Ángel Castaño Guzmán.
1.- En 2004, en pleno festejo del centenario de nacimiento de Pablo Neruda, el presidente Álvaro
Uribe le confesó con voz entrecortada a la revista Soho que siendo pequeño quiso ser poeta.
Ese mismo año Yidis Medina, una desconocida dirigente del Magdalena Medio, se reunió en numerosas
ocasiones con Sabas Pretelt, por esas calendas ministro del Interior. Gracias al repentino
viraje de Medina y a la inasistencia de Teodolindo Avendaño, el sufragio en la Comisión Primera
de la Cámara quedó 18-16 a favor de la primera reelección presidencial. La congresista declaró
en varias entrevistas que la inspiración para apoyar la iniciativa uribista la recibió de
Dios. Sin embargo, meses después desató una tormenta política al revelar que su voto fue comprado
por funcionarios del Gobierno. Además de perjudicial para la salud democrática del país, la
reelección de Uribe fue el contundente triunfo de las viejas maquinarias clientelistas.
2.- Paramilitares bajo las órdenes de Salvatore Mancuso congregaron en el parque central
del corregimiento del Aro, Antioquia, a sus pobladores. Durante una semana
avivaron las frenéticas llamas del salvajismo. Al tendero del pueblo
le arrancaron los ojos y los testículos. Según lo relatado por los sobrevivientes: "al segundo
día de la incursión, un helicóptero del Ejército Nacional aterrizó en la plaza central y uno
de sus tripulantes entregó municiones al grupo paramilitar" (A las puertas del Ubérrimo, Pág.
66). El defensor de los derechos humanos Jesús María Valle denunció la colaboración de miembros
del Ejército con los escuadrones ilegales en la matazón del Aro. El entonces gobernador de
Antioquia Álvaro Uribe, con su acostumbrada retórica de capataz, lo calificó de enemigo de
las Fuerzas Militares. Ante la impotente mirada de su hermana, el 27 de febrero de 1998 sicarios
balearon a Valle.
En el expediente número 2394 de la Cámara de Representantes, citado por Guillermo González
en la edición 62 de la revista Número, Francisco Villalba, condenado
por la masacre del Aro, identificó a Álvaro Uribe entre los asistentes
a la reunión en la que se ajustaron los detalles de la carnicería. No sobra recordar que,
como demuestran Iván Cepeda y Jorge Rojas en su prolija investigación, el crecimiento del
paramilitarismo en Córdoba se dio muy cerca de la hacienda de la familia Uribe Vélez. En Mi
Confesión, Carlos Castaño dice: "Álvaro Uribe es, en el fondo, el hombre más cercano a nuestra
filosofía. Su idea de las Convivir, unas cooperativas donde los ciudadanos colaboraban... suministrando
información y en algunos casos portando armas…es el mismo principio que dio origen a las
Autodefensas" (Pág. 177).
3.- Son entendibles las intenciones de la clase dominante de extender por cuatro años más
el mandato de Uribe. La Seguridad Democrática ha garantizado que el status quo del país no
cambie ni un ápice. Mientras las apremiantes desventuras de los colombianos-las pavorosas
cifras que alcanzan el desempleo y la pobreza-, y sus raíces –el descarado latifundismo y
la irrisoria participación política-, siguen sin resolver, el candidato-presidente recorre
el país con los consejos comunitarios, reparte favores a sus aliados electorales y alardea
de los supuestos logros de su gestión. Hace falta construir un proyecto nacional de inclusión
que no necesite de energúmenos caudillos. La democracia antepone los mil rostros de la ciudadanía
al insaciable apetito burocrático de los oficiantes del poder. Por eso, y por no combatir
sin paliativos la corrupción de sus camaradas, no es apropiada una segunda reelección del
actual inquilino de la Casa de Nariño. |
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Por Mauricio Vera Sánchez
La comunicación y la cultura dejaron de ser únicamente el encuentro espontáneo entre creadores,
críticos y un público que demanda producciones artísticas. Comunicación, información y cultura
circulan hoy a través de complejos conglomerados industriales de medios que mueven grandes
cifras de capitales locales e internacionales, en intrincadas redes de producción, estableciendo
modelos estéticos narrativos e impulsando el desarrollo y uso de tecnologías.
En consecuencia, se reconfiguran nuevas realidades del trabajo, el empleo, la productividad,
las apropiaciones, usos y consumos de los medios, al tiempo que se propicia la conformación
de élites económicas y políticas.
En ese sentido, se hace necesario que desde la academia –y especialmente desde las facultades
de comunicación social y periodismo de la región del Eje Cafetero- se desarrollen investigaciones
que, desde una perspectiva de la economía política, den cuenta de aspectos tan relevantes
para el sector de los medios de comunicación como lo son:
1.- la legislación y regulación de las comunicaciones, dado que desde allí se establece por
parte del estado el marco de acción dentro del cual los medios operan, ajustando sus intereses
particulares con las responsabilidades sociales. En este sentido, la formulación y adaptación
de políticas públicas en comunicación y cultura a los cambios es necesaria y permanente.
2.- Las estructura de propiedad de los medios locales, que permite establecer cómo éstos hacen
parte de grupos económicos más grandes, algunas veces con actividades comerciales diversas
y que por tanto, sus líneas editoriales, en muchos casos, tienen orientaciones que favorecen,
precisamente, intereses privados más que públicos. Igualmente, conocer las formas de generación
y repartición de los excedentes entre empleadores y empleados.
3.- El movimiento económico en la adquisición de derechos de autor, que da cuenta de la manera en que
la materia prima simbólica se transforma en valor económico.
4.- El mercado laboral, donde se identifica la dinámica de la oferta y la demanda de empleo
profesional, tecnológico y técnico generado en los diferentes sectores de los medios –prensa, radio,
televisión, internet, etc.-, asimismo, del número de ocupados, el perfil ocupacional y la experiencia
en el medio.
5.- Las tendencias y estilos narrativos, para identificar la producción de contenidos en géneros y
formatos.
6.- Los gustos y las preferencias de las audiencias, que es el objetivo final de los medios:
ser espacios de sentido y discusión de los asuntos públicos, la diversidad y la democracia.
Así, como lo establecen los investigadores norteamericanos Pamela Shoemaker y Stephen Resse,
es obligatorio entender la organizaciones o empresas de comunicación como entidades sociales,
formales, usualmente constituidas con objetivos económicos que emplean profesionales con el
fin de crear, producir, distribuir y comercializar los contenidos de los medios; tienen límites
definidos en estructuras y jerarquías burocráticas interdependientes y realizan procesos y
funciones especializadas en puestos estandarizados; asimismo, compiten en el mercado de medios
y de pauta publicitaria por los recursos. Así, son realidades económicas que generan empleo,
productividad y concentración de riqueza.
Igualmente, que las organizaciones o medios de comunicación están conformadas por sujetos, lo que las
hace escenarios políticos, donde la ética y las prácticas profesionales tienen un efecto directo sobre
el contenido que es necesario evidenciar y caracterizar, para saber desde que lugar político y
económico se están produciendo los contenidos y la información.
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