Cargando...
Logotipo calarca.net

LA COLONIZACIÓN DEL QUINDÍO

Logotipo calarca.net
Buscar dentro de calarca.net usando:
CAPÍTULO XVI: REGIONALISMO

Por Jaime Lopera Gutiérrez
jailop1@gmail.com

Hacia la década de 1930, el café determina aún más su extraordinaria influencia en el comercio exterior colombiano (110). Al intensificarse su producción —como consecuencia de los precios remunerativos que obtenían los nuevos caficultores— también se hizo necesaria en el Quindío la mano de obra en las labores de recolección y de beneficio. Atraídos por las perspectivas de buenos salarios, muchas familias de Santander, de Boyacá y de Cundinamarca se instalaron en el Quindío. Al llegar, comenzaron a cultivar papa, fríjol y otros productos alimenticios. Al asentamiento, como llaman los sociólogos este proceso, siguió posteriormente la rivalidad de los inmigrantes de otros departamentos con los antioqueños y los caldenses arraigados, como veremos luego.

La explotación de la tierra fue intensiva. El ingreso cafetero acusaba un alto nivel y, paralelamente, el sector comercial y un poco del artesanal, mostraban un adelanto notorio. Con la economía cafetera se consolidó la supervivencia de estas poblaciones.

Después de la Primera Guerra Mundial no solamente comenzó a expandirse la producción del grano, sino que también se van conociendo las innovaciones para la producción y los beneficios modernos en el orden de nuevos artículos y de bienes de consumo que llegan en los vapores del río Magdalena o por la vía del Pacífico.

Por dicha época se fundamentan las relaciones de producción derivadas del desarrollo de la clase de propietarios cafeteros, antes arrieristas, que además usufructúan el poder político y van determinado el curso de estas poblaciones con su predominante influencia económica (111).

La explotación de la tierra fue intensiva. El ingreso cafetero acusaba un alto nivel y, paralelamente, el sector comercial y artesanal mostraban notorios adelantos. Con la economía cafetera se consolidó la supervivencia de estas poblaciones.

La inflación de 1926 originó problemas en toda la economía cafetera, pero es el comienzo de una actividad económica nacional sin precedentes. Con el ascenso de los precios de los artículos de primera necesidad al parecer hubo el requerimiento de aumentar los sembrados de café para compensar con nuevos ingresos el alza del costo de la vida, siquiera unos dos años después de la crisis. Esta inflación provocó fenómenos subsecuentes como la pérdida en el valor adquisitivo de la moneda por exceso circulante; desapareció el crédito a los productores, se anularon los efectos del ahorro y la inflación hizo sentir su fuerza especial sobre la masa de trabajadores asalariados, aparceros y pequeños propietarios del Quindío. Este fenómeno se observa en las cifras al tomar en cuenta que los depósitos en público en Caldas descendieron en los años siguientes a 1926. Antonio García en su «Geografía Económica de Caldas» (segunda edición, 1978, publicaciones del Banco de la República , Archivo de la Economía Nacional , Bogotá, pág. 476) ofrece numerosas indicaciones al respecto.

Para protegerse, la gente ahorra cualquier ingreso suplementario y así aumenta las cuentas de ahorros, entre 1926 y 1931, en un 280 por ciento, aproximadamente. Este último dato quizás pueda explicar parte de la baja en depósitos bancarios, lo cual parece trasladarse hacia el incremento de los préstamos hipotecarios sobre propiedades cafeteras como garantía, con lo cual trata de paliarse la recesión.

Los bancos, como es usual, aseguraban sus deudas en época de inflación y es así como estos préstamos hipotecarios se aumentan entre diciembre de 1926 y diciembre de 1927. Pero a partir de 1931 el fenómeno se mueve a la inversa y esta clase de préstamos desciende en su volumen hasta 1936.

Es precisamente el período de 1926—1931 el de mayor intensidad en el proceso de concentración bancaria. «Los grandes bancos, dice un autor, condicionados por las nuevas circunstancias del capitalismo, desplazan fácilmente a los bancos regionales, institutos creados para facilitar el juego del pequeño capital comercial». Bancos regionales (como los de Cali, Pereira y Manizales) se concentran en Bogotá pero multiplican sus sucursales y agencias en la zona caldense hacia 1928.

La inauguración del régimen liberal y el conflicto con el Perú movilizan nuevas inquietudes. Ya hay revistas literarias —«El Faro» es una de ellas— y se discuten las noticias en las tertulias del pueblo. Como el mercado cafetero va en ascenso, se amplían los consumos de las gentes y se aumenta la tasa demográfica. (Si en 1912 teníamos 6.486 habitantes, en 1938 teníamos ya 35.230). Calarcá deberá entonces extender sus servicios públicos para adecuarlos a las necesidades de la población en crecimiento.

En forma simultánea familias de Cundinamarca y Boyacá, ya arraigadas en suelo quindiano, acrecen su influencia en los destinos de esta ciudad. Como lo señalamos anteriormente, al principio solo cultivaron papa y otros productos alimenticios hasta adquirir ahorros que más tarde serían canalizados hacia la producción cafetera. Entonces los cundiboyacenses se hacen cargo de su nueva situación competitiva con las familias antioqueñas y caldenses, y deciden invertir en la política que tradicionalmente ha sido manejada por estas. La riqueza cafetera entra en pugna cuando sus poseedores encuentran en el regionalismo un aliciente para una lucha por el poder.

En las elecciones, los «orientales» o cundinamarqueses, que habitaban un sector diferenciado de la población (el barrio Fusa, que hoy se denomina San José) votan por sus propias listas y llevan al concejo una representación adecuada. Como las plantaciones rinden lo suficiente para una vida sin estrechés, se van creando los estímulos políticos para suscitar preocupaciones inmediatas, sobrevivir al tedio y aprender a manejar los intereses creados por una avanzada de familias «orientales» que estaban buscando un puesto bajo el sol.

Suponiendo que la clase dirigente colombiana podía estar interesada en dividir políticamente al pueblo, la provincia es un caldo de cultivo para este ideologismo. Al perder el conservatismo y llegar López Pumarejo al poder, la lucha entre facciones regionales —o, por decirlo así, entre nativos e inmigrantes— parece trasladarse al campo de la política liberal y conservadora, y por ello se ahondan las diferencias en la medida en que prevalece este tipo de sectarismo.

En el terreno económico, el cambio sigue siendo favorable. Al acelerarse la producción cafetera y encontrar esta buenos mercados externos, los habitantes del Quindío, favorecidos por un cultivo de vertientes que se adaptó eficazmente a las condiciones de la región, fueron perfeccionando los instrumentos de producción para multiplicar la capacidad productiva del régimen económico basado en el café. El medio geográfico y la población constituyen la materia de este proceso productivo —aun cuando no la base del proceso histórico—. La región se enriquece; los grandes propietarios aumentan sus propiedades; el comercio se desarrolla incesantemente, y comienzan a llegar miles de trabajadores agrícolas para constituirse en una fuerza de trabajo de tipo trashumante que, con el correr del tiempo, habría de establecerse en los suburbios de las poblaciones quindianas.

Sobre este campesinado ejercen su influencia los grandes terratenientes cafeteros o los campesinos ricos metidos a la política. El llamado cacique puede concentrar todo su interés en esa masa usualmente analfabeta. Como las realizaciones principales de López no dividen sustancialmente al pueblo en la base, el partido de oposición acude al sectarismo desde el parlamento, la prensa o desde los mismos púlpitos, en compañía de algunos clérigos que se hacen anticomunistas defendiendo, por ejemplo, aquel régimen que había encontrado en el incendio del Reichstag un fácil pretexto para «salvar» a la civilización occidental del peligro comunista.

CITAS

(110) Según Palacios, "la expansión cafetera de los veinte se basó en cultivos tradicionales, extensivos de baja tecnología pero que mantenían costos de producción muy bajos, debido a que e1 nivel de vida de la mayoría de los campesinos productores bordeaba la subsistencia". De todos modos, los índices de crecimiento del comercio exterior colombiano (valores en dólares) mostraban incrementos, (según el cuadro 77, pág. 495, de 'El café en Colombia").

(111) Queda por elaborarse una más amplia monografía de este fenómeno social (aparte del esfuerzo de Eduardo Santa) a partir del arriero enriquecido con el transporte de recuas, que pasa del transporte público o hacendado cafetero y luego a cacique influyente político local.