Cargando...
Logotipo calarca.net

ÓSCAR IVÁN

Logotipo calarca.net
Buscar dentro de calarca.net usando:
LOS MISMOS DE ANTES

Óscar Iván Sabogal VallejoPor Óscar Iván Sabogal Vallejo.
oscarsabogal8504@gmail.com

También en el Quindío se cocinan por estos días las candidaturas de los aspirantes a ocupar los renglones de Senado y Cámara de Representantes. Se cocinan, obviamente, en hornos privados, donde unos pocos, dueños de los hornos, tomarán la decisión de quiénes integrarán esas listas, para luego sí, agitando las banderas de la democracia, salir a venderlas ante una ciudadanía cada vez más escéptica sobre el verdadero significado de la participación en la democracia.

Serán listas conocidas, con algunos cambios de caras o de maquillaje pero nada diferente a las fórmulas precocidas para paladares educados a que nos tiene acostumbrados la inefable dirigencia regional, más de lo mismo, ya no dirigentes políticos comprometidos con las aspiraciones de un pueblo, sino algunos sargenticos obedientes y leales que garanticen la permanencia sin turbulencias de la mediocridad actual. No sería la primera vez, también en otras ocasiones, en que que nos han hecho pasar, a dirigentes de barrio o de comuna como líderes de quilates de la región.

En Calarcá, cansados de que solo seamos tenidos en cuenta a la hora de legitimar esos combos políticos tripartitos, incoloros e insaboros que oscilan entre la mediocridad y la avaricia, hemos empezado a reunirnos para hacer el trabajo de construir una propuesta con sabor municipal, que ya poco esperamos de nuestros partidos que así "organizados", representan, cada vez menos, los intereses de las comunidades que pretenden dirigir.

El sábado pasado en el club de Leones de Calarcá, un grupo nutrido de personas de diferentes orígenes políticos y sociales, hicimos un interesante ejercicio de fortalecimiento de nuestro sentido de pertenencia, ese sentimiento que nos protegió en el pasado del abandono capitalino que hoy padecemos, en el que concluimos que Calarcá necesita, más que a los grupos políticos que hoy gobiernan, una ambiciosa convergencia multicolor de coterráneos que permita tener un representante a la Cámara con sentido de municipio y de provincia en general, para no tener que seguir votando por desabridos líderes de barrio que nos envuelven en el papel celofán de los partidos, para vendérnoslos como políticos regionales, o como estadistas quindianos.

Con estos esfuerzos colectivos no hemos alcanzado todavía lo que nos proponemos, pero empezamos a recorrer un camino que dada las circunstancias de decepción y hartazgo de la ciudadanía local y nacional, debe permitir escribir otra historia que resignifique nuestra misión como municipio y como departamento para salir de este mar de babas, de este océano de mermelada, donde hoy ocupamos el papel de espectadores de una clase dirigente que confundió hace rato el interés público con el interés privado, con la complicidad de los partidos que otorgan sin sonrojarse franquicias privadas sobre decisiones colectivas, mientras la ciudadanía empieza a aburrirse de estas comedias que en nada los beneficia y que solo les queda la alternativa de seguir ingenuamente comulgando con ruedas de molino.

Como en el poema de Zalamea Borda, crece la audiencia.