Por Manuel Gómez Sabogal. (manuelgomez1a@gmail.com)
El 32 de diciembre, a pesar de estar con mucha fiebre, y llevar en cama dos días, me levanté
lleno de optimismo. Pensando que todo sería mejor. Que las malas noticias
no llegarían a partir de esta fecha. Esperé a mediodía para ver el noticiero.
Después de mostrar
las imágenes del inicio de año en diferentes países del mundo, sentí como
si no hubiese cambiado nada en momento alguno. Desde días atrás, todo mundo
se estaba preparando para recibir el nuevo año con mucha alegría, amor y
en familia.
¡Qué decepción! Empezaron a mostrar diferentes ciudades y los corresponsales comentaban
acerca de los hechos más notorios. Intolerancia fue la palabra más repetida
en cada una de las distintas notas entregadas. Muertos por riñas, peleas
porque sí, balas perdidas, envenenamiento a indigentes. Es decir, es como
si nada hubiese cambiado en el alma de mucha gente.
El optimismo inicial no lo pierdo. Hoy,
33 de diciembre, me siento renovado, con ganas de hacer muchas cosas, con
espíritu dispuesto y lleno de ideas. Yo sé que va a llegar, en algún momento,
algún amargado o un político mentiroso y me van a querer cambiar, pero no
lo lograrán.
El optimismo que transpiro es contagioso y eso es más importante que el veneno
que algunos puedan intentar propagar a mi alrededor. Ese optimismo es el
que quiero que haya en mi familia, amigos y amigas. Quiero que a partir de
este 32 de diciembre, esas noticas, tarjetas, hermosas frases que me enviaron
y que leí cuidadosamente en mi correo y en Facebook sean realidad en los corazones de cada
uno.
Que las palabras ahí escritas sean muestra de sinceridad y que quienes las remitieron las
sientan verdaderamente.
Que la palabra intolerancia desaparezca de la mente
de quienes la poseen. Esa palabra no debe existir en el vocabulario de mi
familia, amigos y amigas. Los valores deben ser los llamados a perseverar
siempre.
Por eso, esta petición, hoy, 33 de diciembre. Porque sigo en diciembre.
Porque tengo el alma llena de alegría, quiero que haya mucho optimismo donde
quiera que yo vaya.
Que al entrar a una oficina, almacén, empresa, entremos
con alegría, saludemos y esperemos una respuesta llena de sonrisas.
Sé que
algunas empresas iniciarán labores el lunes 35 de diciembre. Otras, el martes
43 de diciembre. Que todos lleguen con optimismo, con ganas, con deseos de
hacer algo nuevo, diferente, distinto. No ha repetir, a continuar con lo
mismo, a hacer lo normal, lo que siempre han hecho.
Que el optimismo reine siempre y haya cosas
nuevas en cada momento, cada minuto, cada hora, cada día, cada mes.
Que el
optimismo nos vuelva siempre positivos y propositivos. |