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 APUNTES PARA UNA CRÓNICA SOBRE EL ENCUENTRO

Por Libaniel Marulanda (libaniel@gmail.com)

A PROPÓSITO DEL II ENCUENTRO NACIONAL DE ESCRITORES "LUIS VIDALES", DE CALARCÁ

II Encuentro Nacional de Escritores, CalarcáLuego de un par de meses de ir y venir, de tejer de día y desbaratar de noche, cuando llegan noticias de los que vienen, los que quizás vengan y de los que no pueden, la temperatura dentro de esta olla a presión, que es el encuentro, comienza a hacer bailar la válvula. Y entonces, ese ir y venir y coser y desbaratar adquiere la categoría de carrera contra reloj, en donde la primera meta volante es el presupuesto. Por momentos, la diseñadora Lina María Cocuy, acapara nuestras admiradas miradas, pulsa su portátil y ajusta los controles de su vuelo creador en pos del diseño y diagramación de un folleto que ya se comió cuarenta páginas, con todo y el recorte espartano (o cubano) de las notas biblio-biográficas y fragmentos textuales de algunos de los veinticinco escritores que concurren, incluida la cuota de los que juegan como locales, reseña a la que el director del evento, Jaime Lopera, ha cercenado sus propias notas, en un arranque de pudor editorial, y a pesar de que su trayectoria literaria y su bagaje como gestor y gerente es tan amplia como la capacidad calarqueña de comer prójimo.

Lo que comenzó a gestarse como un proyecto de dimensión municipal, bien pronto consiguió elevarse a la altura misma de La Línea, ese vecino punto geográfico casi inaccesible, en cuya profusión de curvas y cuestas han quedado rezagadas tantas historias, sueños, esperanzas, vuelos poéticos , proyectos de vida... y la mitad del parque automotor del país.

Y así, dele que dele, a punta de llamar, insistir y convocar, reiterar y hacer coincidir la agenda para que el tiempo fuera una torta igualitaria, el grupo que, luego de una convocatoria abierta y democrática, se conformó para realizar el Segundo Encuentro Nacional de Escritores Luis Vidales, por fin pudo, el lunes primero de junio, anunciar con el mayor alboroto mediático posible la puesta en marcha de este encuentro literario donde la narrativa tiene la palabra. El tema este año será la novela histórica.

Y es que Calarcá es una pequeña ciudad con una vocación particular hacia el arte, pero en especial hacia la literatura, que ya en 1906 tenía periódico propio y, de paso, le echaba tierra a los colonos antioqueños del otro lado del río, a quienes, se dice, consideraban analfabetos y cacharreros: los Cuyabros, los de Armenia. En estos patios nació Luis Vidales, un poeta que supo marcharse a tiempo hacia la capital, inscribió la poética colombiana en el siglo veinte y, gracias a su obra transgresora y subversiva, hizo posible que ese naciente siglo, por lo menos, llegara a Colombia así fuera con un cuarto de siglo de retraso. Por eso el Encuentro Nacional de Escritores lleva su nombre.

La oficina de la secretaría de la casa de la cultura de Calarcá ha estado sometida al asedio de los impredecibles a lo largo de estos meses y, como en el bestiario de Cortázar, ha sido preciso que el tigre de las dificultades se traslade y reacomode, de tal modo que al final, y ante la evidencia feliz del programa ya listo y confirmado, el grupo realizador del encuentro puede cantar victoria sobre el cuerpo del felino.

Y, desde luego, en el seno mismo del grupo promotor, como en las mejores familias, han tomado asiento no sólo todas las vertientes de la narrativa. Porque, aunque sea ropa para lavar en casa, hay que señalar que aquí también han tenido cupo el oportunismo y la mitomanía. Como en todo evento que se respete alguien se cuela y, en lo que a este evento concierne, en gracia a la verdad hay que anotar que, con la frescura de Rin Rin Renacuajo, cierto personaje respondió a la convocatoria, se hizo pasar por periodista, ensayista, gestor cultural y escritor. Sin embargo, y por suerte para el Encuentro, su exceso de frescura lo llevó, incluso, a plagiar sin titubeos hasta una entrevista al escritor Eduardo Galeano, realizada por El Clarín de Chile en marzo de 2009, y que el farsante puso a circular como suya en correos electrónicos enviados a diestra y siniestra. Este hurto intelectual fue descubierto a tiempo y el farsante bajado de su pedestal.

Ha sido frecuente la presencia de Martha Cecilia Riveros, primera dama, siempre atenta a las inquietudes de los organizadores, igual que su esposo, el alcalde Carlos Enrique López Murillo, cuya neutralidad y confianza en la organización del encuentro ya quisieran tener otras poblaciones y otros gestores. Hay que celebrar y abonarle su respeto hacia el proceso de escogencia de los escritores invitados.

El programa se realizará en la Casa de la Cultura Lucely García de Montoya, un ente de enrevesado destino, una especie de doctor Yekyll y Mister Hyde, con doble carácter, porque es una fundación (ONG) y es una institución municipal. Allí existen dos bibliotecas: una antigua y bien surtida y otra actual, que poco a poco crece, pero donde no se encuentra un solo ejemplar de autores como ¡el mismo Luis Vidales! , o don Segundo Henao, uno de los fundadores de Calarcá, quien escribió "La Miscelánea" en 1921. En días anteriores, por curiosidad, pregunté por algún libro de Noel Estrada Roldán (otro importante poeta de calarqueña adopción) y ni siquiera era conocido por el amable funcionario encargado de la biblioteca a la que se puede acceder, porque la otra está vedada al público y, por lo que presentimos, está destinada al regocijo gástrico de los comejenes que vendrán inexorablemente a dirimir el conflicto, en última instancia.

El comunicador cultural, presentador y cineasta, Alejandro Herrera, se ha constituido en otro acelerador del proceso. Una y otra vez ha realizado tomas para televisión y grabaciones para la radio. En los próximos días, anteriores a la inauguración del Encuentro, el país entero recibirá el bombardeo noticioso que de reunión en reunión ha estado urdiendo este joven que desde varios años atrás decidió regalarle a la audiencia de RCN radio la placidez irremplazable del sueño y de la cama en las madrugadas, cuando emite sus noticias y comentarios sobre el quehacer cultural del Quindío.

No es la primera vez que Calarcá encara proyectos de amplia dimensión. No olvidemos que en el año de 1989, se realizó aquí el Primer Festival Mundial del Humor Gráfico, y que de esa experiencia nacieron muchos de los grandes caricaturistas de la región y el país.
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Néstor Jaime Ocampo G.

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