla.

 DIATRIBA CONTRA LOS ÉMULOS

YO ME LLAMO... COPIA

De nuevo, Caracol Televisión ha puesto en escena por estos días un programa con un formato similar a los trillados concursos en busca de talentos. La reacción de la teleaudiencia ha sido la esperada y, al igual que en los realities, telenovelas y otras yerbas, el fin es el mismo: subir el rating y las ganancias al precio que sea. Lo demás no importa, de la misma manera como no importan los contenidos de la programación, siempre y cuando se logre impactar la galería. No importa que con el señuelo de la fama, que puede alcanzarse a través de la televisión, muchos colombianos que podrían ser magníficos cantantes sacrifiquen su talento y originalidad, vendiéndole el alma al diablo. Encima de todo, el programa está montado sobre la emulación al milímetro de tales o cuales figuras reconocidas de la canción. De ahí su nombre: "Yo me llamo"... Ver más----->

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