
REBAÑO DE LOBOS
Como los tiempos se habían tornado tan difíciles, los lobos, solitarios e individualistas
por naturaleza, decidieron unirse en una cerrada asociación contra sus enemigos. Y estaban todos
los lobos reunidos, cuando los rodearon los cazadores.
PRODIGIO
Fray Wolfango de Vercelli, a imitación de Francisco de Asís, iba de pueblo en pueblo por
toda la comarca asegurando que el lobo a su lado constituía una prueba palmaria de que el bien
podía vencer al mal. Las gentes, maravilladas, salían a la vera del camino a contemplar
cómo Fray Wolfango, obediente, seguía al lobo.
VIEJO REMEDIO
El diligente cuidador de rebaños no había podido dormir en los últimos días
debido a que los lobos, al menor descuido, atacaban. Sospechando un rapto a sus espaldas, decidió
contar las ovejas del rebaño, y entonces comprobó que aquel viejo remedio para el insomnio
resultaba de veras infalible.
NUEVO FINAL PARA UN VIEJO CUENTO
Vencido por el sueño, luego de tan abundante cena, el lobo se acostó a dormir al lado de
un arroyo que murmuraba entre las piedras. Una creciente inesperada lo despertó, al mismo tiempo
que lo arrastraba con fuerza. Entonces el lobo se hizo una vez más el propósito de moderar
su apetito, a fin de evitar pesadillas como aquella, y se acomodó mejor en el lecho, para evitar
los estorbosos ronquidos.
|
LA DECISIÓN MÁS SENSATA
La oveja perdida se detiene en un cruce de caminos. Cuando observa, oculta, que el lobo toma el camino
de la derecha, ella corre de inmediato por el de la izquierda. El lobo se dirige al rebaño de
ovejas y desecha el camino que lo llevaría a la guarida de los lobos.
LA PROMESA CUMPLIDA
Atrapado en una trampa de cacería, el lobo pidió ayuda a un pastor que pasaba por
allí.
Si me liberas -prometió el lobo con voz entrecortada-, dejaré de ser lo que soy y me
comportaré como otro animal. ¡Vamos, ayúdame, por favor!
El pastor, conmovido, lo liberó. Días después, sin embargo, el pastor
sorprendió al lobo cuando perseguía a un cordero.
¿Y la promesa? - reclamó el pastor.
La he cumplido -dijo-; ahora soy otro.
UNA REALIDAD HECHA SUEÑO
Alarmado, un pastor perezoso comprueba un día que las ovejas han ido desapareciendo sin ninguna
explicación. A pesar de las precauciones que intenta tomar, el número de desaparecidas sigue
cada día en aumento. El pastor se consuela pensando que en el sueño, por lo menos, forman un
hermoso y nutrido rebaño.
FALSAS OVEJAS
Las falsas ovejas pueden producir tanta lana como las demás, y a los ojos hde cualquiera parecen
mantenerse satisfechas de la vida anodina del rebaño. Estas ovejas se distinguen del resto en que
nunca se les ocurre balar por propia iniciativa, sino después de recibir autorización de las
demás.
Si fueran verdaderas ovejas, pertenecerían al montón, sin más ni más, pero
ellas están preocupadas por realizar a la perfección una medianía que el resto
alcanza sin darse cuenta. Las falsas ovejas, pues, se distinguen por el esfuerzo que realizan para llegar
a ser auténticas, y esto las obliga a rozarse unas contra otras, a mantenerse unidas en busca de un
contagio que, pese a todo, no logran. Muy a su pesar, las falsas ovejas forman un rebaño aparte.
JAIME ALBERTO VÉLEZ GONZÁLEZ
Nació en 1950 y falleció en Medellín en diciembre de 2002. Uno de los
más notables minicuentistas colombianos. Es autor de varios libros, entre los cuales se destacan:
en poesía, Reflejos (1980), Biografías (1981), y Breviario (1991); en prosa, El
zooilógico (1982), Buenos días, Noche (obra ganadora en 1986 del VI Concurso Enka de
Literatura Infantil y Juvenil), Piezas para la mano izquierda (1989), La falsa cacatúa (1994), Un
coro de ranas (1999), y El león vegetariano y otras historias (2001); y el ensayo, El ensayo,
entre la aventura y el orden (2000). Fue columnista habitual de la revista El Malpensante. |