Cargando...
Logotipo calarca.net

LIBANIEL

Logotipo calarca.net
Buscar dentro de calarca.net usando:
MOMENTOS MEMORABLES DE MILITANCIA MUSICAL

Lanzamiento del libro de Libaniel MarulandaPor Libaniel Marulanda.
libaniel@gmail.com

PRÓLOGO

¿No será más bien que la gente termina por aceptar aquella basura que muele una y otra vez la radio o la televisión y responde al estímulo como perro a la campanilla de Pavlov? Con esta pregunta, contundente como todo su libro, Libaniel Marulanda, músico, cronista, rebelde, uno de los conversadores más amenos que he conocido y, sobre todo, un bohemio de bohemios, nos pone el dedo en la llaga.

Porque aunque de pronto no fuera su intención, 'Momentos memorables de militancia musical' es una herida de cuerpo entero de la cultura popular del occidente colombiano, de la política contestataria de los años ochenta y de los amores y desamores del público con las expresiones artísticas que han recorrido su territorio en los últimos treinta o cuarenta años.

En una narración impecable, sustentada en la experiencia personal y en su visión sobre los más variados fenómenos, Libaniel nos lleva de la mano en un relato ameno y salpicado por anécdotas, muchas de ellas inéditas, que permiten entender los porqués de varios fenómenos, como la lucha para que el bambuco, el bolero y el tango no sucumban ante los nuevos ritmos que han invadido a la sociedad de hoy.

Los perfiles de los personajes a quienes él conoció tan íntima, poética y musicalmente, nos transportan a las escenas de la creación de un lenguaje popular que con frecuencia tuvo que nadar en aguas turbulentas y calmas, simultáneamente.

Uno de los cantantes quindianos Álvaro Perdomo, permite entenderlo: Como casi todos, desde años antes había comprendido que en la región era de un todo imposible soñar con vivir del arte y ganarse unos pesos con el canto o la declamación. Pero una cosa era comprender y aceptar la realidad económica y otra, muy distinta, abandonar la música y la poesía popular así porque así; no señor, tampoco...

Lanzamiento del libro de Libaniel MarulandaEntre ellos, debo mencionar a uno de los poetas y compositores más importantes de Colombia, quien vivió la efervescencia de los setenta y ochenta, y navegó entre la publicidad, la militancia política y la creación de varias de las mejores letras de nuestra música 'protesta'. Nelson Osorio Marín, autor de casi todo el repertorio del dueto de Ana y Jaime, fue también un excepcional ser humano, querendón y solidario. Valga una revelación personal: de su mente prodigiosa y, luego de un fin de semana completo en una finca en Sasaima, en la que nos obligó a varios de sus más cercanos a un interminable juego de palabras, surgió el título de mi primer libro, Las Guerras de la Paz. Pero esta es harina de otro costal.

En 'Momentos memorables de militancia musical' encontramos historias muy divertidas, como aquella en la que el gran tanguero argentino Roberto Mancini logró volarse con el más preciado trofeo de su larga historia de vida: la única hija mujer del cascarrabias dueño de Todelar. O la influencia del primer narcotraficante colombiano, Carlos Lehder, en la vida cotidiana de los quindianos. Y nos recuerda que, además de ser pródigos en talento artístico, también lo son en la procreación de personajes superlativos, como lo fueron Blanca Varón (en el mundo de la prostitución de alta gama), Tirofijo (en la guerrilla), Garavito (el violador y asesino de niños) y Carlos Oviedo Alfaro (político, asesino y testigo de crímenes como el de Luis Carlos Galán).

Esta referencia está contenida en su descripción del terruño, que es tan amorosa como sincera: El Quindío, con Armenia al frente, ha sido considerado un territorio de verdes contornos, hechos asombrosos y (los ya mencionados) personajes superlativos: Blanca Varón, Lehder, Tirofijo, Garavito y Oviedo; una nostalgiada prosperidad agrícola; un poeta fundacional de sonoros timbres; una población Gay de predominio calarqueño, tan culta como emprendedora; una cuna de empresarios, farsantes, políticos torcidos, prósperos comerciantes, culebreros, emigrantes, traquetos, afortunados herederos con asiento en el Jet-Set… en fin, toda la miscelánea que hubiera deseado Discepolín para su "cambalache problemático y febril". Como si no bastara con eso, el terremoto volteó patas arriba un departamento tenido como modelo y una ciudad llamada milagro. El orgasmo telúrico develó engolamientos y peladuras.

Pero están además la tristeza, la rabia y la desesperanza, como cuando, a propósito del reguetón y el despecho, que han arrasado con el tango, el bolero y, sobre todo, con la 'carrilera' (de la carrilera al despecho hay mucho trecho), enfatiza: La música ha sido víctima en todos los tiempos de la ambición desbordada de productores y empresarios. El mercado requiere vender lo que sea y el sentimentario popular es rentable. Los promotores argumentan que producen lo que el público quiere.

O como cuando explica, con conocimiento de causa, que hoy, para ser escuchado en la radio y posicionar una canción, es imperativo acudir a La payola, un aberrante sistema de pago que exigen los que programan la música, convirtiendo muchas veces en estrellas mediáticas a pésimos cantantes y compositores y sepultando el talento que no acude a esa práctica.

Lanzamiento del libro de Libaniel MarulandaCon gran erudición se pasea por los principales ritmos de todos esos tiempos, el tango, la música de carrilera, bambucos y boleros, así como por los instrumentos que conoció y ha disfrutado en su largo oficio de músico. También están los orígenes de la Salsa y, por supuesto, la canción social, sin olvidar la música mexicana, la protesta, la política y la politiquera –como el mundialmente conocido himno de la izquierda, La Internacional-.

En el campo instrumental, narra con sapiencia y humildad sus conocimientos sobre el acordeón, el bandoneón, el tiple y la guitarra. Y con su gran sentido poético, nos plantea que con firmeza creo que la música popular debe fluir con el ímpetu de río en invierno y jamás empozarse como ciénaga en verano.

El lector disfrutará, en estas letras, de un retrato antropológico, político e histórico del Quindío, con sus atributos, falencias y riquezas. Y también con gran sentido crítico, como cuando advierte que: a pesar de la historia y los sucesos quindianos, la obra y creación de autores y compositores ha evadido el compromiso primario del arte frente a la historia y la realidad. La música quindiana se ha centrado en la descripción paisajística, dentro de un cierto primitivismo estético. Es como si el tren de la historia no hubiese pasado por el Quindío.

Olga Behar
Santiago de Cali, diciembre 29 de 2015