Por Manuel Gómez Sabogal. (manuelgomez1a@gmail.com)
Los niños, siempre los niños. En octubre se habla del mes de los niños y a pesar de
muchas notas de prevención dirigidas a padres y familiares, los niños son violentados, asesinados.
Prensa y radio hacen campañas, pero nadie escucha.
En diciembre, nuevamente las campañas para que no haya pólvora. Para que los niños no
utilicen algunos elementos con los cuales puedan quemarse. Sin embargo, los casos se presentan a diario. La
noche de las velitas puede ser nuevamente desastrosa en todo el país. No es para decir que en Colombia
habrá menos quemados que el año anterior o que las estadísticas favorecerán la
suerte de muchos niños.
Padres que dejan solos en casa a muchos niños. Estos utilizan pólvora y se queman. Padres que
dejan que sus hijos jueguen con ese veneno y también se queman. Padres que se dedican a jugar con
pólvora en presencia de los pequeños y los queman. Es decir, padres irresponsables que luego
correrán con sus hijos a hospitales, clínicas y centros de salud para que les salven un ojo, las
manos, los deditos.
Primero, casi treinta segundos de alegría y luego, en el mejor de los casos, permanentes cicatrices
no solo en el corazón, sino en diferentes partes del cuerpo.
Qué bueno empezar a cuidar los niños y niñas en este país. Talleres para los
padres, encuentros con los educadores en escuelas y colegios en la sección de primaria. Que padres,
familias, profesores, niños y niñas entiendan que las campañas de prevención son
importantes.
¿Por qué cruzarnos de brazos y dejar que los niños y niñas tan indefensos no
nos importen? Qué bueno iniciar una campaña, así sea en nuestra ciudad, en defensa de
niños y niñas.
¿Y los asesinatos de niños y niñas cuándo pararán? Nos volvimos
demasiado tranquilos, impasibles. Es un tormento ver televisión, escuchar noticias. Como que seguimos
con la mirada perdida en el vacío sin importarnos nada de lo que acontece con niños y
niñas.
¡Por favor, entendamos que esos niños y niñas merecen vivir! |