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Circula quincenalmente a través de cafeterías, restaurantes y establecimientos similares de
Calarcá. |
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EDITORIAL: EL QUINDÍO, REALIDAD E IMAGEN |
Distracción a toda costa
La realidad es obstinada. Un gobernante de talla mental “S” puede pensar que todo consiste en montar
un aparato publicitario basado en propagandistas a sueldo que hagan “shows” permanentes con su presencia
en toda clase de eventos, parafernalia de escoltas, carros blindados de vidrios oscuros como sus ocupantes, luces,
cámaras, declaraciones electoreras a los medios, aceitados con su presupuesto de publicidad personal
disfrazado de información institucional, reparto de refrigerios, “goberlechitas”, baratijas,
etcétera, etcétera.
Pero qué hacer; los hechos son tercos y la realidad, a pesar de todo el maquillaje que se le aplique, acaba
por mostrar sus feos rasgos. Ese mismo personaje podrá usar una y otra vez su estrategia distractora de
juegos pirotécnicos, desfiles militares, placas con su nombre en cada ladrillo, aniversarios, celebraciones,
incluidas las obligantes medallas, siempre con irrespetuosos retrasos de horarios; podrá igualmente repetir
hasta la fatiga que esta región es “el segundo destino turístico del país” y que su
empeño es “realizar las obras, proyectos y programas previstos en el plan de desarrollo...” para
que no se nos olvide que tenemos unas gobernantes que “hacen presencia y que le cumplen al departamento y al
municipio...” y que el túnel... y que la represa... y que esas obras sí nos darán empleo
a todos... Pero los hechos siguen mostrando una realidad bien lejana de lo que pregonan la costosa propaganda y el
discurso estéril.
Realidad cruda
Una mirada al registro oficial de suicidios consumados y frustrados que alarma a la autoridad de salud; otra a la
desnutrición infantil, objeto de debate en la Asamblea Departamental; una más al abuso sexual a
menores, a los casos reportados o no de violencia intra-familiar a las comisarías de policía y de
familia, hacen tambalear el edén que nos proyectan. Agreguemos el desempleo real, siempre con tendencia al
incremento, el desborde de la delincuencia común (aunque la mayoría de los casos no se reportan a la
autoridad), las estadísticas de drogadicción, de enfermedades de transmisión sexual, la
publicitada y cruda prostitución infantil, la proliferación de embarazos precoces, los pobres
resultados de la educación oficial, la miseria, el hacinamiento, el corte de servicios públicos y el
hambre tras las fachadas de los barrios de la reconstrucción y otros de estrato cero en todos los municipios
quindianos; todos hechos visibles y latentes. El derrumbe del paraíso es estruendoso.
Pobreza material y mental: condena en círculo
Es trágico que la gestión de los gobiernos se limite a la construcción interesada de imagen
personal, apoyados en la lógica del esquema asistencialista neoliberal. La pobreza material e intelectual,
además de un atávico culto reverente y servil hacia el poder, nos hacen fáciles presas del
“favor”, del contratico, de la “palanca”, de la “colaboración”, recursos
del sagaz gobernante para comprar voluntades a bajo precio, y consolida un círculo que nos condena: no se nos
plantean retos audaces de construcción colectiva, visiones de largo plazo, cambios profundos, porque nosotros
los ciudadanos no los exigimos; porque además la calidad y el talento desaparecieron (si es que alguna vez
estuvieron presentes) de las listas electorales. Nos conformamos con circo barato, con migajas, con hilachas y oropel.
Para la clase política, mucho mejor. Nadie espera, y menos propone, un ataque frontal a los problemas de fondo,
a la mentalidad conformista e indolente que nos han instalado décadas de mediocridad politiquera, al marasmo
pernicioso que borró los supuestos rasgos genéticos de laboriosidad creativa, de audacia constructiva.
Nadie posee las fórmulas mágicas de gobiernos ideales para la coyuntura que vivimos. Qué
más no quisiéramos para alcanzar mejoras significativas en las condiciones de vida de nuestra gente y
en su desarrollo integral. Sin embargo, lo que si sabemos, de lo que estamos bien seguros es que por el camino que
transitamos vamos mal; vamos muy mal. Nada logramos con la abusiva promoción de la imagen personal del
gobernante; nada con su presencia “llenadora” y oportunista en cuanto escenario busque o se invente; nada
en absoluto con sus gestos y discursos impostados, banales, tras las pantallas; o con la nueva e insólita
queja de la actual gobernadora, según la cual se siente perseguida y obstaculizada por las autoridades de
control “que no colaboran”, según lo declarado en forma pública en días pasados.
Requerimos con apremio gobernantes capaces, serios, sobrios, honestos; con sentido de responsabilidad
histórica, con visión, con genuina actitud democrática y sincera convocatoria a la
participación. Lo demás, sólo nos lleva a peores destinos. |
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QUINCE AÑOS DE PARTICIPACIÓN CIUDADANA |
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En 1991, tras un tortuoso proceso político, jurídico y electoral, una asamblea constituyente
expidió la carta política que actualmente rige nuestra nación. La participación de
sectores sociales, en ese entonces recién reintegrados a la civilidad, luego de acuerdos que pusieron fin a su
actividad subversiva y de los partidos y movimientos instituidos, de diferentes tendencias y matices políticos,
legitimó el nuevo texto fundamental.
Dentro de las novedades ideológicas, insertadas en su articulado, sobresale el reconocimiento de la democracia
participativa como concepto vertebral del estado. Esta explícita reivindicación de las formas
originales de expresión ciudadana, a pesar del espíritu del texto constitucional y sus desarrollos
legales y reglamentarios, no ha cumplido ni de lejos con la expectativa que abrió desde entonces, como acceso
a espacios incluyentes en el tratamiento de lo público y como soporte de gobernabilidad. Permanecen intactas
en la política nacional las perversas prácticas tradicionales que nos distancian de las democracias
modernas y nos condenan a la crisis social que hoy padecemos.
A pesar de estar instituidos en el texto constitucional y en ley, escenarios de participación
democrática como los consejos territoriales de planeación, juntas de educación, consejos de paz,
de cultura y otra larga lista de organismos similares, en municipios y departamentos, no han logrado un aceptable
nivel de operatividad y de consolidación, por razones múltiples, atribuibles no sólo a las
administraciones, sino al precario compromiso del ciudadano con los asuntos públicos.
No obstante la necesidad de profundizar en democracia para construir una paz social sólida, la
participación ciudadana es objeto de amenazas de toda índole y de menosprecio por parte del sector
oficial, que a duras penas cumple con los formalismos que las normas le exigen. Para sólo mencionar algunas
de tales amenazas, basta recordar los llamados consejos comunitarios, impuestos por el presidente Uribe e imitados
por otros niveles de gobierno, donde la institucionalidad participativa se ignora por completo y se suplanta con una
serie de intervenciones improvisadas y oportunistas; donde en maratónicas jornadas se dirimen pleitos
parroquiales, se comprometen partidas presupuestales, pero por sobre todo, se pone a salvo la imagen personal del
gobernante. También los artificiosos “presupuestos participativos” o las nuevas “rendiciones
de cuentas” entre comités de aplausos. Engaños para incautos. |
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DE NUESTROS LECTORES |
Rapsodia principal
La historia, más o menos, es la siguiente: Leito, un rapsoda de mierda, se paseaba por las calles
principales de un pueblo quindiano conocido como la cuna de los poetas. Llevaba anidada en los tuétanos una
desidia existencial astronómica. La razón: Leito pertenecía a un aquelarre de poetas
descafeinados, que se reunía en un café central. Eran los únicos lectores de sus propios sonetos,
versos antediluvianos, y canciones clásicas. Algunos eran nerudianos, otros piedracielistas; Leito
creía ser dadaísta, pero sus contertulios lo creían nadaista. Bueno, el grupo se acabó
por falta de recursos humanos: Lucas, el promotor de las reuniones, se robó una plata y se fugó para
Calí; Andrés, el que traía los libros al por mayor, se mudó para Venezuela, allá
se volvió Chavista, y dejo la poesía de un lado; Jorge, el más nerudiano de todos, se
murió después de una larga enfermedad intestinal; Leito, el más pequeño de todos, el
más contestatario, el que creía que el manifiesto del partido comunista era un extenso poema, se
dedicó a vagabundear.
Por esos días Leito se hizo amigo mío. Sigo con la historia: Leito se encontró conque el
parque del pueblo estaba siendo remodelado. El polvo del trabajo de los obreros le ensuciaba la cabellera. Estaba
jodido. Luís, un amigo de la infancia, lo llevó a ver el afiche de Andrés Caicedo, el que estaba
pegado en una de las vitrinas de la alcaldía municipal. Leito había leído la obra de
Andrés, le parecía interesante, contradictoria; le había escrito un pequeño poema:
“Andrés, brontosuario de la nicotina y el vodka/ merodeas en mis sueños subterráneos”
Leito no perdió la oportunidad de susurrarlo frente a la cara de Andrés. Al terminarlo espero la
reacción, pero Andrés seguía impasible, con una sonrisa de oreja a oreja, pensando en la muerte
y en el cine. Leito miro a Luís, le dijo, este cabrón era un genio. Si, si era un genio, le
respondió Luís para salir del paso. Leito continúo con la tristeza aguzada. Me buscó,
llegó a mi casa a la media noche, tocó como un loco la puerta, iba drogado. Le di un vaso con agua.
Leito me contó la historia de cómo Andrés, el suicida caleño, el que inspiró a un
teatrero para montar su novela en Calarcá, se le había reído en la cara. Le dije, medio en broma,
que así era Andrés, un loco errático que se mató después de haber conversado con
Héctor Lavoe, otro suicida triste. Ángel Castaño
Comentarios de nuestro apreciado amigo y lector Oscar Zapata, remitidos al correo electrónico de POETINTOS:
CALARCA OSCURO: Si ese es el panorama oscuro descrito por viajhe (güepahe), bello en una constante claroscura,
que no solo siga vigilando su sueño mientras duerme sino que siga escribiendo y de seguro terminaremos
cambiando el panorama o encendiendo las luces.
FEDERICO GARCIA LORCA: "Verde que te quiero verde./ Verde viento. Verdes ramas." ¿Dónde
está el verde de tu parque poeta? Ahora que pareces un recluta recién motilado en un desierto en donde
el pudor nos sacó de la sombra de los árboles y nos delata en una urna de cristal. Un fuerte abrazo.
Un habitante del parque ahora en el exilio. |
| LITERATURA UNIVERSAL: AMBROSE
BIERCE |
Ambrose Gwinett Bierce (1842-1914?), escritor
satírico y periodista estadounidense, nacido en Meigs County (Ohio). Prestó sus servicios en el
Ejército de la Unión durante la Guerra Civil estadounidense (1861-1865) y dirigió una
expedición militar al oeste. Bierce se estableció en San Francisco, donde escribió breves e
ingeniosos artículos políticos y una columna para el periódico News-Letter. Alrededor de 1868
se convirtió en su editor. En 1872 se trasladó a Londres. Bajo el seudónimo de Dod Grile,
escribió corrosivos artículos y relatos para las revistas Fun y Figaro, que posteriormente se
publicaron en la recopilación titulada Telarañas de una calavera vacía (1874).
Regresó a San Francisco en 1877. Allí continuó colaborando con el Argonaut, fue editor del
Wasp y escribió una columna para el Sunday Examiner, propiedad de William Randolph Hearst. En su estilo
sobresalen un ingenio y una fascinación por el horror; y la muerte y su dominio del relato hizo que se le
comparara en ocasiones con los escritores estadounidenses Edgar Allan Poe y Bret Harte. Entre 1899 y 1913
trabajó para Hearst en Washington, D.C., y se dedicó a revisar sus propias obras. En 1913 viajó
a México donde participó en la Revolución Mexicana y nunca más se supo de él. Sus
Obras completas se publicaron en 12 volúmenes (1909-1912) e incluyen el Diccionario del diablo, titulado
originalmente Diccionario del cínico (1906).
En una última carta, del 26 de diciembre de ese año 13, escribió: “¡Ah!
Desaparecer en una guerra civil ¡qué envidiable eutanasia!”. Su sueño postrero se
cumplió tal como lo quiso. Unido a las tropas de Pancho Villa se esfuma, nadie sabe cuándo ni
cómo, envuelto por un misterio que le cuadra tan bien como a cualquiera de los personajes de sus relatos
sobrenaturales. Toda la obra de Bierce es el fruto ácido de la desdicha, de una desdicha irreparable para la
cual sólo hay dos caminos: la facilidad del alarido o la maceración del sarcasmo. (Reseña
biográfica y comentario de Enciclopedia Encarta) |
Algunas definiciones de su obra “Diccionario del Diablo”:
Amistad, s. Barco lo bastante grande como para llevar a dos con buen tiempo, pero a
uno solo en caso de tormenta.
Absurdo, s. Declaración de fe en manifiesta contradicción con nuestra
opiniones.
Aburrido, Adj. Dícese del que habla cuando uno quiere que escuche.
Academia, s. Escuela antigua donde se enseñaba moral y filosofía.
Escuela moderna donde se enseña el fútbol.
Admiración, s. Reconocimiento cortés de la semejanza entre otro y uno
mismo.
Belladona, s. En italiano, hermosa mujer; en inglés, veneno mortal. Notable
ejemplo de la identidad esencial de ambos idiomas.
Belleza, s. Don femenino que seduce a un amante y aterra a un marido.
Calamidad, s. Recordatorio evidente e inconfundible de que las cosas de esta vida no
obedecen a nuestra voluntad. Hay dos clases de calamidades: las desgracias propias y la buena suerte ajena.
Caníbal, s. Gastrónomo de la vieja escuela, que conserva los gustos
simples y la dieta natural de la época preporcina.
Celoso, adj. Indebidamente preocupado por conservar lo que sólo se puede
perder cuando no vale la pena conservarlo.
Espalda, s. Parte del cuerpo de un amigo que uno tiene el privilegio de contemplar
en la adversidad.
Cobarde, adj. Dícese del que en una emergencia peligrosa piensa con las
piernas.
Conocido, s. Persona a quien conocemos lo bastante para pedirle dinero prestado,
pero no lo suficiente para prestarle.
Elector, s. El que goza del sagrado privilegio de votar por un candidato que
eligieron otros.
Fidelidad, s. Virtud que caracteriza a los que están por ser traicionados.
Guillotina, s. Máquina que hace que un francés se encoja de hombros con
buen motivo.
Prójimo, s. Aquél a quien nos está ordenado amar como a nosotros
mismos, pero que hace todo lo posible para que desobedezcamos. |
| MININOTICIAS DE LA CULTURA |
| Taller de narrativa
Desde el pasado sábado 22 de julio y cada quince días, con la conducción de Carlos Fernando
Gutiérrez, escritor y docente de la Universidad del Quindío, se realiza un taller de narrativa
literaria en el Instituto de Bellas Artes de Armenia. La nutrida asistencia alcanzada en la primera ocasión,
y lo heterogéneo y entusiasta del grupo, permiten prever su éxito.
Tertulia de los miércoles en el Club Quindío
Muy auspiciosa resultó la tertulia del pasado
miércoles 26 de julio, convocada por un calarcariñoso grupo de amigos de la cultura. Excelente el
material fílmico que aportó Luis Fernando Londoño. La intención, que ojalá se
realice, es institucionalizar ese espacio de encuentro. La convocatoria es para todos los días miércoles
a partir de las 7:00 P. M. en las instalaciones del Club Quindío de Calarcá.
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| POETINTOS ANTERIORES |
Volumen 1, Nº 31 15-jul-06
Volumen 1, Nº 30 1-jul-06
Volumen 1, Nº 29 15-jun-06
Volumen 1, Nº 28 1-jun-06
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Volumen 1, Nº 25 15-abr-06
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Volumen 1, Nº 16 1-dic-05
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Volumen 1, Nº 11 1-sep-05
Volumen 1, Nº 10 15-ago-05
Volumen 1, Nº 9 1-ago-05
Volumen 1, Nº 8 15-jul-05
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Volumen 1, Nº 4 15-may-05
Volumen 1, Nº 3 1-may-05
Volumen 1, Nº 2 15-abr-05
Volumen 1, Nº 1 1-abr-05 |


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