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MANUEL GÓMEZ

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UN MENSAJE

Manuel Gómez SabogalPor Manuel Gómez Sabogal.
manuelgomezuq@gmail.com

¡UN MENSAJE LLENO DE ESPERANZA, AMOR Y COMPRENSIÓN... PARA TI... HIJA! SALUDOS... TU PAPÁ.

Un mensaje que deberíamos dar a nuestros hijos y a todas las personas que nos interesan.

NO TE METAS EN MI VIDA

Recordaba una ocasión en que escuché a un joven decirle a su padre: ¡NO TE METAS EN MI VIDA!

Esta frase caló hondamente en mí, tanto, que muy frecuentemente, la recuerdo en la relación de padres e hijos y me imaginaba yo siendo aquel padre y lo que le respondería a mi hija. HIJA, YO NO ME METO EN TU VIDA, TÚ, TE HAS METIDO A LA MÍA.

Hace ya más de 22 años, gracias a Dios, y por el amor que ambos papi y mami, nos hemos tenido, llegaste a nuestras vidas, ocupaste nuestro tiempo, durante casi los nueve meses enteros. Mamá se sentía muy feliz Yo tuve que repartirme entre las tareas de mi trabajo y las de la casa para ayudarla. Ya no podíamos ir a todas las reuniones, no frecuentábamos tanto a los amigos, de hecho de muchos de ellos nos separamos por ti. Los últimos meses, antes de que llegaras a casa, tu mamá no dormía y no me dejaba dormir. Me tenía que despertar temprano para ir a trabajar. Sin embargo, me tenía que esforzar por ser paciente y ayudar a mamá a que se sintiera mejor, para que tú estuvieras bien. Los gastos aumentaron increíblemente. Tanto que gran parte de lo nuestro se gastaba en ti. Un buen médico que atendiera a mamá y la ayudara a llevar un embarazo saludable, en medicamentos, en la maternidad, en comprarte todo un guardarropa. Mamá no veía algo de bebé, que no lo quisiera para ti, una cuna, un coche, todo lo que se pudiera con tal de que tú estuvieras lo mejor posible. Ni siquiera me di cuenta cuando dejé de comprarme cosas para mi, y tu sabes que la música, etc... son mi delirio.

¿NO TE METAS EN MI VIDA? Llegó el día en que naciste. Había que adaptar un cuarto para el bebé. Desde la primera noche no dormimos. Cada tres horas como si fueras una alarma de reloj, nos despertabas para que te diéramos de comer, otras te sentías mal y llorabas y llorabas, sin que nosotros nos sintiéramos tranquilos, pues a veces no sabíamos qué te sucedía y hasta llorábamos contigo.

¿NO TE METAS EN MI VIDA? Cuando estuviste enferma, nosotros tuvimos que suspender muchas de nuestras salidas. Tu mamá ya estaba muy bien arreglada para ir a alguna reunión (Después de meses de no salir). Yo estaba a punto de pasar por ella y me llamaba, cambio de planes, la niña tiene fiebre, no podremos ir.

¿NO TE METAS EN MI VIDA? Empezaste a caminar. Yo no sé cuándo hemos tenido que estar más detrás de ti, si cuando empezaste a caminar o cuando creíste que ya sabías. Ya no podíamos sentarnos tranquilos a leer el periódico o a ver la televisión, porque para cuando nos dábamos cuenta, te perdías de nuestra vista y teníamos que salir tras de ti para evitar que te lastimaras.

¿NO TE METAS EN MI VIDA? Todavía recuerdo el primer día de clases, cuando no querías ir al colegio, ya que tú en la puerta de la casa no querías soltarnos y entrar al bus. Llorabas y nos pedías que no te dejáramos ir. Tuvimos que pedirle a la maestra que te mimara para que fueras tomando confianza. Después de tanta confianza que tomaste, hasta te olvidaste de nosotros. La mayoría de las veces te olvidabas de despedirte cuando bajabas del bus corriendo para encontrarte con tus nuevos amiguitos.

¿NO TE METAS EN MI VIDA? Del colegio, en primaria, recibíamos notas: no hace caso, es indisciplinada. Fuiste creciendo y contigo fueron creciendo las aventuras.

¿NO TE METAS EN MI VIDA? Seguiste creciendo, querías ir muy a prisa, te urgía conocer todos los lugares de diversión de la ciudad, apenas tenias 13 y ya querías ir a todas las fiestas de tus amigos que cumplían 15. Ya no querías que te lleváramos a tus reuniones. Nos pedías que una calle antes te dejáramos y pasáramos por ti una calle después, porque ya eras "cool". No querías llegar temprano a casa, te molestabas si te marcábamos reglas, no podíamos hacer comentarios acerca de tus amigos, sin que te volvieras contra nosotros, como si los conocieras a ellos de toda la vida y nosotros fuéramos unos perfectos desconocidos para ti.

¿NO TE METAS EN MI VIDA? Constantemente tu mamá tenia que estar acomodando las mismas cosas de tu cuarto (incluso fuera de él), pues ella las arreglaba un día y al otro tenia que volverlo a hacer pues ya estaban desordenadas nuevamente. Yo, he preferido no entrar a tu cuarto. Pero tampoco dejas todo en orden en las áreas comunes de la casa. No te gusta asear, limpiar, ver todo en orden.

¿NO TE METAS EN MI VIDA? Cada vez sé menos de ti por ti misma, sé más por lo que oigo a veces, de los demás. Dices que nada más te regaño o hago comentarios negativos, y todo lo que hago está mal. Con tantos supuestos defectos te he podido dar lo que hasta ahora tienes. ¿Seremos entonces tan tontos y torpes como seres humanos? Tu mamá se la pasa en vela cuando no llegas temprano o a la hora acordada. De pasada, no me dejas dormir a mí porque no llamas y no sé dónde estás. Últimamente, solo me buscas cuando hay que pagar algo o necesitas dinero para la universidad o salir; o peor aún, te busco, cuando tengo que llamarte la atención. Prefieres los amigos o amigas. A veces, creo que soy un desconocido. Es como si jamás hubieras estado conmigo o con nosotros. No me cuentas, no me dices nada. Es como si te fuera a reprochar. Como si tus amigos o amigas fuesen los únicos en tu vida. Ellos que te conocen hace menos tiempo. Con quienes poco o nada has convivido.

¿NO TE METAS EN MI VIDA?

REFLEXIÓN

De seguro algunos de estos MUCHACHOS hoy ya maduros, no estarían vivos. Si solo los padres se hubieran metido inicialmente y luego hubieran abandonado la tarea, de alimentar, de educar, de cuidar; etc.. Muchos de los hijos no habrían logrado ninguna meta a pesar de los esfuerzos de sus padres. Si los papás no cuidaran lo que hacen, a dónde van y con quién, quizá muchos ya no estarían entre nosotros, o quizá estarían en un hospital o presos de algún vicio. Pero estoy seguro que ante estas palabras NO TE METAS EN MI VIDA, podemos responder juntos:

HIJA, YO NO ME METO EN TU VIDA, TÚ TE HAS METIDO EN LA MÍA Y TE ASEGURO QUE, DESDE EL PRIMER DÍA HASTA EL DÍA DE HOY, SOY EL HOMBRE MÁS FELIZ DEL MUNDO.

Sé que los padres no somos PERFECTOS, los hijos, MUCHO MENOS, O SI NO, ESPERA UN POCO A QUE LLEGUEN LOS CRÍTICOS MÁS IMPLACABLES DE ESTA VIDA... ¡TUS PROPIOS HIJOS!

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