Cargando...
Logotipo calarca.net

ÓSCAR IVÁN

Logotipo calarca.net
Buscar dentro de calarca.net usando:
QUINDÍO 50 AÑOS

Óscar Iván Sabogal VallejoPor Óscar Iván Sabogal Vallejo.
oscarsabogal8504@gmail.com

Isabel, una amiga que conozco hace algunos años, está sin trabajo hace 5 meses, renunció de su último trabajo, como auxiliar en un colegio privado, donde ganaba $400.000 pesos mensuales, la asociación de padres decidió hacerle algunos descuentos, debido que no había presupuesto suficiente.

Isabel, a pesar de su juventud es la cabeza, obligada, de una familia compuesta por su madre, y dos hermanas, la mayor con diabetes tipo 2, enfermedad que reclama la aplicación permanente de medicamentos indispensables para conservar por lo menos una vida precaria, la otra es una niña en edad escolar.

Jorge Iván es soldado profesional, no por afición a la milicia, por física necesidad después de tres años de búsqueda incesante de trabajo para atender los compromisos que le demandan su esposa, sin empleo, y un hijo pequeño que ya dejan algunas tardes en la guardería.

Mauricio, un profesional con posgrado, le tocó emigrar a Bogotá, pese a que tiene niños estudiando en el Quindío, cuando constató que no había palanca suficiente que le permitiera saltar la carrera con obstáculos que plantea el desempleo, no hablemos de la situación de Jesús, un jornalero como miles que dependen del agotado modelo productivo centrado en el café.

No son casos aislados, es la situación de la mayoría de quindianos que se cuecen a fuego lento en la base, bien ancha, de la pirámide social de este pedacito de cielo.

Casos como estos, me convencen que no habrá una, sino varias, muchas maneras de recordar, de conmemorar estos cincuenta años, muchos cincuentenarios, de acuerdo a como les haya ido a los quindianos.

Me pregunto, qué significado tendrá este cincuentenario para Clara Juliana Guerrero, la destacada deportista de la liga de bolicheros del Valle del Cauca, por ejemplo, para los pesistas Andica, para los hinchas del Deportes Quindío, en ayuno permanente, que pensarán los contratistas oficiales sometidos a la dictadura de los tres meses antes de la incertidumbre del próximo contrato, cuál será el balance de la inefable gobernadora anterior, o el del nuevo y su corte de notables importados, cuál el de ese Quindío lejano, anónimo, profundo, muchas veces abandonado, discriminado, ninguneado por quienes se dicen sus intérpretes.

Seguramente algunos, la selecta minoría, de la que no hacen parte los Mauricios, Jorge Ivanes e Isabeles, rodeados de semblanzas y notas de estilo de los apologistas de oficio, ya se reunieron o se reunirán próximamente, a celebrar con bombos y platillos, en los profusos salones de los hoteles, los cincuenta años en que lograron convertir su coto de caza en un departamento, que, no crean, todavía está esperando soluciones de fondo a sus problemas, como que la tasa de crecimiento logre, por fin, incorporar productivamente la fuerza de trabajo, para reducir la pobreza creciente en esta región tan rezagada.

Habrá muchas celebraciones cincuentenarias que darán para todo, para ufanarse unos pocos, o condolerse muchos, incluso para nosotros, que sin ser ingenieros ni constructores, nos dedicamos a hacer columnas.