Cargando...
Logotipo calarca.net

JOSÉ NODIER

Logotipo calarca.net
Buscar dentro de calarca.net usando:
PREGUNTAS DE FONDO

José Nodier Solórzano CastañoPor José Nodier Solórzano Castaño.
josenodiersolorzano@hotmail.com

"La institucionalidad está inficionada de prácticas malsanas."

Nada nos puede extrañar de las decisiones del actual gobierno departamental. Hace cuatro años, cuando se verificaba el empalme de gobiernos, increpaba al antecesor por el funcionamiento atípico del Fondo Mixto para la Promoción de la Cultura y las Artes. En vez de reformarlo o de acabarlo como lo recomendamos desde una comisión de eventuales expertos, la nueva administración lo volvió coto de caza de recursos de públicos.

Ese Fondo, con el transcurrir de los días y con la negligencia de los órganos de control, se convirtió en una entidad ambigua, que funge como peaje para los artistas y gestores culturales, obligados a reclamar los recursos por esa ventanilla interesada. Y el gobierno seccional, al mismo tiempo, lo volvió un cajero express de recursos, como lo denuncié en esta misma columna, y como muchos lo apreciaron en la pasada campaña electoral.

Dicen que aquí, en Colombia, a pocos le niegan una investigación, por la proliferación de órganos de control, pero el Fondo Mixto para la Promoción de la Cultura y las Artes, casi en silencio mutó su modus operandi, reformó su misión, y la comunidad artística vio como pasó de administrar recursos de la cultura, por comisión de ley, a ampliar de manera inquietante su razón social. ¿Por qué y para qué?

Existen preguntas serias sobre la elección del director del Fondo, porque algunos aducen que su nombramiento fue anómalo. ¿Cuándo y cómo se hizo la convocatoria de hojas de vida como lo dicen los reglamentos y cuál fue la terna que remitió el Consejo departamental de Cultura?

El Fondo Mixto, así lo he reiterado en este medio o en debates públicos, como comodín jurídico, es un remedo institucional que debe ser intervenido o liquidado, porque en verdad no recibe recursos privados, y porque es una mampara que facilita la corrupción pública. No podemos ignorar que estas entidades pasaron, de ser una figura auspiciada por la Ley General de la Cultura y por el mismo Ministerio de Cultura, a desaparecer en casi todo el país por las causas que reseño.

Buena parte del empobrecimiento físico y moral del sector cultural se lo debemos a la acción de ese Fondo, que ha servido, además, como instrumento de exclusión y división de la comunidad cultural, hoy más que nunca a la expectativa de que se tomen medidas radicales para combatir el clientelismo, el amiguismo y las maniobras impropias en el campo de las artes y de su gestión.

Lo mismo sucede con el dulce envenenado que es el proyecto de ordenanza 018, para reglamentar la concertación departamental, que no es otra cosa, por la entrega de las decisiones a los alcaldes de los municipios, que la imprudente y creciente politización de un sector que requiere criterios técnicos para la idónea destinación de los recursos. Y además, proyectos formativos y estéticos, avalados por el Sistema Nacional de Cultura, en ese nuevo esquema de asignación de recursos, podrían quedar inhibidos para tramitar recursos de carácter departamental.

Nada fácil la tienen los nuevos gobernantes, porque la institucionalidad está inficionada de prácticas malsanas y, en especial, porque los artistas y gestores se prestan para validar la ficción, muy apropiada, de la existencia de un sistema de cultura.

OTROS ARTÍCULOS