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Minificciones
Directora: Leidy Bibiana Bernal Ruiz ~ minificciones@gmail.com

 NÚMERO 34

imagen 34UNIDAD
Nelson Osorio Marín
Colombia

Mi abuelo en su mecedora daba la impresión de encontrarse siempre bajo un sol pesado e intransigente.

Se movía muy poco: para ir a comer, para mirar de lado, para sonreír. Y el perro, eternamente a sus pies, pegado casi, como muerto.

Luego tuvimos que llevarle todo a la mece-dora, desde los buenos días hasta la comida. Dejó de hablar, de fumar, de mirar de lado. Y el perro ahí, sin importarle nada más que estar bien cerca de esos pies grandotes del abuelo.

Un día dijo: "Me voy, muchachos". No hubo forma de disuadirlo. Lloramos pero terminamos preparándole fiambre y mudas al abuelo. Y saliendo ya, sonrió después de mucho tiempo. Me sonrió, mejor dicho. Era una sonrisa de esas que dice: tranquilízate muchacho que nada has visto. Sin embargo muy intranquilo debe andar mi abuelo por aquello que vi cuando se iba: el perro enfrente suyo, tirándolo, conduciéndolo, unido a sus pies por un pequeño cordón de carne humana.


ALICIA, QUE VE RATONES
Sandra Cisneros
Chicago, Illinois

Cierra los ojos y se irán, dice su padre; y si no, es porque los estás imaginando. Además, lo que tiene que hacer una mujer es dormir para despertarse pronto con su estrella-tortilla, esa que sale pronto, justo a tiempo para subir y sorprender por el rabillo del ojo las patas traseras que desaparecen detrás del fregadero, o debajo de la tina de cuatro pies, o entre las tablas sueltas del suelo que nadie ha reparado.

Alicia, cuya mamá murió, lamenta que no haya nadie mayor que ella para levantarse y preparar las tortillas de la fiambrera del almuerzo. Alicia, que heredó el rodillo de amasar y el carácter somnoliento de su madre, es joven y lista y acaba de empezar sus estudios en la universidad. Dos trenes y un autobús, porque no quiere pasar toda la vida en una fábrica o detrás del rodillo.

Es una buena chica, mi amiga. Estudia toda la noche y ve ratones, los mismos que según su padre no existen. Nada le da miedo, salvo aquella piel con cuatro patas. Y el padre.

LA CASA DE LAS PALABRAS
Eduardo Galeano
Uruguay

A la casa de las palabras, soñó Helena Villagra, acudían los poetas. Las palabras, guardadas en viejos frascos de cristal, esperaban a los poetas y se les ofrecían, locas de ganas de ser elegidas: ellas rogaban a los poetas que las miraran, que las olieran, que las tocaran, que las lamieran.Los poetas abrían los frascos, probaban palabras con el dedo y entonces se relamían o fruncían la nariz. Los poetas andaban en busca de palabras que no conocían, y también buscaban palabras que conocían y habían perdido.

En la casa de las palabras había una mesa y cada poeta se servía del color que le hacía falta: amarillo limón o amarillo sol, azul de mar o de humo, rojo lacre, rojo sangre, rojo vino...


ORIGEN DE LOS ANCIANOS
Augusto Monterroso
Guatemala

Un niño de cinco años explicaba la otra tarde a uno de cuatro que entre muchos de ellos se mantiene la más rigurosa pureza sexual y ni siquiera se tocan entre sí porque saben o creen saber que si por casualidad se descuidan y se dejan llevar por la pasión propia de la edad y se copulan, el fruto inevitable de esa unión contra natura es indefectiblemente un viejito o una viejita; que en esa forma se dice que han nacido y nacen todos los días los ancianos que vemos en las calles y en los parques; y que quizá esta creencia obedecía a que los niños nunca ven jóvenes a sus abuelos y a que nadie les explica cómo nacen estos o de dónde vienen; pero que en realidad su origen no era necesariamente ese.


NOMBRES DEL MINICUENTO

Arte conciso, brevicuento, caso, cuento breve, cuento brevísimo, cuento corto, cuento cortísimo, cuento diminuto, cuento en miniatura, cuento escuálido, cuento instantáneo, cuento más corto, cuento rápido, fábula, ficción de un minuto, ficción rápida, ficción súbita, microcuento, microficción, microrrelato, cuento bonsai, minicuento, minificción, minitexto, relato corto, relato microscópico, rompenormas, texto ultrabrevísimo, ultracorto, varia invención, textículo, microfantasías, estampillas, short short story, short shorts, short short shorts, very shorts, haikuentos, mónadas, cuentículos, fantasmagorías.

 BIBLIOGRAFÍA

Eduardo Galeano (Uruguay): "La casa de las palabras", en El libro de los abrazos. Tercer Mundo Editores, Bogotá.

Sandra Cisneros (Chicago, Illinois): "Alicia que ve ratones", en Una casa en Mango Street. Periolibro No.48, España, 1996.

Augusto Monterroso (Guatemala): "El origen de los ancianos", en La oveja negra y demás fábulas. Alfaguara, España, 1969.

Nelson Osorio Marín (Colombia): "Unidad", en Al pie de las letras, poemas, canciones, microfantasías. Editora Babel, Bogotá, 1976.

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