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Circula quincenalmente a través de cafeterías, restaurantes y establecimientos similares de Calarcá.
 EDITORIAL: CAVILACIONES SOBRE EL FUTURO

Van escaseando los días en que, citando a Sábato, “me levanto con una esperanza demencial, momentos en los que siento que las posibilidades de una vida más humana están al alcance de nuestras manos”. Este no es uno de esos días. Hoy, como ya es habitual en nuestro pueblo-ciudad, abundan los motivos para la incertidumbre, para el mal pálpito. Además de las que asedian a naciones de diversas latitudes y a otras regiones colombianas, nos atacan graves lacras que debilitan en extremo nuestra sociedad, para confrontar los retos presentes y los que plantean los próximos calendarios.
6:30 a.m. de un día rutinario; observo a mi hija pre-adolescente mientras consume con prisa su desayuno. Recuerdo que ese acto sencillo y cotidiano es un privilegio; otros muchachos calarqueños deben conformarse con una aguadepanela simple o con un tinte de otro sabor. Bastantes, con toda seguridad, no tienen siquiera esa opción. Espero impaciente mientras, siempre a última hora, ella cepilla su largo cabello; comprendo su esmero por lograr un buen resultado en el test de espejo. Normal; trece años y medio. Máxima angustia existencial: algún bellito de más que sus crueles compañeros de aula se encargan de resaltar; cinco mil doscientos pesos en el bolsillo de la falda de su uniforme para transporte y almuerzo, colegio privado regentado por religiosos, ambiente campestre, bellas y bien dotadas instalaciones. ¿Qué más desear? Otro recuerdo me golpea. Estoy citado a la dirección administrativa del colegio, conminado a cancelar varias pensiones atrasadas. Pero eso ya es otra cosa... al fin y al cabo, ¡no seré yo el único moroso!... Mientras nuestro pequeño Ford se dirige rumbo sur hacia la Ye, siete de la mañana, tenues gasas dispersas en el verdeazulado de la cordillera, cavilo...

Educación para la prosperidad y la convivencia: vía sin atajos
La única llave que permite acceder al nuevo país que todos soñamos; democrático, incluyente, tolerante y próspero, es educación integral de buena calidad para todos y pedagogía de la convivencia adherida a nuestras rutinas sociales. ¿Avanzamos en esa dirección que no tiene atajos posibles? Veamos; la población escolar de establecimientos oficiales de Calarcá ronda los quince mil alumnos; la de los privados, mil quinientos; el diez por ciento. De ese noventa restante, egresan del grado once, de paso hacia el limbo que les hemos preparado los mayores, unos mil bachilleres, de muy bajo nivel de conocimientos, apatía y pobre aptitud para el desempeño ciudadano y pocos con apenas indicios de algún arte u oficio. ¿Cuántos ingresan a la universidad o a formación tecnológica en el año siguiente? ¡Horror!, unos diez, contados con optimismo (datos validados con la promoción 2004). Bueno, se dirá; ¿y de los privados? Pues en proporción a la cantidad de bachilleres no es demasiada la diferencia. Esa triste y desvergonzada cifra , que tras la normal deserción quedará reducida a menos de su mitad, a nadie conmueve; se puede culpar a la situación económica, al diseño de las pruebas del estado; ¿a quién más, Dios mío, a quién más...?
- ¡Ay! Hija, no me acordaste de prender las luces y ahí está la policía. Nooo...¿ Otros cuatrocientos mil de multa?... ¡Fuuu!, nos salvamos.

¿A quién le importa?
Retomo el hilo...¿Y porqué tienen que importarme esas malhadadas cifras, u otras que igualmente se ignoran, como la infancia no escolarizada que se estima en unos dos mil niños o la deserción calculada en 7% que los lanza hacia el no futuro? Que se alimenten o no los muchachos de condición social precaria, ¿es cosa que nos atañe?. Además, ahí están el estado y los gobiernos. Entiendo que hay un programa de desayunos escolares y refrigerios que se presenta por los medios de información como generoso obsequio personal de alcaldes y gobernadores. Aunque los sábados, domingos, festivos, y durante las vacaciones,... ¿quién los alimenta? También regalan lápices, cuadernos, frente a las cámaras y a los micrófonos: asistencialismo electorero, aspirina para el cancer. ¡Ah!, y los edificios escolares, la dotación; para qué, ¡excelentes!.
Ahora bien; que Calarcá no pueda producir buenos bachilleres, que ni sus familias ni la sociedad puedan ofrecerles la oportunidad de realizarse como individuos o como sujetos económicamente activos, que el municipio renuncie a contar con recurso humano calificado para el liderazgo productivo, social, político, cultural, etc., del futuro, ¿a alguien le preocupa? ¿a nosotros los ciudadanos, a la juventud directamente afectada?, ¿a los funcionarios del sector educativo, a ciertos directivos docentes, curtidos politiqueros?; acaso, ¿no tenemos suficiente con el nivel intelectual, profesional y ético de quienes nos han venido dirigiendo desde las administraciones o desde los concejos municipales? Es más, ¿podrá interesarles a los hábiles manipuladores de la ignorancia, hundidos también en ella, que nuestra gente escape a su condena y romper así el círculo cerrado en el que se reparten la torta a su antojo? ¿Tendrá algo que ver todo esto con que el Municipio y su carnal Empresa Multipropósito sean, prácticamente los únicos empleadores importantes del vecindario, contratantes, no sólo de fuerza laboral sino de conciencias y votos?
Total, en mi caso particular, y para evitar ser declarado enemigo público de Calarcá, ¿no es mi simple obligación asegurarme de que mi hija obtenga una buena educación, trabajar sin tregua para asegurarle buen sustento material, cómoda juventud, un grado universitario, preparación para un divorcio ventajoso, chitón y sanseacabó?. Freno apenas a tiempo para que mi airosa hija se integre a la formación. ¡Suerte, mi amor!

 NOTAS URBANAS: SUCESOS AGRIDULCES

El gualanday; amenazas y defensa
Cuando parecía que los verdes retoños del gualanday (aunque a la Alcaldesa le parece que no son tal cosa sino plantas parásitas), agredido en noviembre pasado al amparo de la oscuridad, convencerían de su error a la autoridad del municipio y que se permitiría la serena supervivencia de nuestro árbol insignia, nuevamente la barbarie y la sinrazón se manifiestan contra nuestro derecho ciudadano a preservarlo y se le quiere condenar a morir, ya no por razones biológicas; esta vez, ¡asómbrense!, por desentonar con el Parque de Bolívar en remodelación, para turistas. Insólito; un acto administrativo arbitrario e irreflexivo redujo nuestro árbol, mudo testigo de las veleidades y grandezas de nuestra pequeña historia, dizque por viejo y enfermo, a la condición actual de tronco o “fuste”. Ahora, comprobada su salud y su joven existencia (apenas la mitad de su vida promedio), se le ve como un objeto estorboso y antiestético. Vivir para ver... Escrito lo anterior, nos hemos enterado de una decisión de la Procuraduría, por la cual se suspende hasta nueva orden toda intervención sobre el gualanday. Renace la esperanza de que la sensatez se imponga sobre la sinrazón.

Enlucimiento de fachadas, en defensa de nuestra autenticidad

Carrera 24 x 37 de Calarcá Calle 38 x 22 y 23 en Calarcá Cra. 24 x 38 en Calarcá


Prestos como siempre estamos a oponernos a cuanto signifique detrimento para los intereses ciudadanos, lo somos también para ponderar lo que juzgamos positivo. Es el caso del programa de enlucimiento de fachadas de arquitectura tradicional, en buena hora gestado por Jorge Humberto Guevara y realizado con recursos de la Alcaldía Municipal de Calarcá ($16.000.000), Gobernación del Quindío ($4.000.000), SENA Quindío (con el 50% del valor del servicio de pasantes), descuento especial del distribuidor de Pintuco y el aporte de los propietarios. En su fase inicial, se intervienen 25 propiedades, cuyas obras se espera culminar para finales del mes de julio. El aporte estético de este proyecto al centro urbano, es importante para presentar un aspecto amable, pulcro y de compromiso con los valores culturales locales, que disfrutaremos, primero quienes habitamos y amamos a Calarcá, y luego nuestros visitantes.
Preservar los rasgos particulares de las localidades, tanto en lo físico como en lo cultural, reconociendo su valor de identidad colectiva, es parte básica de la concepción humanista del hábitat. Nos gratifica esta acción concreta de construcción de pertenencia y arraigo

La Casa de la Cultura

Casa de la Cultura de Calarcá Casa de la Cultura de Calarcá Casa de la Cultura de Calarcá


Con recursos originados en el diferencial cambiario del liquidado FOREC, en suma aproximada a los 800 millones de pesos, y gestionados por el parlamentario César Augusto Mejía U., se culminaron las obras de readecuación de la Casa de la Cultura. Desde luego, la Alcaldía de Calarcá colaboró allanando las dificultades legales que impedían esta inversión y de paso asumió la propiedad material de las instalaciones.
Quedan pendientes de realizar otras inversiones para refacción y adecuación general del teatro y alguna dotación necesaria para su mejor funcionamiento. Expresamos nuestra alegría y respetuosamente sugerimos una concertación con el sector cultural para lograr una apropiación colectiva de ese querido espacio de encuentro. Los retos para su futura administración son: gestión, eficiencia, creatividad y mente abierta.

CALARCÁ 120 AÑOS, ACUARELA DE MIL COLORES
Exposición de flores y horticultura: testimonio de fe y amor por la ciudad
...Coloridas heliconias y besitos, se entrelazan con rítmicos guaduales... margaritas, veraneras y geranios, engalanan casas y caminos montañeros. El café que alivia el alma...el blanco de sus flores; verde, amarillo o rojo de los granos...valles y laderas.
Arquitectura tradicional, artesanías, wilys y chivas. Nuestros campesinos con vistosos atuendos, ponchos y muleras... Mariposas y colibríes buscando alimento y refugio entre las flores. Recordemos a Vidales: “Yo digo Calarcá y algo me sabe a lulo y dulumoca / yo digo Calarcá y el rico cielo se vacía de estrellas y se colma”
Con este texto, colaboración de Rubiela Romero de Giraldo, el Club de Jardinería invita a la exposición de flores y horticultura. Lugar: Club Quindío, días 23 al 25 de junio. 9:00 A.M. a 12:00 M. y 2:00P.M. a 8:00 P.M.

 LITERATURA A LA CARTA: EL MERMUDIO

(de Bestiario Quindiano) Umberto Senegal

El mermudio quindiano habita lugares fríos del departamento. Adora la neblina, con la cual se viste y acicala. Vuela cuando nadie lo observa, aunque no resiste la tentación de caminar tras personas que recorren sin prisa caminos rurales de la región. 
Duerme sobre ramas del balso, cuando este descansa de sus leves desplazamientos por la montaña. 
Lo atemorizan las luciérnagas, el arcoiris, las libélulas y en particular las ancianas campesinas que rezan en voz alta el rosario, o que le gritan coplas a La llorona. Varios folclorólogos de la región, mencionan la amistosa proximidad que hay entre el Mohán de La sonadora y el mermudio. Quienes tienen la fortuna de ver un mermudio, dicen que en realidad no vuela por sí mismo, sino que conoce el secreto de las corrientes de aire para dejarse elevar por el viento. 
Algunos parapentistas los han encontrado por el sector de Navarco, en Calarcá. Un mermudio volador puede pasar a gran velocidad por nuestro lado, como ráfaga de color o vibración musical. O, si la persona sembró un guayacán, pasar lento por su lado, desplazándose a paso de balso. El principal alimento del mermudio es el rocío que se congela sobre palmas de cera en Cocora. Los calarqueños que han encontrado mermudios en los cafetales, o en algún platanal de las fincas de Barcelona, afirman que tienen rostro de bebé. Segundo Henao, fundador de Calarcá, en su libro  La miscelánea (Imprenta Calarcá, 1921) relata su encuentro con un mermudio, cuando se extravió buscando la laguna de Maravélez. 
Una cualidad del mermudio es hablar siempre con frases palindrómicas. Algunas teorías sobre el origen de los palíndromos, atribuyen a los mermudios europeos la invención del palíndromo. El poeta griego Sotades, menciona a un mermudio anciano, oriundo de Creta, de quien aprendió normas básicas para elaborar un palíndromo. Leidy Bibiana Bernal, en su investigación sobre los mermudios colombianos, compila algunos palíndromos atribuidos a mermudios del Quindío: Amo la pacífica paloma; Roza las alas al azor; Aroma, robas ese sabor a mora; Aire sólo sería; Oirás orar a Rosario. 
El mermudio quindiano construye nidos transparentes con la bruma del atardecer. Matsuura Yasuco, turista japonés y poeta de haikú, Quien visitó al Quindío en el 2004, filmó una breve secuencia de un mermudio construyendo su nido. Algunos campesinos de Salento, Calarcá, Génova y Filandia, relatan que sus abuelos, para entablar diálogo con algún mermudio que se dejaba ver, repetían nueve veces: “¡Mermudio!”, con los ojos cerrados y los dedos índice y pulgar, de ambos manos, juntos. El cronista Fray Andrés Ferrer de Valdecebro, en su libro Gobierno general, moral y político hallado en fieras y animales silvestres, sacado de sus naturales propiedades y virtudes, se refiere con asombro al mermudio.

 POESÍA A LA CARTA: SONETOS COLOMBIANOS MEMORABLES

Agonía

Qué dolorosa esta agonía lenta
de la tarde sin ti. ¡Qué dolorosa!
Vacío el mundo. La ilusión ociosa.
Sólo esta cruda luz que me atormenta.

La soledad en torno se acrecienta,
y la noche de frente poderosa
golpea el horizonte. Cada cosa
parece que se muere o que se ausenta.

¡Qué dolorosa esta agonía. ¿Dónde
tu imagen –dulce cuando Dios quería-
bajo este horror crepuscular se esconde?

La última luz en los confines arde,
mientras mi corazón, braza ya fría,
rueda entre las cenizas de la tarde.

RAFAEL MAYA (1897-1980)

Nada es mayor

Nada es mayor que tú: sólo la rosa
tiene tu edad suspensa, limitada.
Eres la primavera deseada
sin ser la primavera ni la rosa.

Vago espejo de amor donde la rosa
inaugura su forma deseada,
absorta, inmensa, pura, ilimitada;
imagen, sí, pero sin ser la rosa.

Bajo tu piel de nube marinera,
luz gigante, tu sangre silenciosa
despliega tu escarlata arborecida.

Nada es mayor que tu, rosa y no rosa,
primavera sin ser la primavera;
arpegio en la garganta de la vida.

ARTURO CAMACHO RAMÍREZ (1910-1982)

Momentos de la doncella: el sueño

Dormida así, desnuda, no estuviera
más pura bajo el lino. La guarece
ese mismo abandono que la ofrece
en la red de su sangre prisionera.

Y ese espasmo fugaz de la cadera
y esa curva del seno que se mece
con el vaivén del sueño y que parece
que una miel tibia y tácita lo hinchera.

Y esa pulpa del labio, que podría
nombrar un fruto con la voz callada,
pues su propia dulzura lo diría.

Y esa sombra de ala aprisionada,
que de sus muslos claros volaría
si fuese la doncella despertada.

JORGE ROJAS (1911-1995)

Soneto sediento

Mi tu, Mi sed. Mi víspera. Mi te amo.
El puñal y la herida que lo encierra.
La respuesta que espero cuando llamo.
Mi manzana del cielo y de la tierra.

Mi por siempre jamás. Mi agua delgada,
gemidora y azul. Mi amor y seña.
La piel sin fin. La rosa enajenada.
El jardín ojeroso que me sueña.

El insomnio estelar. Lo que me queda.
La manzana otra vez. La sed. La seda.
Mi corazón sin uso de razón:

me faltas tanto en esta lejanía,
en la tarde, a la noche, por el día,
como me faltaría el corazón.

EDUARDO CARRANZA (1913-1985)

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