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 EDITORIAL: POR EL RESPETO A LOS CIUDADANOS

¿Aliviar o agravar la incomodidad?

Pocas ocasiones tan propicias para demostrar seriedad, aprecio y respeto por los ciudadanos de parte de la administración pública, como cuando se intervienen físicamente zonas urbanas de uso intenso. Es obvia la importancia de las obras que dotan a la ciudad de bienes públicos representados en edificaciones, parques, redes de servicios públicos domiciliarios, calles y avenidas con sus sardineles y aceras, etc. Pero no menos importantes y dignas de estima, son las complejas relaciones de uso que personas y entidades establecen con su entorno material y social, en lo que entendemos por normalidad. Entonces, ¿porqué causar la máxima incomodidad a quienes nos servimos habitualmente del espacio común, mientras se adelantan obras que lo modifican?

Desde tiempo atrás, en nuestro centro urbano han venido realizándose cambios en el sistema de conducción subterránea de acueducto y alcantarillado, desde luego necesarios y por cierto un tanto retrazados respecto a lo previsto en los planes iniciales de la Empresa Multipropósito. En forma simultánea se adelanta la remodelación del Parque Bolívar –en cuya inconveniencia e injustificación no vale insistir– que ha trastornado durante lo corrido del año y seguirá haciéndolo durante un par de meses más, el corazón de nuestra localidad. En ambos casos no podemos sino reprochar la forma atropellada, desdeñosa con la comunidad e innecesariamente estrepitosa, como se ha obrado, causando un costoso caos que a todos nos afecta.

Pecados graves

En cuanto a los trabajos de la Empresa Multipropósito, se ha pecado en forma grave al no diseñar planes adecuados de reducción de trastornos en el tránsito de personas y vehículos. Jamás hemos visto un aviso anterior a las obras donde se defina un calendario, horarios de trabajo, rutas alternas previamente señalizadas, disculpas al usuario y otros detalles que hoy día se exigen en cualquier obra pública en ciudades con administraciones sensibles. Caben otros reproches. El manejo del nivel de ruido, por ejemplo. A horas avanzadas, los martillos neumáticos taladran, además del concreto o el pavimento, los sistemas auditivos y los cerebros humanos.

Pero donde el pecado alcanza máxima gravedad es en la labor del Parque Bolívar. Allí sí que se cometieron y se siguen cometiendo, no sólo indelicadezas sino atropellos ciertos e inexcusables. Jamás olvidaremos la forma como, sin aviso visible previo al hecho, sin divulgarse un plano, una maqueta, un cronograma; sin hacer conocer la información básica del proyecto mediante vallas u otros medios (apenas se improvisaron dos la semana pasada, más con ánimo publicitario que informativo); pero peor aún, sin un plan concertado de amortiguación de perjuicios para comerciantes informales, establecimientos afectados o simples usuarios habituales, se instaló en cuestión de horas ese cerco ominoso de tela plástica verde que a nombre del progreso, nos sacó a todos, a empellones, de nuestro Parque Bolívar y de sus vías aledañas. Ni un solo andén escapó a la arbitrariedad. Apenas días después alguien recordó que los seres humanos necesitamos corredores de circulación e improvisaron algunos tramos, hoy convertidos en peligrosos lodazales erizados de obstáculos. Cabe aclarar que en cuanto a los recursos de inversión, nada tienen que ver los dos proyectos: cambio de redes hidráulicas y remodelación del parque, comprometen presupuestos independientes.

Costos no cuantificables

¿No eran factibles dos o tres etapas de ejecución que permitieran el uso parcial del parque y sus vías en forma escalonada?, ¿no alcanzaban 1.300 millones para intentar aliviar el impacto social y ambiental de una obra como esta?. Acaso, ¿cuánto vale el obligado cambio de rutinas de nuestros adultos que hacían de su diaria visita al parque, su solaz y alegría?; ¿cuánto el espectáculo espontáneo de los músicos que alegraban las tardes?; ¿cómo estimar los ingresos dejados de percibir por el comercio formal; o por lustra-calzados, tinteros, fotógrafos y otros que derivaban su sustento de ese querido espacio? Nadie asumirá los perjuicios materiales y anímicos que a muchas personas se les vienen causando; nadie diferente a los mismos afectados. Aterra comprobar el desprecio que merecemos los habitantes de Calarcá y nuestra muda pasividad.

Muchos “progresistas” desestimarán estas observaciones. A su juicio, todo es excusable e insignificante, frente al monumental “regalo” de la gobernadora. Quedarán deslumbrados ante la asepsia de la nueva sala de recibo para turistas clase emergente; sin rasgos delatores de nuestra identidad ni del ambiente social de exclusión que lo rodea; un parque “digno de cualquier ciudad, de cualquier parte del mundo”.

Una última coletilla: se trataba, nos parece, de dejar huella; no cicatrices ni heridas abiertas.

 COMUNIDAD ANDINA SIN VENEZUELA

No tardó demasiado el presidente de Venezuela en dar rienda suelta a su conocida intemperancia frente a la decisión soberana de nuestro gobierno de suscribir un tratado de libre comercio con su principal cliente externo. Cualquier observador medianamente avisado supone reacciones semejantes de alguien que, como el ex-coronel Chávez, intenta erigirse en rector político continental anti-yanqui, con el patrocinio de sus enormes pozos petroleros.

Para comenzar, alguien tenía que recordarle que el principal cliente de las exportaciones de crudo de su propio país (80%) es el imperio de quien tanto vocifera (lamentable sí que quien lo hizo sea otro personaje de sombríos antecedentes como Allan García). ¿Porqué entonces, como supremo ejemplo de independencia y autodeterminación, no suspende el suministro de hidrocarburos a ese monstruo indeseable, y nos señala al resto del arrodillado mundo, una alternativa más digna de relaciones económicas con los Estados Unidos?. ¿Porqué no reclamó del gobierno socialista de Chile que presidía Ricardo Lagos o del actual de la señora Bachelet, la anulación de su TLC?; o a México del NAFTA. ¿Cómo reaccionarían chilenos o mexicanos ante una exigencia semejante?

Aclaramos; no somos defensores gratuitos del TLC ni de gran parte de la argumentación que intenta justificarlo. Su aplicación o no, la decidiremos los colombianos. Tampoco nos agradan las imposiciones imperiales norteamericanas. Pero menos aún nos gusta el forzado patronato que intenta ejercer el señor Chávez, a través de apoyo a grupos proclives al uso del terror como arma política y a gobiernos y movimientos afines a su impostado ideario, o de ruidosas condenas a quienes pensamos diferente. Faltaba más; ¿de manera que tendríamos que consultar al Palacio de Miraflores cada vez que se decidan acciones políticas o económicas en la Casa de Nariño?. No recuerdo haber conocido algún pronunciamiento de nuestro gobierno respecto a la espalda que nos mostró Chávez cuando hizo de su país miembro activo de MERCOSUR, o cuando manifestó su determinación de estrechar lazos comerciales y políticos con Irán, o cuando firmó las negociaciones de sofisticado y costoso armamento con otras naciones.

No cabe esperar mínima comprensión de nuestra realidad económica por parte de los vecinos. La lógica del emirato tropical es diametralmente diferente a la de un país como Colombia, donde cada dólar de exportaciones lícitas hay que trabajarlo y sufrirlo, donde ha sido necesario compensar con laboriosidad e ingenio lo que la naturaleza no concedió.

Desde luego que las barreras que se levantarán contra el comercio binacional ante la renuncia unilateral del gobierno venezolano al convenio de la Comunidad Andina, sólo a nosotros nos perjudican; o más bien, a nuestras clases trabajadoras, a las cuales Chávez dice defender; pues los capitales se protegen muy bien contra estas contingencias. Venezuela, destino del 10 % de nuestras exportaciones, representa un importante cliente y socio comercial que en mínima forma podría perjudicarse ante un eventual cambio de proveedor. Sin embargo, congraciarnos con su actual gobierno al costo de perder autonomía y dignidad, es del todo impensable.

 DE NUESTROS LECTORES...

A propósito del artículo “Calarcá, cuna sin poetas” de Umberto Senegal, publicado en la edición aniversario, reproducimos parte del interesante mensaje enviado por un lector que sólo desea identificarse con el seudónimo de VIAJHE.

He visto en esta tierra sepultar más ilusiones que publicar nuevas ediciones; que eso es copia, que no es autentico, que no tiene un orden, que no es lo que debería ser, que escribir es más... ¿Para quién y con qué forma quieren los ancestros que escribamos si somos una nueva historia y no la que retomamos?

Estudiantes afanados hacen textos sin mucho esfuerzo pero no pasan del intento, la comparación y la crítica; se quedan en el lamento de no ser como Baudilio o Vidales, de no tener la fuerza de Jaramillo; y los matan como se mata con un NO, con un gesto de desprecio, como se muere el amor sin una buena palabra. Y es que no hay nada mejor que ellos y no hubo y no habrá. Es fácil reconocerlos; tienen postura de sabios, mirada de soy el mejor pero nadie lo sabe; en su labios se puede leer que nada del mundo me sorprende si no lo pensé yo primero y lo que es peor, por mis manos deben pasar todos aquellos que sueñen ser como ellos para dejarles claro que jamás lo serán. Si ven alguno salúdenlo, se reúnen en cafés de esquina y bancas de parque, le dan solución a todo menos a lo importante y hacen y destruyen teorías, escritores e historia, como cortando y pegando.

Es cierto que la cultura sigue sin líderes, pero para aquellos que dicen serlo, espero que se sacudan porque tampoco están sonando. Se quedaron en la crítica, en el panfleto o el diario. No publican cosas nuevas; están todas en el armario esperando la fama detrás de un epitafio que sirva de sostén al conocido comentario de que Calarcá es cuna de poetas... tal vez cada cuaternario, es el tiempo preciso para que nazcan unos nuevos y mueran los críticos milenarios.

 ESTANISLAO ZULETA: Pensador moderno, universal y autodidacta

Como lo anunciamos en edición anterior, presentamos una reseña biográfica extractada de www.banrep.gov.co y algunos apartes de los textos más difundidos de este insigne colombiano que influyó en la segunda mitad del siglo anterior, como maestro y constructor de pensamiento, aún con plena vigencia.

Estanislao Zuleta nació en Medellín en el año 1934 y murió en Cali el 17 de febrero de 1990. Fue profesor en las siguientes universidades: Nacional, Libre, de Antioquia, de Medellín y del Valle. Asesor de las Naciones Unidas, del Ministerio de Agricultura, del Incora, de la presidencia de Belisario Betancur y de Virgilio Barco. Fundador de revistas y periódicos como "Crisis" (1957), "Agitación" (1962), y "Estrategia (1963). La Universidad del Valle le otorgó el doctorado "Honoris Causa".

Zuleta fue uno de los colombianos mejor dotados, por su talento y su cultura, para el pensar dialéctico en: Filosofía, Historia, Teoría del Arte, Ciencias Sociales, etc. Autodidacta por la virtud de su pasión intelectual, desbordó los marcos tradicionales de la formación académica como catedrático y conferencista.

Entre su producción intelectual escrita se destacan los siguientes libros, relacionados la mayoría con las principales corrientes del pensamiento: La tierra en Colombia, Conferencias sobre historia económica de Colombia, Comentarios a: Introducción general a la crítica de la economía política de Carlos Marx, Lógica y crítica, Teoría de Freud al final de su vida, Comentarios a "Así habló Zaratustra", Sobre la idealización en la vida personal y colectiva y otros ensayos, El pensamiento psicoanalítico, Arte y filosofía, Psicoanálisis y criminología, Ensayos sobre Marx, etc.

Fue un estudioso de la filosofía y el teatro griego; del pensamiento de Sócrates y Platón, la lírica de Homero y las tragedias de Sófocles y Eurípides, así como de las obras de los filósofos racionalistas de los siglos XVII, XVIII y XIX: Hegel, Kant, Descartes, Spinoza, Nietzsche, Heidegger, Foucault, Deleuze, y otros. De la literatura universal sus aficiones fueron Cervantes, Kafka, Shakespeare, Dostoievski, Thomas Mann, Rilke, Tolstoi, Goethe, Poe, Musil y Marcel Proust.

 LITERATURA A LA CARTA: Elogio de la dificultad, de Estanislao Zuleta

Nuestra muy modesta pretensión al mostrarles estos párrafos del “Elogio de la dificultad”, su conocida conferencia hecha pública con motivo de la entrega a Zuleta, por parte de la Universidad del Valle, del título honoris causa en sicología, es despertar interés por su obra. Aún esta tarea conlleva la dificultad de preservar en lo posible el contexto de su disertación, tan vigente en la actual coyuntura histórica del País.

La pobreza y la impotencia de la imaginación nunca se manifiesta de una manera tan clara como cuando se trata de imaginar la felicidad. Entonces comenzamos a inventar paraísos, islas afortunadas, países de cucaña. Una vida sin riesgos, sin lucha, sin búsqueda de superación y sin muerte. Y, por tanto, también sin carencias y sin deseo: un océano de mermelada sagrada, una eternidad de aburrición. Metas afortunadamente inalcanzables, paraísos afortunadamente inexistentes.

...En lugar de desear una filosofía llena de incógnitas y preguntas abiertas, queremos poseer una doctrina global, capaz de dar cuenta de todo, revelada por espíritus que nunca han existido o por caudillos que desgraciadamente sí han existido.

Adán y sobre todo Eva, tienen el mérito original de habernos liberado del paraíso, nuestro pecado es que anhelamos regresar a él.

...Aquí mismo en los proyectos de la existencia cotidiana, más acá del reino de las mentiras eternas, introducimos también el ideal tonto de la seguridad garantizada; de las reconciliaciones totales; de las soluciones definitivas.

...Son muy conocidos en la historia, desde la Antigüedad hasta hoy, los horrores a los que pueden y suelen entregarse los partidos provistos de una verdad y de una meta absolutas, las iglesias cuyos miembros han sido alcanzados por la gracia –por la desgracia– de alguna revelación.

...Y este sistema se desarrolla peligrosamente hasta el punto en que ya no solamente rechaza toda oposición, sino también toda diferencia: el que no está conmigo, está contra mí, y el que no está completamente conmigo, no está conmigo. Así como hay, según Kant, un verdadero abismo de la acción, que consiste en la exigencia de una entrega total a la “causa” absoluta y concibe toda duda y toda crítica como traición o como agresión.

...El atractivo terrible que poseen las formaciones colectivas que se embriagan con la promesa de una comunidad humana no problemática, basada en una palabra infalible, consiste en que suprimen la indecisión y la duda, la necesidad de pensar por sí mismo, otorgan a sus miembros una identidad exaltada por la participación, separan un interior bueno –el grupo– y un exterior amenazador.

...Un síntoma inequívoco de la dominación de las ideologías proféticas y de los grupos que las generan o que someten a su lógica doctrinas que les fueron extrañas en su origen, es el descrédito en que cae el concepto de respeto.

...No se puede respetar el pensamiento del otro, tomarlo seriamente en consideración, someterlo a sus consecuencias, ejercer sobre él una critica, válida también en principio para el pensamiento propio, cuando se habla desde la verdad misma, cuando creemos que la verdad habla por nuestra boca; porque entonces el pensamiento del otro sólo puede ser error o mala fe; y el hecho mismo de su diferencia con nuestra verdad es prueba contundente de su falsedad, sin que se requiera ninguna otra.

...Lo difícil, pero también lo esencial es valorar positivamente el respeto y la diferencia, no como un mal menor y un hecho inevitable, sino como lo que enriquece la vida e impulsa la creación y el pensamiento, como aquello sin lo cual una imaginaria comunidad de los justos cantaría el eterno hosanna del aburrimiento satisfecho. Hay que poner un gran signo de interrogación sobre el valor de lo fácil; no solamente sobre sus consecuencias, sino sobre la cosa misma, sobre la predilección por todo aquello que no exige de nosotros ninguna superación, ni nos pone en cuestión, ni nos obliga a desplegar nuestras posibilidades.

 POETINTOS ANTERIORES
Volumen 1, Nº 25 15-abr-06
Volumen 1, Nº 24 1-abr-06
Volumen 1, Nº 23 15-mar-06
Volumen 1, Nº 22 1-mar-06
Volumen 1, Nº 21 15-feb-06
Volumen 1, Nº 20 1-feb-06
Volumen 1, Nº 19 15-ene-06
Volumen 1, Nº 18 1-ene-06
Volumen 1, Nº 17 15-dic-05
Volumen 1, Nº 16 1-dic-05
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Volumen 1, Nº 14 1-nov-05
Volumen 1, Nº 13 15-oct-05
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Volumen 1, Nº 9 1-ago-05
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Volumen 1, Nº 7 1-jul-05
Volumen 1, Nº 6 15-jun-05
Volumen 1, Nº 5 1-jun-05
Volumen 1, Nº 4 15-may-05
Volumen 1, Nº 3 1-may-05
Volumen 1, Nº 2 15-abr-05
Volumen 1, Nº 1 1-abr-05

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