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| PINCELADAS A UN PAÍS INCONCLUSO |
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Por Ángel Castaño Guzmán
En 1966 el Papa Pablo VI, en sintonía con la apertura que el concilio Vaticano II representó
para el cristianismo, decidió eliminar el Index Librorum Prohibitorum,
un extenso catálogo de libros contrarios al magisterio eclesiástico.
Durante siglos la Iglesia Católica combatió el libre pensamiento, socavando uno de los principales
derechos de la humanidad. Para difundir sin contratiempos sus obras los escritores debían
garantizar su incondicional apego a las enseñazas de la Biblia. La invención de la imprenta
significó, entre otras cosas, el fin del monopolio religioso. En la actualidad, con la velocidad
de los medios masivos de información y la relativa facilidad para acceder a la Internet, los
incondicionales devotos de la posmodernidad ven las épocas de represión intelectual como fantasmas
cada vez más tenues. Sin embargo, la creciente concentración de canales noticiosos en manos
de consorcios económicos hace creer precisamente lo contrario. El periodismo, oficio de vital
importancia para el sano desarrollo comunitario, antes de ser vía de enriquecimiento personal,
es apostolado de compromisos democráticos. Espejos del acontecer social, los diarios y demás
medios deben transmitir la información con la mayor imparcialidad. Sin la osadía de los precursores
de la república, los ideales de la Revolución francesa, Libertad, Igualdad y Fraternidad,
no hubieran encendido el polvorín que hizo estallar el dominio español en América Latina.
Gracias a periodistas honestos el escándalo del Watergate salpicó a sus directos responsables.
La prensa veraz, sin ataduras ideológicas, es en muchos casos el único impedimento para el
total desmadre nacional. Sin las serias investigaciones de Alfredo Molano la opinión pública
ignoraría el trágico sino del campo colombiano. El olfato de Daniel Coronell permitió sacar
del agujero de la amnesia las reprochables maniobras del poder y sus esbirros.
Con tres millones de desplazados internos por la demencia de la guerra, según datos de
organizaciones internacionales, y un escenario político marcado por el
maniqueísmo partidista, la sociedad colombiana necesita periodistas convencidos
de la relevancia de su trabajo. Las páginas de los periódicos deben desenmascarar las jugarretas
de los poderosos, enderezar los entuertos de los corruptos y denunciar en voz alta las siniestras
alianzas del mal. Petardos retóricos contra instituciones judiciales de países vecinos, turbios
negocios de los familiares del presidente, las muertes de civiles para avivar las llamas del
belicismo, el futuro es un pozo de sombras y por eso hoy como nunca urgen reporteros intrépidos,
conscientes de la eficacia de su papel histórico.
El escritor Fernando Vallejo rodó hace más de veinte años una película
sobre la violencia sectarista de mediados del siglo pasado. La historia,
más o menos, es la siguiente: un grupo de campesinos viaja a Calarcá
y mientras cruza el Alto de la Línea es detenido por los hombres de Jacinto
Cruz Usma, Sangrenegra. Más allá de las escabrosas imágenes de la matanza, el relato fílmico
señala a los tradicionales partidos políticos como culpables de desencadenar la orgía de los
machetes. Los colombianos, polarizados por el actual gobierno, no hemos aprendido las lecciones
de nuestro doloroso pasado. La reconciliación nacional no se alcanza con la eliminación sistemática
del adversario y mucho menos con el progresivo debilitamiento de los rituales democráticos.
El mejor camino para combatir el terrorismo es la inversión social, como reconoce el premio
Nobel de Economía Joseph Stiglitz, y no el aciago alarido del fusil. El país necesita con
apremio una ciudadanía atenta a la realidad y no un caudillo con cruces en el alma. |
| CON LA MISMA RED |
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Por Ángel Castaño Guzmán
"Los carceleros de la humanidad no me atraparán dos veces con la misma
red" C.G.
1) Un artículo de Fernando Savater fue censurado por el diario El País de España. Colaborador
desde hace varios años del impreso madrileño, el filósofo envió el texto
a la persona encargada. Luego, como de costumbre, remitió una copia a una página de Internet.
La columna no apareció en el periódico pero sí en el sitio Web. Enterados de la situación,
varios blogs comentaron el acontecimiento y reprodujeron en sus portales el escrito. Centenares
de cartas llenaron el buzón de El País. Hasta la invención de la Internet, los medios tradicionales
fueron los únicos encargados de difundir las noticias. Ahora compiten con el posmoderno Oráculo
de Delfos.
2) Una empleada europea fue despedida por visitar su Facebook. La mujer pidió licencia para
faltar varios días al trabajo pues, según ella, un continuo dolor de
cabeza le impedía cumplir sus deberes de secretaria. La compañía se enteró que en el tiempo
de reposo actualizó en repetidas ocasiones su perfil en la famosa red de amigos. Muchos de
los formularios para acceder a servicios virtuales hacen recordar la noción del Panóptico.
Además de exacerbar el carácter voyuer, fiscaliza los actos.
3) Hace algunos días un mensaje difamatorio llegó a mi correo electrónico. Un texto belicista
acompañaba las fotos de un supuesto violador y su víctima. A las horas,
el acusado envió su versión de los hechos. Al parecer, se trataba de
una sindicación basada en la mala fe y la envidia. El malhechor resultó ser un joven universitario
y la agredida, una niña imaginaria. La trama, llena de lugares comunes, atrae público. No
hay nada más consumible que un descafeinado cuento de hadas.
4) Varios educadores de escuelas secundarias no se sonrojan al confesar que la Internet
no figura en la lista de sus herramientas pedagógicas. Una docente respondió
a la pregunta sobre el número de ocasiones que motiva a los alumnos a deambular por las autopistas
cibernéticas: “muy poco, porque, como le digo, hay muy poquitos computadores en el colegio.
Los muchachos, obviamente, por el estrato, no tienen la facilidad de acceder a una sala de
Internet”. Estudios recientes señalan que casi el 50 por ciento de la información contenida
en los vastos terrenos de Google es publicidad.
5) Un hijo de Fidel Castro conoció por el chat a una mujer colombiana. Tras varios días
de cortejo, el joven médico le envió fotos suyas y mensajes amorosos.
Un canal de televisión norteamericano reveló que la supuesta enamorada
era un hombre con intenciones non sanctas. Dejando de lado la evidente
intención política de desprestigiar al gobierno cubano, el hecho revela
que la Web permite al usuario transformarse a gusto.
Cinco datos sobre la creciente presencia de la Red en la vida cotidiana de los ciudadanos
contemporáneos. La Internet en si misma no es la solución para el monopolio
informativo de los medios masivos ni mucho menos los blogs sirven para medir la madurez de la opinión
pública. Una incómoda cifra para sus incondicionales devotos revela el pequeño porcentaje de
colombianos que tienen acceso a los puertos del ciberespacio.
Posdata: El programa de Comunicación social- Periodismo lamenta la muerte de Beatriz
Alzate, una de las pioneras del oficio en la Región. |
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