Por Manuel Gómez Sabogal. (manuelgomez1a@gmail.com)
Esta semana ha sido muy violenta. Demasiado. Asesinatos, violaciones, suicidios. Y lo más grave es que aquí
no pasa nada. Los niños y las niñas siguen suicidándose y como si nada sucediera.
Además, pandillas, jóvenes desorientados, todos tomando decisiones impensadas en un país lleno de
corrupción, políticos mentirosos y una sociedad que calla porque no se quiere meter en lo que no le
importa.
Un niño que llega a su salón de clase y delante de todos se pega un tiro. Una niña de 20 años, con hija de
4 meses, decide colgarse de una viga en su casa. Otro menor, por un regaño de su papá, se cuelga.
"Un profundo estupor causó ayer viernes en Colombia el suicidio de un niño de ocho años
que se lanzó por una de las ventanas de su colegio en Bogotá, tras rezar las oraciones diarias
que acostumbran hacer en el centro educativo".
Anthony Herrera había manifestado días atrás a su padre y a uno de sus amigos que no quería
vivir más, pero estos no le prestaron mayor importancia a las declaraciones
del niño. "Cuando
el niño se subió a la ventana una persona vio al niño en el cuarto piso,
y se preguntó ¿qué hace en un cuarto piso? El niño se echó la bendición, alzó los bracitos
y se lanzó. Cuando cayó, el niño levantó su pie izquierdo como queriéndose parar", relató
ayer viernes el sacerdote Jesús Hernán Orjuela, asesor espiritual del colegio."
Tomo apartes de un estudio realizado por algunos médicos y encuentro:
"En la evaluación inicial por pediatría, se identifican como probables factores precipitantes del
intento suicida, la presencia de tristeza o aburrimiento en 4 (25%) menores; otros 3 (18.7%) refieren la
presencia de alguna forma de abuso; 2 con posible abuso sexual y 1 con abuso físico; en 4 (25%) se
encuentra un acontecimiento vital estresante (2 un serio altercado con la madre; otro lo atribuye a la
pelea con un hermano y el cuarto a la unión de varios sucesos como ausencia del padre, relaciones
familiares conflictivas y problemas escolares); en 5 (31.2%) de los menores no se identifica un claro
factor precipitante."
Tristeza o aburrimiento. ¿Por qué? Son niños, adolescentes, pero con padres que no los miman, los
acarician, los abrazan, los consienten. Los dejan al libre albedrío.
Depresión que hace que los niños y los jóvenes sientan que están solos en su hogar, en el colegio, en todas
partes. Nadie les habla, nadie les comunica nada, no los dejan hablar, expresarse.
Formas de abuso. Lo sabemos, lo tenemos presente, nos damos cuenta. Constantemente lo vemos en periódicos y
en televisión, pero nos hacemos los que no entendemos y como tampoco tiene qué ver con alguien cercano, no
importa.
Son apenas algunos factores. Hay más y lo sabemos. El hogar que no es hogar y el colegio que no los recibe
como personas, sino como estudiantes con un contrato con el colegio. Profesores que tienen problemas con
sus hijos y que tampoco los saben resolver, se enfrentan a 40 ó 50 en cada curso.
Nadie les presta atención a los niños y a los adolescentes. No importan, no interesan. "Es que los
jóvenes de ahora... " Escucho siempre. Pero nadie ayuda, nadie colabora, no hay cooperación. No
interesa. "Los jóvenes de ahora... " "Nuestra época era diferente..." Frases que, a
veces, me desesperan y me inquietan.
Hay padres y docentes que siempre están utilizando el retrovisor y no el panorámico. No se dan cuenta que
los niños y los jóvenes requieren más atención. No la hay. No aparece por lado alguno.
"Cali es una de las ciudades de Colombia donde mueren más jóvenes asesinados. Entre 1993 y el 2007,
como consecuencia de la violencia que acosa a esta ciudad, 2.690 menores de edad perdieron la vida. El
87,9% de los menores muertos en los últimos años estaba entre los 14 y los 17 años; y el 91,9% eran
hombres. Cifras de un panorama trágico."
Muchos de los jóvenes que son asesinados o asesinan, no son malos. Los volvimos así. "No son malos, es
que tienen hambre. Y no es una excusa, pero sí el pretexto que los hace vulnerables ante el delito. Por
eso, las muertes de esos culicagados se volvieron pan de cada día". Investigador criminalístico.
Además, esa prensa amarillista, periódicos como El Caleño, Qué hubo, El Espacio, Vea Pues, y muchos más
incitan a la violencia. Convidan a derramar más sangre. Sus titulares son horrorosos, pero les interesa
vender y muchos lo hacen para satisfacer su morbo.
Lo sicarios adolescentes, jóvenes ven cómo su muerto aparece en primera página con un titular macabro, pero
vendedor: "Iba por pan y le dieron pum", "Pepiaron al grillo", "Casi no le cabe
el plomo" y muchos más que estremecen, pero no interesan. Esos periódicos venden y hacen que esos
sicarios adolescentes, jóvenes se sientan orgullosos. Guardan esas páginas que les sirven como anexos en
su hoja de vida. Se sienten orgullosos de que su muerto apareció en primera página y las van mostrando
para nuevos contratos.
Suicidios, asesinatos, pandillas. Niños, adolescentes y jóvenes metidos en una trampa mortal. Nadie les
ayuda, nadie se preocupa. No pueden estudiar porque sus padres no tienen dinero. No pueden trabajar,
porque nadie les da la mano.
¿Qué vamos a hacer? |