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 EDITORIAL: EL "ABISMO GENERACIONAL"

EL SALUDO DE KEVIN

Biblioteca Casa de la Cultura Mi estimado Óscar Zapata: La voz de Kevin, nuestro nuevo amigo de ocho o nueve años de edad, no se acalla. Recordemos: hace pocos días llegamos a la biblioteca pública de Calarcá, enfrascados en alguna disquisición literaria. Tomamos asiento, y continuamos el diálogo, sin molestarnos en mirar alrededor. El desconcierto fue mutuo: en un gesto de cortesía -que suponíamos enterrado en las páginas de Carreño-, y obligante más bien para nosotros, los recién llegados, un niño, desde su puesto de lector, en la misma mesa, nos saludó en voz alta: ¡muy buenas tardes! Repuestos a medias de sorpresa y vergüenza, respondimos efusivos. Quisimos saber su nombre. Se presentó con toda formalidad y continuó su tarea. No satisfecho, cuando la concluyó, nos dijo que encontraba interesante la charla que escuchaba, pero debía irse. Se puso de pie, estrechó nuestras diestras, mirándonos a través de sus anteojos, y salió orondo con sus cuadernos bajo el brazo.

LA CUENTA SOCIAL DE "LOS MAYORES"

La lección que nos dio Kevin es inolvidable. En mi caso, suscitó una reflexión acerca de la cuenta que tenemos pendiente, "los mayores", con las generaciones que nos suceden. La indiferencia, cuando no displicencia, que nos merecen los jóvenes, es uno más (como si faltaran) de los factores de fraccionamiento social y conflicto. Otros, que se originan en rutinas de convivencia, van desde actitudes intransigentes de represión, hasta la más desentendida permisividad. No solo aludo a la relación padres - hijos, tradicionalmente difícil, sobre todo desde la mitad del siglo anterior; también a otros campos de interacción entre personas de franjas de edad diferentes: establecimientos educativos, espacios laborales, culturales, escenarios de participación ciudadana en temas públicos, y otros. El diagnóstico de lo que llamamos "el abismo generacional", se refiere siempre al agotamiento del esquema de superioridad o autoridad impuestas; a una recurrida "pérdida de valores" de la cual culpamos a quienes nos siguen en el tiempo, y al choque ideológico, atribuido a la apertura conceptual, informática, tecnológica, y consumista. Sin embargo, qué poco nos esforzamos en comprender los factores objetivos de las diferencias y en reducir su efecto adverso.

LIBRE DESARROLLO DE LA PERSONALIDAD

No somos muy conscientes, por ejemplo, del drástico cambio que ha experimentado el sistema ético de nuestra sociedad: de la moralidad basada en tradiciones patriarcales y preceptos religiosos, pasivamente generalizados y aceptados, derivamos, en un lapso relativamente corto, hacia el individualismo exaltado. La misma constitución política del país, de inspiración liberal, lo consagra, y los organismos normativos y jurisdiccionales lo defienden con celo. El derecho al libre desarrollo de la personalidad, es hoy día fundamental en la relación entre individuo y estado y entre las mismas personas, al interior de instituciones civiles, como la familia o los establecimientos de educación. No lo entendemos; no lo asimilamos; nos cuesta aceptarlo.

Es explicable. No es fácil transitar de la incuestionable autoridad de profesores o padres, que regía en un pasado no lejano, al respeto activo de derechos personales, al uso persuasivo de la razón, y a las prácticas democráticas; del ocultamiento de temas "tabú", a la información o desinformación ilimitadas; de la verticalidad, a la horizontalidad, en las estructuras organizacionales. ¿Qué reparos acostumbramos a hacer “los mayores” a la juventud calarqueña, del Quindío y de Colombia? Superficialidad, vagancia, rebeldía, pereza, banalidad, irrespeto, desgano, poca responsabilidad, tendencia a la promiscuidad sexual y a la drogadicción, indiferencia respecto a tradiciones y cultura... Todo un catálogo de prejuicios, basado en sofismas, en generalizaciones ligeras y subjetivas. Olvidamos que la población joven, con virtudes o defectos, no puede sino reflejar el alma social, lo que efectivamente somos como colectivo humano.

RESPONSABILIDAD Y DISCURSO

¿Cómo allanar los obstáculos que nos distancian a unos y otros por cuenta de la edad cronológica?, ¿no nos corresponde a los mayores la iniciativa de integrarnos todos en una sociedad inclusiva y abierta?

Nuestro discurso respecto a la niñez y a la juventud está lleno de equívocos: deseamos que nuestros muchachos reciban educación artística o deportiva, no con el objetivo de descubrir y desarrollar potencias espirituales o físicas, en busca de satisfacción vital positiva; apenas para “ distraerlos o alejarlos de vicios y malas amistades”. Aspiramos a que completen su ciclo de formación académica, solo para que “saquen el bachiller”; que hagan una carrera universitaria o tecnológica, cuando las circunstancias económicas lo permiten, no para dotarlos de conocimientos, habilidades y destrezas que los realicen como líderes sociales o empresariales, multiplicadores productivos, sino con la pobre perspectiva de "conseguir empleo", “ganarse la vida”, "servir de algo", o, en el mejor de los casos, "le trabajen a un político". En cuántos casos, los padres envían a clase a su hijos solo porque no los soportan o no tienen con quién dejarlos en la casa. Así pensamos los mayores. De esta forma planteamos nuestra relación con la juventud. Torpes, culposos ingenuos, pensamos que amenazas y prohibiciones terminantes, logran más que la información objetiva y el razonamiento compartido; que manuales artificiosos de comportamiento, suplen el ejemplo, lo que podemos mostrarles en coherencia, honestidad, y otras "virtudes" en el discurrir cotidiano. Respeto y amor son actitudes difíciles de adherir al trato rutinario, cuando no hay ánimo transaccional; cuando intentamos hacer prevalecer la imposición sobre la razón.

Ninguna comodidad material, ningún objeto, pueden suplir en jóvenes y niños, el bien inestimable de una formación de amplitud universal, basada en afectos profundos y en la dotación de herramientas espirituales que les permitan convivir, comprender y transformar.

 EL BANQUETE DE MIS OSOS

Con la llamada a Gladys, tres horas antes del evento, pretendía obtener un cupo adicional para el banquete literario de Comfenalco, Quindío. En la edición del año anterior, a pesar del opíparo contenido gastro-ludo-literario; de los libretos de Elías Mejía, matizados de humor, plenos de poesía; no obstante el vino tinto Concha y Toro, reserva especial, escanciado con generosidad y las microviandas servidas, me hizo falta el complemento ideal: una compañía cercana a mis afectos. Asunto resuelto. Gladys Sierra, con su fina atención de siempre, me hizo notar que en la cara posterior de la invitación se exigía confirmar la asistencia. En vista de que no cumplí con la instrucción, además de abstenerme de llevar compañía, yo mismo no podía estar presente (¡qué oso!, como diría mi hija). Gracias, Gladys, excúsame la molestia. Lamento no haber leído bien la invitación. Aunque... cómo te me vas a quedar por fuera. Nó, ven que yo te acomodo de alguna forma. Pero eso sí, tú solo. ¡No faltes!

Y ahora... transporte. Una llamada: Madre, ¿podrían prestarme el carro un rato? Pues mijo, está molestando el clutch. Si cree que lo puede llevar así... No hay problema madrecita, yo me las arreglo para hacerlo servir. Según lo acordado, llamé a Juan de J. Herrera. Juancho, tengo transporte. Pues, yo no puedo ir porque tengo que trabajarle a un proceso; pero en mi lugar va Liliana (miembro en la sombra de "La Pulga en la Oreja" y relatora aplicada de las tertulias de los miércoles). Listo, ya paso por allá.

Como mi madre lo advirtió, el embrague no permitía enganchar la reversa. Solución, apagué el motor; con lo poco que accionaba el pedal, coloqué el cambio y nuevamente lo encendí. Muy bien, estaba en camino. Dejamos a Juan en Armenia y continuamos, Liliana y yo, sin tropiezo, hasta el Parque de Comfenalco; el carro todo el tiempo en tercera. Crucé los dedos para que en el pequeño ascenso de la entrada no me viera forzado a detenerme. Tuve suerte. Para el parqueo, el mismo truco con la reversa.

Dificultad de la niña para encontrar mi nombre en la lista. El salón, decorado con sobria elegancia. Ingresamos. A nuestra derecha, una mesa con material poético, impreso para la ocasión. Imitando a quienes nos antecedían, tomamos sendos ejemplares y nos dirigimos hacia las mesas. Cálido saludo de la anfitriona, y ...¿dónde obtuvieron eso? Lo tomamos de aquella mesa. ¡Nó, quién les dijo! A su tiempo, nosotros los entregamos. Qué pena, pensamos que... (otro osito). Impresos devueltos a su sitio. Lili: sentémonos cerca del escenario. Soy cegatona y medio sorda. Perfecto, acá quedamos muy bien. Observamos a nuestro alrededor. Cerca de la hora programada, habían llegado menos de la mitad de los asistentes esperados. Nuevamente Gladys, la solícita anfitriona. ¡Qué pena! en esta mesa no pueden ubicarse. Es de invitados especiales (oso número tres, frente a demasiados testigos). Ven, Liliana, acompañémonos de calarqueños: José Nodier, Jorge Humberto, ¡buenas noches! Muy bien acogidos.

Alcanzamos a escuchar el relato de Nodier, pocos días antes, elegido representante del área literaria en el Consejo Nacional de Cultura, acerca de los detalles de su elección. Llegaron Carlos Fernando y su compañera; también Leidy Bibiana Bernal... ¡Hola Bibi!, ¿dónde está Senegal?, pregunté. Allá, cerca de la entrada; está con Carlos Alberto Agudelo. Los vi de lejos, solos en una mesa. Me pareció cortés y oportuno acompañar a mis más cercanos amigos. Se lo dije a Liliana; aceptó el segundo cambio de mesa. ¡Hola, Sene, Carlitos! Saludo normal... ¿un poco frío, tal vez? Ellos continuaron su diálogo, en actitud de ignorar nuestra compañía. Bibiana, dándonos la espalda, se dedicó a visitar las mesas cercanas. Llegó a su puesto cuando inició el acto. Un poco tarde comprendí que no éramos bienvenidos; que, después de todo, terminamos en la mesa que no era (cuarto oso).

Bien logrado el ensamble del grupo musical, dirigido por Déiner Hurtado; excelente selección de textos y libreto conectivo de Elías, en su voz de encantador de féminas, en la de Adriana Echeverry, cuota dulce del trío de presentadores, y en la muy profesional de Alejandro Herrera. Primera ronda de vinillo. ¿Le sirvo el suyo, señor? Gracias, no me apetece vino blanco, prefiero tinto. No hay vino tinto. Excuse, en aquella mesa veo dos copas llenas. El Vino tinto es solo para la mesa de invitados especiales. ¿Podrían venderme, entonces, un trago, media botella? No, señor, esta noche no vendemos nada (¡quinto plantígrado!). Miré con impúdica envidia, con molestia, a los invitados especiales. Puedo jurarlo: por lo menos dos de ellas -no respondo por los demás- no han leído un libro en su prolongada vida. Dudo mucho que algún poema a la patria o a la madre, en su lejana e inane educación secundaria. Y en mesa de honor... con vino tinto... Demasiado boato, ostentación, formalismo... y uno tan anodino... y tanta gente en el pueblito sin nada en el estómago... A nuestro alrededor varias sillas vacías, esperando a quienes confirmaron puntual asistencia. No están los que son... no son todos los que están...

Primer plato: fruticas en almibar.. humm... ¡exquisito!; recibí el mío cuando los demás comensales terminaban (ya eran seis mis osos). Los siguientes platillos y textos de Elías, prometían variedad de carnes. Demasiado tarde, comprendí que aquel era un evento no apto para inconformes sistemáticos ni para vegetarianos. Que el banquete tenía en mí, al comensal equivocado. Fue cuando me negué a seguir sacando osos de mi torpe cubilete. Le dije a Liliana al oído: ¿tienes inconveniente si nos vamos, o prefieres quedarte? No imagina cuánto le agradecí que hubiera elegido la primera opción.

 CANDIDATO

La página web www.elcastellano.com, citada en una de nuestras anteriores ediciones, envía diariamente a los suscriptores una palabra del idioma español, ampliando su información etimológica, usos y curiosidades relacionadas con ella. La pasada semana se refirió a la palabra que titula esta nota, especialmente oportuna por circunstancias obvias. Al final de esta lectura, podríamos preguntarnos quiénes, de los nuestros, podrían lucir la túnica blanca.

CANDIDATO

Quien se ofrece para ocupar un cargo público debería tener una trayectoria inmaculada, sin ninguna mancha que pudiera dejar alguna duda sobre su pasado. Así lo entendían ya los romanos, que hacían vestir a los aspirantes a esos cargos una túnica blanca, llamada candida, con la que se exhibían públicamente para manifestar públicamente la pureza y la honradez que cabía esperar de ellos.

El nombre de la túnica provenía de la raíz indoeuropea kand- o kend- (brillar), de la cual se han derivado palabras tales como candelabro, candente, candela, cándido, incandescente, incendio, etcétera.

Ningún derivado de candidus llegó hasta nosotros con significado directamente alusivo al color blanco, pero la blancura deslumbrante que la palabra latina candor expresaba en la lengua de los césares se mantuvo en el español candor, con el sentido de "sinceridad, sencillez y pureza de ánimo" que la palabra también tenía en latín. El Diccionario de la Real Academia Española menciona el sentido de "suma blancura" como acepción de candor, pero en la práctica esta palabra es muy poco usada con ese sentido.

Con la extensión de la democracia desde la segunda mitad del siglo XVIII, la palabra candidato es hoy harto conocida en toda la comunidad hispanohablante. No lo era antes de esa época, como permite comprobar el Diccionario de autoridades (denominación de la primera edición del Diccionario de la Real Academia Española, 1729), que decía:

El que pretende y aspira o solicita conseguir alguna dignidad, cargo, ó empleo público honorífico. Es voz puramente Latina y de rarísimo uso.

Cabe añadir que las velas, candelas o cirios eran llamados en latín candela, en alusión al brillo que provenía del calor; de ahí la palabra candente, que en latín significaba "blanco o brillante como consecuencia del calor", y la castellana incandescente.

 MININOTAS DE LA CULTURA
CONSEJO DE LECTURA, ESCRITURA Y BIBLIOTECAS

Como entidad encargada de promover y coordinar la estrategia trazada por el Ministerio del ramo, ASOLECTURA, reunió en días pasados, en la Casa de la Cultura, a un grupo de personas interesadas en formar parte de este organismo de participación ciudadana. El señor Raúl Echeverry asumió la coordinación del grupo de residentes de Calarcá, comprometidos con las actividades enumeradas. Sigue abierta la posibilidad para quienes deseen sumarse al grupo inicial.

Se viene preparando el material necesario para cumplir con las tareas acordadas y con la próxima reunión programada para el 30 de los corrientes. En esta ocasión se sentarán las bases de trabajo definitivas de una labor tan importante para el futuro educativo y cultural del municipio

CALARCÁ EN EL CONSEJO NACIONAL DE CULTURA

José Nodier Solórzano, escritor calarqueño vinculado con el Instituto de Bellas Artes de la Universidad del Quindío, desde hace varios años, ha sido elegido representante nacional del área de literatura en el organismo asesor mencionado.

Muy efectiva la gestión personal de Nodier, quien luego de ser elegido en el consejo de área del departamento, logró la delegación regional del sur-occidente (comprende los departamentos ubicados entre Antioquia y Nariño) y finalmente, en sesión llevada a cabo en Bogotá, logró el respaldo de otras regiones para ser el titular del área a nivel nacional.

Desde esta posición, estamos seguros, cumplirá una importante labor de estímulo, promoción y desarrollo de la actividad literaria en el país.

Felicitaciones y muchos éxitos para José Nodier.

 POETINTOS ANTERIORES
Protagonista: La Arepa
Volumen 1, Nº 48 1-abr-07
Volumen 1, Nº 47 15-mar-07
Volumen 1, Nº 46 1-mar-07
Volumen 1, Nº 45 15-feb-07
Volumen 1, Nº 44 1-feb-07
Volumen 1, Nº 43 15-ene-07
Volumen 1, Nº 42 1-ene-07
Volumen 1, Nº 41 15-dic-06
Volumen 1, Nº 40 1-dic-06
Volumen 1, Nº 39 15-nov-06
Volumen 1, Nº 38 1-nov-06
Volumen 1, Nº 37 15-oct-06
Volumen 1, Nº 36 1-oct-06
Volumen 1, Nº 35 15-sep-06
Volumen 1, Nº 34 1-sep-06
Volumen 1, Nº 33 15-ago-06
Volumen 1, Nº 32 1-ago-06
Volumen 1, Nº 31 15-jul-06
Volumen 1, Nº 30 1-jul-06
Volumen 1, Nº 29 15-jun-06
Volumen 1, Nº 28 1-jun-06
Volumen 1, Nº 27 15-may-06
Volumen 1, Nº 26 1-may-06
Volumen 1, Nº 25 15-abr-06
Volumen 1, Nº 24 1-abr-06
Volumen 1, Nº 23 15-mar-06
Volumen 1, Nº 22 1-mar-06
Volumen 1, Nº 21 15-feb-06
Volumen 1, Nº 20 1-feb-06
Volumen 1, Nº 19 15-ene-06
Volumen 1, Nº 18 1-ene-06
Volumen 1, Nº 17 15-dic-05
Volumen 1, Nº 16 1-dic-05
Volumen 1, Nº 15 15-nov-05
Volumen 1, Nº 14 1-nov-05
Volumen 1, Nº 13 15-oct-05
Volumen 1, Nº 12 15-sep-05
Volumen 1, Nº 11 1-sep-05
Volumen 1, Nº 10 15-ago-05
Volumen 1, Nº 9 1-ago-05
Volumen 1, Nº 8 15-jul-05
Volumen 1, Nº 7 1-jul-05
Volumen 1, Nº 6 15-jun-05
Volumen 1, Nº 5 1-jun-05
Volumen 1, Nº 4 15-may-05
Volumen 1, Nº 3 1-may-05
Volumen 1, Nº 2 15-abr-05
Volumen 1, Nº 1 1-abr-05

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