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MINIFICCIONES

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NÚMERO 44

Minificción minificciones@gmail.com

EL MANANTIAL DE LA VIDA

Tradición Sufí

Una vez un hombre decidió dedicarse a la búsqueda del Manantial de la Vida Eterna.

Beberé de él —dijo—, y después compartiré el descubrimiento con toda la humanidad.

Tras muchos años encontró el Manantial. Bebió, bebió y bebió. Primero recobró la juventud, al seguir bebiendo se volvió cada vez más joven, hasta que se convirtió en un ruidoso bebé que yacía al lado del Manantial, pidiendo con sus sollozos beber aún más.

Una mujer que pasaba cerca vio el niño, lo recogió y crió como propio.

Y por esta razón fue incapaz de decirle a nadie dónde se encuentra el Manantial de la Vida.


LA MUJER REGALADA

Edmond y Jules de Goncourt
Francia

Atacaban Constantinopla los ingleses y fracasaron en su empeño gracias a los consejos del general Sebastiani. Agradecido el sultán Selim, dijo a este:

Pídeme cuanto quieras y te lo concederé.

Ruego a Su Alteza que me deje ver el harem.

Está bien, lo verás.

Luego de haberlo visitado, le preguntó el sultán:

¿Te agradó alguna de las mujeres que viste?

Sí —respondió el general—. Y señaló a una de ellas.

Está bien —dijo nuevamente el sultán.—

Y en la noche, el general Sebastiani recibió en un plato maravillosamente cincelado la cabeza de la mujer que lo cautivara, con este mensaje:

"En mi calidad de musulmán, no podía ofrecerte, cristiano, una mujer de mi religión. Pero puedes estar seguro de que esta, en la que demoraste tus miradas, ya no pertenecerá a nadie en la tierra".


RUBÉN

Luis Britto García
Venezuela

Traga Rubén no brinques Rubén sóplate Rubén no te orines en la cama Rubén no toques Rubén no llores Rubén estate quieto Rubén no saltes en la cama Rubén no saques la cabeza por la ventanilla Rubén no rompas el vaso Rubén, Rubén no le saques la lengua a la maestra Rubén no rayes las paredes Rubén dí los buenos días Rubén deja el yoyo Rubén no juegues trompo Rubén no faltes al catecismo Rubén amárrate la trenza del zapato Rubén haz las tareas Rubén no rompas los juguetes Rubén reza Rubén no te metas el dedo en la nariz Rubén no juegues con la comida no te pases la vida jugando la vida Rubén.

Estudia Rubén no te jubiles Rubén no fumes Rubén no salgas con tus compañeros Rubén no te pelees con tus amigos Rubén, Rubén no te montes en la parrilla de las motos Rubén estudia la química Rubén no trasnoches Rubén no corras Rubén no ensucies tantas camisetas Rubén saluda a la comadre Paulina Rubén no andes en patota Rubén no hables tanto, estudia la matemática Rubén no te metas con la muchacha del servicio Rubén no pongas tan alto el tocadisco Rubén no cantes serenatas Rubén no te pongas de delegado de curso Rubén no te comprometas Rubén no te vayas a dejar raspar Rubén no le respondas a tu padre Rubén, Rubén córtate el pelo, coge ejemplo Rubén.

Rubén no manifiestes, no cantes el Belachao Rubén, Rubén no protestes profesores, no dejes que te metan en la lista negra Rubén, Rubén quita esos afiches del cheguevara, no digas yankis go home Rubén, Rubén no repartas hojitas, no pintes los muros Rubén, no siembres la zozobra en las instituciones Rubén, Rubén no quemes cauchos, no agites Rubén, Rubén no me agonices, no me mortifiques Rubén, Rubén, modérate, Rubén compórtate, Rubén aquiétate, Rubén componte.

Rubén no corras Rubén no grites Rubén no brinques Rubén no saltes Rubén no pases frente a los guardias Rubén no enfrentes los policías Rubén no dejes que te disparen Rubén no saltes Rubén no grites Rubén no sangres Rubén no caigas.

No te mueras, Rubén.


REALIDAD

Leidy B.B.
Colombia

Un hombre imaginario discute con su vecino imaginario quien, a su vez, discute con él imaginariamente. El primero, le tira la puerta al segundo e imagina que este se entra enojado, porque imagina que su vecino imaginario le tira la puerta. La discusión termina. Ambos tiran la puerta y se entran enojados.


EL MINICUENTO

Un minicuento no es un cuento porque es tan corto que no llega a tener espacio para describir escenario y personajes, o para complicar la acción, o para determinar una meta y bloquear su logro, ni para desarrollar un estilo literario, ni para narrar una historia y, en muchos casos, ni siquiera para relatar una anécdota. En suma, no puede llegar a ser un cuento porque no le alcanza el espacio para contar algo. En realidad, desde un punto de vista convencional, el minicuento no es un cuento tradicional. Pero que no sea un cuento tradicional no quiere decir que no sea un cuento. Lo que sucede con el minicuento es que narra sus historias de una manera distinta, sugerente y elíptica —mediante el uso de cuadros, relacionados intertextuales, etc.— Pero no por eso más simple.

Un Breve manual para reconocer minicuentos, Universidad Autónoma Metropolitana, México, 1997. Colección Libros del Laberinto.


BIBLIOGRAFÍA

Luis Britto García (Venezuela)): "Rubén", en Cuentistas hispanoamericanos en la Sorbona. Olver Gilberto de León. Ediciones del Banco de la República, Bogotá, Colombia, 1982

Leidy B.B. (Colombia): "Realidad", texto inédito. Colombia, 2004.

Tradición sufí: "El manantial de la vida", en "Una gacela velada". Idries Shah. Empresa Editorial Herder, España, 1977.

Edmond y Jules de Goncout: "La mujer regalada", en El libro de la imaginación. Fondo de Cultura Económica, México.