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Directora: Leidy Bibiana Bernal Ruiz ~ minificciones@yahoo.com

 NÚMERO 11

LA GRAN MURALLA
Umberto Senegal
Colombia

Durante los primeros meses, llegaba gente de todos los pueblos y ciudades a mirar a Wang Kuo-Wei. Wang era apuesto, joven y poeta. Wang no fue fiel a su primer amor y por culpa suya la frágil Tzu-yeh puso fin a sus días, dejándole a Kuo-Wei una nota: “Si la vida debe terminar, entonces déjala terminar”. Con el paso de los años, a nadie le preocupó ese anciano escribiendo en cada uno de los ladrillos de la Gran Muralla China: “Perdón, Tzu-yeh”.

SHEHEREZADA, REINA
Guillermo Bustamante Zamudio
Colombia

La habilidad narrativa había salvado a Sheherezada de la costumbre capital del Califa. Ahora era reina. Su erotismo, presente ya en sus relatos, colmaba al Califa. Pero ella, que había contado mil y una veces las peripecias de las infidelidades, buscaba en las largas noches de palacio, insinuando su cuerpo lascivo, al sirviente que habría de satisfacerla secretamente. Cada vez, tras la batalla amorosa, pedía a su compañero que le narrara una historia entretenida. Siempre le causaba gracia no encontrar alguno que tuviera su don narrativo. Siempre, inexplicablemente se enfurecía y cortaba la cabeza de su amante.

BÚSQUEDA
Daniel Pizarro
Chile

El viaje continuó por una espesa selva entre los médanos. Sólo escuchábamos el murmullo de los pantanos y el chapoteo de nuestros caballos. Al anochecer atamos las bestias a un sauce gigantesco y nos cobijamos, Eleazar y yo, bajo un cielo de ramas lánguidas. Allí me refirió la historia del lugar dominado por las ideas. Despertamos envueltos en una niebla violácea que velaba el día y avanzamos hacia el sur. No recuerdo cuántas leguas recorrimos hasta que dos montañas elevadísimas se interpusieron en la ruta. En medio de ellas apenas distinguí una brumosa ciudad alzada en los faldeos. Era gótica, púrpura y muy espigada. Es la ciudad de los pensamientos, dijo Eleazar. Mientes, repuse, y la ciudad desapareció.

PARAFILIA
Leidy B. B.
Colombia

Empieza a devorarlos por los pies, su parte favorita de los cuerpos que le llevan. Uno es suficiente para el día. Tiene varios a la espera, los mira con deseo. Desnudos o semidesnudos. Ambos lo excitan y satisfacen su apetito. Come sólo mujeres hermosas. Siempre lo hace en el mismo cuarto. Cuando termina su ración, su madre le lleva más. Así vive y satisface su canibalismo.

Después de tantos años en la celda, lo único que calma su antropofagia son las revistas Playboy.

EL PRESTIDIGITADOR
María Laina
Grecia

Al comienzo, nos mostró la cabeza del ángel. Luego el cuerpo de paño de una muñeca de preguerra, y luego los zapatos del soldado desconocido. Nosotros reíamos fuertemente, comiendo unos caramelos baratos. Otros comían copos de azúcar. De repente alguien gritó: "Las palomas, míster...". El sacó de su bolsillo un puñado de plumas negras y las arrojó por el aire. Trague los fuegos, mister". El permaneció inmóvil con los brazos colgando. "Los fuegos..." gritaron de nuevo. Encendió tranquilamente un cigarrillo, nos dio la espalda y se desvaneció ante nuestros ojos.

CUENTOS CORTOS
Jaime Lopera
Colombia

El intento por definir las particularidades del cuento corto ha pasado por varias definiciones. Unos hablan de minificción, de cuento-bonsai, de cuentos ultracortos. Otros hablan de ficción súbita (sudden fictíon), de narraciones cortas (short-short stories), o de historias rompenormas e innovadoras, como golpes de aire o, por derivación, explosivas (blasters), según el comentario del compilador Robert Shapard.

No obstante, también se intenta explorar una definición a partir de una base cuantitativa: por el número de páginas (mínimo una página a doble espacio; máximo, diez páginas), o por el número de palabras (mínimo 50 palabras; máximo, 2.000 palabras). Si se utiliza la explicación por la suma de caracteres, la cosa se complica aún más. Las convocatorias a concursos de cuentos cortos suelen ser más o menos arbitrarias en esta materia.

Existiría sin embargo una calificación interina: un mínimo de palabras (v.g. El dinosaurio, de Monterroso) y una media (v.g. las 500 palabras elegidas por El Malpensante para su concurso de cuentos en el 2003), y un máximo de 2.000 palabras indicadas en la encuesta de Shapard.

BIBLIOGRÁFICA
Los minicuentos de EKUÓREO
Guillermo Bustamante Zamudio Harold Kremer
Ed. Deriva. Cali Colombia. 2002. 164 págs.

Reúne textos publicados por Ekuóreo, que como libro adquieren unidad identificatoria del género. Tras de cada minificción, al presentarse agrupadas, pueden encontrarse los elementos característicos de dicha forma narrativa. Como el que le dieron en 1980, al iniciar la publicación de la minirrevista, el impulso que este libro le da, hoy por hoy, al minicuento, se reflejará con seguridad en el interés de las nuevas generaciones por leerlo y escribirlo.

 MINIFICCIONES ANTERIORES
Número 10
Número 09
Número 08
Número 07
Número 06
Número 05
Número 04
Número 03
Número 02
Número 01

Publicación Quincenal ~ Apartado Postal 023 ~ Tel. 7425114

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